Los videojuegos modernos no son solo juegos. Son redes sociales, chats grupales y aventuras compartidas, todo en uno. Los niños pasan su tiempo libre construyendo ciudades en Minecraft, compitiendo con amigos o formando equipo con jugadores de eSports que nunca han conocido en persona.
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Sin embargo, ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, junto a su iniciativa Digipadres, advierte que las mismas características que hacen que los videojuegos sean sociales y emocionantes también pueden exponer a los jugadores al ciberacoso, el hostigamiento y la manipulación. Comprender qué sucede dentro de un juego -y cómo reaccionar- ayuda a los adultos a crear un espacio más seguro para los más pequeños.
“El ciberacoso en los videojuegos rara vez comienza con un incidente dramático. Lo más frecuente es que se trate de un comportamiento repetitivo que, poco a poco, transforma una actividad positiva en una experiencia estresante.”, comenta Mario Micucci, Investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.
En este contexto, el experto comparte 4 señales de alerta a las que los padres, madres y tutores deben prestar atención:
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- Insultos constantes disfrazados de “cultura de los videojuegos”: Las bromas y el intercambio de insultos son comunes en los juegos en línea. Pero cuando a un niño lo llaman repetidamente “novato”, “inútil” o lo culpan de cada derrota, ya no se trata solo de simples burlas. Según los expertos en comportamiento de riesgo en línea, el acoso en los juegos a menudo refleja el ciberacoso tradicional, que incluye humillaciones repetidas, apodos ofensivos y ataques verbales dirigidos. Con el tiempo, esto puede dañar la confianza del niño y generarle ansiedad al jugar.
- Cambios de humor después de jugar: Mirar lo que sucede después. El juego termina. ¿El niño parece tenso, enojado, inusualmente callado o molesto? ¿Pierde repentinamente el interés en un juego que antes disfrutaba? Los cambios emocionales suelen ser la primera señal visible de que algo no va bien durante el juego. No ignorar las señales de alerta y preguntarle al niño si todo está bien.
- Solicitudes para trasladar la conversación a otro lugar: Una táctica común de los ciberacosadores es pedirle al niño que continúe chateando en Discord, WhatsApp u otra plataforma. Debido a que cuando las conversaciones se dispersan en múltiples plataformas, a los tutores les resulta más difícil supervisarlas, las herramientas de moderación y denuncia pueden no ser efectivas, y la interacción puede pasar rápidamente de temas relacionados con el juego a temas personales. En casos más graves, esto puede ser el primer paso hacia la manipulación, el acoso o incluso el abuso sexual infantil.
- Secreto y evasión: Si un niño esconde repentinamente la pantalla cuando se ingresa a la habitación, juega solo con los auriculares puestos, se niega a hablar del juego o se pone a la defensiva cuando se le pregunta sobre videojuegos, es posible que esté experimentando interacciones negativas y que no sepa cómo manejarlas. El factor de protección más importante en este caso es construir una relación en la que se sienta seguro para decir: “Algo ha pasado en el partido. Necesito tu ayuda.”
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“Para mantener a los pequeños protegidos lo importante es enseñarles cómo defenderse, ya que el objetivo no es controlar cada minuto de juego, sino brindarles a los niños las herramientas y la confianza necesarias para jugar de forma segura.”, agrega Micucci de ESET.
¿Qué hacer al respecto?
Hacer que los videojuegos formen parte de la conversación diaria: En lugar de preguntar solo sobre el tiempo frente a la pantalla, preguntar: ¿Con quién jugaste hoy? ¿Disfrutaste del juego? ¿Sucedió algo molesto o injusto?
Establecer una regla de privacidad sencilla: Los pequeños nunca deben compartir su dirección, escuela, ubicación, contraseñas ni datos de inicio de sesión. También deben tener mucho cuidado al compartir su nombre real, fotos o videos. Es necesario explicar que la mayoría de los jugadores son desconocidos, aunque parezcan amigables.
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Animarlos a tener el control: Enseñarles a cómo silenciar el chat de voz o texto, bloquear a un jugador y denunciar comportamientos abusivos. De esta manera, sabrá qué pasos debe seguir si sufre un comportamiento desagradable por parte de alguien en un juego.
Guardar pruebas antes de bloquear: Si se produce acoso, animarlos a que haga capturas de pantalla o grabaciones de pantalla y guarden el historial de chat. De esta forma, se podrá denunciar al jugador o jugadores abusivos mediante las funciones del juego.
Ayudarlos a los niños a encontrar el entorno de juego adecuado: Jugar con amigos, hermanos o en comunidades moderadas reduce drásticamente el riesgo. Alentarlos a abandonar los grupos tóxicos; no tienen por qué tolerar el mal comportamiento para seguir jugando. Una experiencia de juego saludable no consiste en evitar los mundos en línea, sino en crear un círculo seguro dentro de ellos.
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“Las soluciones modernas de ciberseguridad proporcionan una capa adicional de protección contra los peligros en línea, incluyendo herramientas para gestionar el tiempo que los niños pasan frente a la pantalla, evitar que hagan clic en enlaces de phishing y otros elementos para mantenerlos a salvo a ellos y a sus ordenadores mientras juegan. Una solución integral reúne todas las protecciones, y más, cubriendo múltiples aspectos de la seguridad en línea y, al mismo tiempo, siendo fácil de administrar a través de una única plataforma de gestión.”, recomienda Mario Micucci, Investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.





















