Candidatos, Colombia no aguanta más improvisación en la salud
La crisis de desfinanciación y politización del sector, inducida por el Gobierno, obliga al próximo presidente a obrar rápido. Que nadie se equivoque en su voto.
La crisis de desfinanciación y politización del sector, inducida por el Gobierno, obliga al próximo presidente a obrar rápido. Que nadie se equivoque en su voto.
Colombia no necesita más propaganda disfrazada de cifras. Necesita una política agrofinanciera seria, transparente y enfocada en resultados reales. Porque hoy, detrás del discurso de inclusión, lo que existe es un sistema que excluye, debilita y pone en riesgo el futuro del campo colombiano.
El gasto de bolsillo sigue aumentando. Cobran salud por nómina, pero cuando te enfermas te dicen “no hay cita”. Te autorizan un medicamento en 15 días y el dolor no espera. La plata se va en corrupción, nóminas paralelas, etc. El negocio es tan bueno que sigue creciendo, sin que se mejoren las condiciones de los trabajadores sanitarios.
El mismo gobierno quebrado, con déficit fiscal del 6,4% del PIB, nos vende megainversiones de última hora sin plata, sin plan técnico y sin cronograma.
Se equivocan quienes creen que el tamaño que importa es el asociado con la biología, el instinto o la fantasía. No es así. Hemos confundido volumen con valor, exhibición con profundidad, vanidad con carácter. El tamaño que de verdad cuenta es el que nos permite ser mejores seres humanos: más responsables, más justos, más capaces de amar, cuidar, aprender, responder y servir.
La Venus Eléctrica, dirigida por Pierre Salvadori, propone una sutil mezcla de comedia romántica, melancolía y juego teatral en torno al poder del arte y la impostura.
Ante la proximidad de un nuevo periodo gubernamental, es fundamental avanzar en líneas estratégicas que prioricen la inversión en saneamiento básico y saneen la infraestructura de servicios.
La política ha dejado de ser un ejercicio de persuasión. Es ahora una competencia de demolición moral. Cada declaración parece diseñada para humillar al adversario, cada diferencia termina convertida en una prueba de corrupción o fanatismo, y cualquier matiz empieza a interpretarse como una traición.
Esto se me ha vuelto lo más aburridor que pueda presenciar como aficionado al fútbol, porque todo es tan predecible que se puede intuir lo que va a pasar, atrasa el desarrollo del sistema de los equipos, se ven torpes para sacar el balón de su área y, peor aún, un error puede costar un gol en contra.
“Esta ha sido una carrera muy interesante. Cuando nosotros supimos a los tres años que ella fue diagnosticada con autismo, para mí fue algo muy nuevo”, dijo Yolanda Villamil, madre de la artista.