La Universidad del Norte presentó este martes 28 de abril las novedades de la Biblioteca del Caribe con el propósito de pensar y conectar la identidad de la región.
El director de Arte y Cultura, Toni Celia, explicó que todo nace de una idea constante. “Tenemos una obsesión sana de siempre estar cuestionando lo que significa ser en Caribe”, dijo. A partir de ahí, señaló que la intención es abrir preguntas: “¿qué es lo que nos une? ¿Qué es lo que nos separa?”.
Aseguró que este proyecto no es aislado, sino parte de un trabajo más amplio junto a la editorial, el museo y otros espacios de la universidad. “No es sumar al ruido, sino abrir nuevos canales de comunicación y diálogo con la ciudad, con el Caribe sobre la construcción de identidad”.
Por su parte, Alexandra Vives, directora de la Editorial, explicó que la Biblioteca del Caribe cumple su primer año y recoge un trabajo que la universidad venía haciendo desde hace tiempo. “Recoge ese esfuerzo en buscar voces del Caribe en una colección organizada”,
Indicó que la apuesta es ampliar la mirada del Caribe, incluyendo territorios y comunidades fuera de lo tradicional. “Ese Caribe puede estar desde Trinidad y Tobago, pero también puede estar en Canadá”.

Además, insistió en la necesidad de conectar más a la región. “Tenemos muchas más cosas en común, pero existe una desconexión muy grande porque ha faltado un programa juicioso de traducción”, explicó.
Una de las invitadas fue la escritora indotrinitense Ramabai Espinet, quien presentó su novela Un puente oscilante, una obra que recoge la experiencia de los indocaribeños y las huellas de la migración desde la India hacia el Caribe.
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Durante su intervención, Espinet agradeció la traducción y la lectura que se ha hecho de su obra en este contexto. “Quiero agradecerles a todos… y también agradecer a Alexandra… por elegir el libro y presentarlo de una manera tan sensible”, expresó.
Sobre esta nueva edición, destacó que ha sido un descubrimiento incluso para ella: “esta traducción también es una revelación para mí, he aprendido mucho sobre las diferentes lecturas”.
Aunque no habla español, dijo sentirse conectada con el resultado: “el sonido captura una semejanza de ritmo con el texto original”.

Otra de las obras presentadas fue Hijas de la arena: Antología de narradoras barranquilleras, un libro que reúne voces femeninas de la ciudad. La compiladora Daniela Torres explicó que el proceso tomó cerca de dos años.
“Fue un proceso de casi dos años, nació como un deseo de hacer una antología de escritoras barranquilleras. Han circulado poco… es común encontrar cuentos sueltos en blogs, revistas, periódicos”.
Por eso, tuvieron que definir criterios y aún así quedaron nombres por fuera. “Nos encontramos con que había otras autoras que no conocíamos, hay muchos más nombres que no están ahí”.
En otro momento del evento, la escritora Sixta Hernández presentó su libro La voz que acompaña, una recopilación de nanas, juegos y cantos tradicionales del Caribe.
“En ese momento, los niñosempiezan a nombrar el mundo, y nosotros tenemos el deber de darle palabras. La psiquis se construye por todos los vínculos emocionales que la palabra trae”.
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Para Hernández, acompañar a los niños con la voz es esencial. “Por eso es tan importante acompañar con la voz las primeras etapas de la vida”.
La lectura también se saborea
El cierre lo puso el cocinero y autor Alex Quessep con su libro Condumio: Relatos de un cocinero, donde mezcla cocina, memoria y cultura.
Explicó que su relación con la escritura viene de casa: “crecí en una casa donde las letras iban y venían”. Pero el libro también nace de una necesidad de compartir. “Va relacionado… por un acto de quererles convidar”, dijo.

Su obra recorre distintos espacios: la casa, la calle y el mundo. “La cocina tiene un entorno más íntimo, después sigue la calle y luego una mirada al mundo”, explicó.
Quessep insistió en que la cocina también cuenta historias. “Los cocineros no solo hacemos recetas, vamos sintiendo lo que observamos en la cotidianidad caribe”.
Recordó además su llegada a Barranquilla en 1992, momento en el que empezó a entender la ciudad más allá de lo conocido. “Quise conocer esa Barranquilla más de la 72 hacia abajo… ahí comencé a conocer esa identidad de la ciudad”.





















