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Un colombiano se encuentra entre los cinco fallecidos en la masacre ocurrida el pasado domingo en Perú por la que se investiga a ocho militares del Ejército peruano que acribillaron el vehículo donde viajaban las víctimas durante un operativo antidrogas en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), la mayor cuenca cocalera del país.

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El colombiano había ingresado a Perú de manera irregular y cuenta con antecedentes internacionales por tráfico de armas, según señaló en declaraciones a medios locales el comandante general de la Policía Nacional de Perú (PNP), Óscar Arriola.

El hecho ocurrió el pasado domingo en la carretera Colcabamba-Ayacucho, perteneciente a la provincia andina de Tayacaja, que es parte de la región Huancavelica, ubicada en el centro de Perú.

Esta zona es parte del VRAEM, la mayor cuenca cocalera del país, una extensa región de escarpadas montañas y profundos valles donde se produce más de la mitad de la cocaína que exporta Perú, segundo mayor productor mundial de esta droga, y en la que operan organizaciones del narcotráfico junto al último remanente del grupo subversivo Sendero Luminoso.

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Como parte de la investigación abierta por la Fiscalía, los ocho militares involucrados fueron preliminarmente detenidos y luego puestos en libertad. Junto a los integrantes del Ejército también se investiga a tres civiles.

Según la versión de los militares, comenzaron a disparar al vehículo cuando les ordenaron a los ocupantes que se detuvieran y estos hicieron caso omiso.

Las diligencias preliminares no encontraron armas o drogas en el vehículo acribillado por los miembros del Ejército.

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De acuerdo con el testimonio de uno de los sobrevivientes, que saltó del vehículo al comenzar los disparos y se escondió en un río cercano, los ocupantes eran “mochileros”, término con el que se conoce a las personas contratadas por los narcotraficantes para trasladar cocaína entre distintos puntos del VRAEM en mochilas.

En concreto, el testigo declaró a la Policía Nacional haber cargado más de 13 kilos de cocaína en su mochila, junto a unas cincuenta personas más, por lo que recibió 1.300 soles (unos 371 dólares).

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En el momento del ataque regresaba en un vehículo en el que, de acuerdo con el mismo hombre, no había ni drogas ni armas, pues la cocaína había sido cargada en un vehículo distinto.

En cambio, las familias de las víctimas niegan que estuvieran implicados en el narcotráfico y aducen que regresaban de jugar un partido de fútbol.

La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (Cnddhh) exigió este lunes una investigación inmediata, independiente y con debida diligencia sobre lo ocurrido y que se den sanciones efectivas para todos los responsables.