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Las frutas deshidratadas se han convertido en uno de los snaks más saludables que se encuentran en el mercado. Una de las más apetecidas es la manzana, la cual tiene grandes beneficios para la digestión y el fortalecimiento del sistema inmunológico.

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Este snack natural, elaborado mediante la eliminación del agua de la fruta fresca, conserva buena parte de sus nutrientes, fibra y antioxidantes, convirtiéndose en una alternativa saludable frente a los productos ultraprocesados como las papas fritas u otros alimentos cargados de azúcar.

Al estar deshidratada, la fruta concentra su sabor y parte de sus nutrientes, lo que facilita su consumo. También aporta antioxidantes como la quercetina y vitamina C, sustancias relacionadas con la protección de las células y ayuda al sistema inmunológico.

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Además, esta fruta deshidratada tiene la capacidad para generar sensación de saciedad gracias a su gran contenido de fibra.

¿Cómo preparar la manzana deshidratada?

  • Lave muy bien las manzanas y séquelas con un paño limpio o papel absorbente.
  • Retire el corazón de cada fruta y elimine las semillas.
  • Corte las manzanas en rodajas finas y del mismo grosor para que se deshidraten de manera uniforme.
  • Si desea evitar que se oscurezcan, puede sumergir las rodajas durante unos minutos en agua con unas gotas de limón.
  • Escurra las manzanas y acomódelas sobre una bandeja para horno cubierta con papel encerado, procurando que no queden una encima de la otra.
  • Precaliente el horno a 90 °C antes de introducir las rodajas.
  • Hornee las manzanas entre dos y tres horas. A mitad del proceso, voltéelas para que el secado sea parejo.
  • Verifique que las rodajas estén completamente secas y sin rastros de humedad antes de retirarlas del horno.
  • Deje enfriar las manzanas deshidratadas a temperatura ambiente.
  • Guárdelas en un recipiente hermético para conservar su textura y sabor por más tiempo.