En un día cualquiera, bajo el mismo sol que pretendía contener la calma de siempre, la tranquilidad fue perturbada por el estruendoso ruido de la violencia. En ese momento, el campo colombiano pasó de significar refugio para muchas familias campesinas a convertirse en escenario de ejecución.
Esta problemática la vivió Lilia Benítez con apenas nueve años de vida, en Tierralta, Córdoba, razón por la cual hace parte de los millones de colombianos desplazados por el conflicto armado. Sin embargo, junto a su familia continuó con sus labores en el departamento de Bolívar y, al hacerlo, desarrolló una de las virtudes más importantes del ser humano: la resiliencia.
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“Antes era muy difícil. Había muchos grupos armados. Yo misma presencié cómo les hacían mucho daño a los campesinos; los mataban y los sacaban de sus tierras. Mi papá nos sacó cuando todavía éramos jóvenes, pero sí vimos bastante conflicto”, recordó la mujer sobre aquella etapa que calificó como “sangrienta”.
Pese a que cultivar le suscitó temor durante algún tiempo, Lilia continuó haciéndolo. Años después, sus saberes ancestrales fueron transmitidos a su hija, Daniela Flórez, de 21 años. Por fortuna, la joven forjó una relación distinta con el campo, pues —a diferencia de su madre— observa en la agricultura autosuficiencia y no peligro.
“Nosotros mismos somos los que nos proyectamos, porque cosechamos nuestros propios productos, como plátano o yuca. Ya no tenemos que salir a comprar en la tienda, sino que uno mismo coge su matica de yuca, de plátano o lo que necesite, como ají o cebollín”, contó la mujer a EL HERALDO.
Además, la joven bolivarense ha crecido en una época distinta, en la que el abanico de oportunidades también se abre para personas como ella. Gracias a ello, Daniela ya es profesional en Seguridad y Salud Ocupacional, conocimientos con los que espera aportar al bienestar de los campesinos.
“Según lo que he visto, nosotros los campesinos somos muy descuidados con la protección en el campo, y en estos lugares nos enfrentamos a muchos peligros. Ahora el propósito también es motivar a los demás jóvenes a cultivar; no es algo que nos deba dar pena. Esta es una labor muy bonita y, además, aprendemos mucho de la naturaleza”, sentenció la joven, quien demuestra sin vergüenza alguna el amor por el campo, el mismo que su madre sembró en ella con tanto ahínco.

Precisamente, esa entrega las llevó a participar en la feria AgroBolívar 2025, realizada en el municipio donde actualmente residen, Arjona. Allí lograron vender sus productos frescos a los visitantes de este gran evento, que reúne a los principales actores del sector agropecuario.
Este tipo de encuentros anuales hace parte de las apuestas de la Gobernación de Bolívar para dinamizar la economía del sector agropecuario.
“Si tú me dices que describa al campo bolivarense en una frase, yo te diría: resiliente. Nosotros hemos pasado por la época de violencia que más ha impactado la historia de Colombia. Somos uno de los pocos departamentos con dos zonas que vivieron el conflicto con intensidad, como lo son los Montes de María y el sur de Bolívar. Hoy, darle la oportunidad a los campesinos de salir adelante a través del agro y la agroindustria es una forma de reivindicación social con el territorio”, expresó el gobernador de Bolívar, Yamil Arana.
La feria ofreció mercados campesinos —en los que participaron Lilia y su hija, Daniela—, muestras gastronómicas y artesanales, zona ganadera, una rueda de negocios para ventas directas sin intermediarios, granja demostrativa y la 22.ª Feria Equina y Agroindustrial Copa Caribe Grado A.
El mercado campesino contó con 30 emprendimientos que representan al mismo número de familias de pequeños productores. Este espacio permitió generar un encadenamiento productivo directo entre los pequeños productores y grandes superficies, como supermercados, hoteles y restaurantes.

Más allá del turismo
Además de las paradisíacas islas de Cartagena y su enriquecedora oferta cultural en la Ciudad Amurallada, la apuesta competitiva y productiva más importante de Bolívar es la agroindustria, de acuerdo con Angélica Villalba, secretaria de Desarrollo Económico de Bolívar.
Entre los productos que se comercializan están aquellos que se cosechan directamente en el campo. El sector ganadero también es muy amplio, pues en el departamento se producen quesos, lácteos y yogures. Asimismo, Bolívar cuenta con una zona bufalera dedicada a la producción de leche de búfalo y burrata.
