Editorial

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¡Cómo no quererte, Barranquilla!

¡Cómo no quererte, Barranquilla!

¡Ay Ciudad! Desde cuando abriste tu puerta y tus brazos a esos hijos adoptados, familias inmigrantes llegadas a tus playas con nada más que esperanzas, de idiomas extraños, con ganas de seguir adelante y la fe de lograrlo. Adoptaste hijos agradecidos, crearon industrias, empresas y desarrollos que determinaron buena parte del progreso colombiano.

La mala hora de Colombia

La mala hora de Colombia

Colombia necesita decisiones que unan y una dirigencia que actúe con responsabilidad. No se trata solo de evitar un daño mayor; se trata de impedir que la mala hora se convierta en un tiempo permanente.

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