En Colombia, las lentejas son mucho más que una legumbre: son símbolo de buena fortuna en Año Nuevo y el plato infaltable en el menú diario. Aunque cada hogar tiene su “toque”, la diferencia entre unas lentejas simples y unas que parecen hechas por la abuela radica en el uso de condimentos que resaltan el sabor local y ayudan a que el plato sea más ligero.
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Para que las lentejas tengan ese gusto auténtico que nos gusta, hay especias que no pueden faltar en la olla:
- Comino molido: es el rey de la cocina colombiana. Aporta una profundidad aromática única y, lo más importante, ayuda a que la legumbre sea más fácil de digerir.
- Color o achiote: fundamental para evitar que las lentejas se vean pálidas. Les da ese tono amarillento o rojizo que abre el apetito.
- Pimienta y ajo: el ajo, preferiblemente fresco y machacado, realza el sabor de la legumbre, mientras que una pizca de pimienta redondea el sazón.
Si quiere un toque diferente, algunos cocineros añaden laurel para dar frescura o incluso una pizca de orégano, especialmente cuando se preparan versiones más ligeras.
El hogao y el momento justo para condimentar
En nuestra cocina, el orden sí altera el resultado. No se trata de echar todo al agua fría; el secreto está en las etapas:
- El sofrito (hogao): todo empieza con un buen guiso de cebolla larga, tomate maduro y ajo. Aquí es donde se añade el color y el comino para que suelten todo su potencial antes de entrar en contacto con el líquido.
- La cocción: una vez añadidas las lentejas y el agua, el laurel puede entrar a la olla para aromatizar el caldo mientras la legumbre se ablanda.
- El cierre magistral: el cilantro fresco picado es innegociable. Se debe añadir justo antes de apagar el fuego o al momento de servir para que no pierda su color verde vibrante ni su aroma característico.
Ahora bien, cabe resaltar que la mezcla de especias también depende de con qué las acompañe. Si prepara unas lentejas con chicharrón, chorizo o costilla, el comino y el ajo ayudan a equilibrar la grasa de la carne. En cambio, si prefiere unas lentejas con papa y zanahoria (la versión más clásica), el hogao debe ser más potente para que el caldo quede espesito y lleno de sabor.
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La recomendación final de los expertos es evitar los potenciadores artificiales. Con un buen uso de especias frescas, sal y un fuego lento, se consigue ese sabor casero que no necesita de químicos para destacar.





















