Formar lectores es una tarea tan urgente como colectiva porque sin este hábito diario la ciudadanía resulta más vulnerable a la manipulación antidemocrática.
Las serias acusaciones de la poderosa Angie Rodríguez sobre un entramado corrupto en el poder demandan explicaciones del gobierno e investigaciones concluyentes.
La cuerda se tensa, el país sigue perdiendo credibilidad y confianza en los mercados internacionales. El Ejecutivo sigue apelando a la descalificación.
La batalla democrática, la que permite elegir a los responsables de los destinos de ciudades, departamentos, debe ser defendida a capa y espada por el Estado.