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En cuanto a cifras, el departamento es el séptimo productor de ñame en Colombia y ocupa el tercer lugar en producción de yuca a nivel nacional. Además, cuenta con especies nativas del bosque seco tropical, cuyas semillas solo se dan en Bolívar, como el fríjol caupí, compartido únicamente con Córdoba.
Por otra parte, el departamento posee 11 variedades de maíz, entre ellas, blanco, amarillo, morado y rojo. Cabe resaltar que, a partir de estas cosechas, también se generan encadenamientos productivos con restaurantes de la región.
“Es importante mencionar que, con el desarrollo de la agroindustria como apuesta productiva, más campesinos están llegando a la mesa de personas que pagan grandes cantidades de dinero por platos servidos en restaurantes con reconocimiento internacional”, explicó la funcionaria a esta casa editorial.
En ese sentido, esta actividad concentra el 80 % de la economía de los hogares rurales.
“Estamos hablando de que aproximadamente 800 mil personas en Bolívar dependen, de una u otra manera, de algún proceso propio del sector agroindustrial. Por eso esta apuesta no puede ser distinta: debe ser majestuosa, ejemplar y espectacular”, manifestó.
También señaló que se trabaja en la formalización de estas actividades del campo, con el fin de garantizar seguridad social y permitir que las personas y sus asociaciones se beneficien al pertenecer a una caja de compensación familiar y acceder a procesos de capacitación.
En ese sentido, la Secretaría acompaña a los campesinos en procesos de formalización, asociatividad y facturación electrónica, lo que les permitirá llevar una contabilidad ordenada y proyectar inversiones directas en sus negocios.
Un Bolívar conectado
Por su parte, Víctor Méndez, secretario de Agricultura departamental, indicó que los campesinos de Bolívar son valientes y fuertes, especialmente porque el departamento cuenta con municipios bastante alejados.
“Hay territorios que hablan distinto al resto, pero es porque están más cercanos a otras culturas. Son diversos, pero nuestros agricultores tienen perrenque: son fuertes y echados para adelante”, aseguró.
Precisamente, una de las principales dificultades que enfrentan los agricultores es la lejanía y la falta de conectividad. Ante esto, la Gobernación adelanta la construcción de vías terciarias que faciliten la movilidad, ya que estas limitaciones incrementan los costos de los productos o conducen a la tercerización.
Entre las otras acciones que se desarrollan para fortalecer el sector agropecuario se encuentra la siembra de alevinos.
“Nosotros sembramos más de dos millones de alevinos en distintos cuerpos de agua del departamento, una estrategia que llamamos Aqua Bolívar”, afirmó Méndez.
Con esta iniciativa, el ente territorial busca recuperar los cuerpos de agua del departamento y reactivar sus ecosistemas, fortaleciendo así la seguridad alimentaria de Bolívar.
Impacto económico de la feria fue tasado en $4.957 millones
20 mil asistentes, más de $7.000 millones en dinámicas de negocio y un impacto económico estimado en $4.957 millones para el municipio de Arjona y su área de influencia hacen parte de las cifras positivas que dejó AgroBolívar.
El balance, elaborado por la Secretaría de Desarrollo Económico de la Gobernación de Bolívar junto al Departamento de Investigaciones de la Cámara de Comercio de Cartagena, reveló que por cada peso invertido en la organización del evento se generaron $8 en la economía local, principalmente en sectores como alojamiento, gastronomía, transporte y comercio.
Según el estudio, el 65% del efecto económico provino del gasto de los asistentes, que alcanzó los $3.221 millones, seguido del efecto inducido o derrame económico (23 %) y del gasto directo de los organizadores (12 %). El sector más beneficiado fue el de alojamiento y servicios de comida, que concentró el 59 % del impacto total.
Durante los cinco días del evento, 20.000 personas visitaron la feria, el 66% llegó a Arjona motivado exclusivamente por AgroBolívar y el 75% asistió por primera vez, una señal clara del crecimiento y posicionamiento del evento. Además, más del 90% calificó su experiencia en el municipio como buena o muy buena.
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Cabe recordar que la Feria Equina, Bovina y Agroindustrial AgroBolívar 2025 se dividió en dos etapas. La primera fue la feria bovina, que se llevó a cabo entre el miércoles 17 y el viernes 19 de diciembre y contó con más de 400 animales. Por otro lado, la feria equina, con la participación de más de 300 caballos, comenzó el mismo viernes y finalizó el domingo.
“El fin principal de la feria es agrupar a todos los campesinos, los caballistas y los criadores de ganado de la región en un solo evento”, explicó Alfonso Montes, asesor de despacho de la Gobernación.





















