La esperada reunión entre el presidente Gustavo Petro y la gerente del Fondo Adaptación, Angie Rodríguez, no se produjo este lunes, como estaba previsto, para la entrega de los soportes de las denuncias que hizo la ex directora del Departamento Administrativo de la Presidencia, Dapre, sobre supuesta corrupción en varios entes gubernamentales, así como presiones, extorsiones y seguimientos de que estaba siendo víctima.
Así las cosas, por mutuo acuerdo designaron un intermediario a quien Rodríguez le entregó las pruebas de sus declaraciones de la semana pasada en medios de comunicación, en las que denunció presuntos hechos de corrupción y extorsión en el Gobierno.
Rodríguez ha sido una de las personas más cercanas al presidente Gustavo Petro, razón por la cual sus más recientes declaraciones y denuncias han sacudido al país. No es para menos: la funcionaria lanzó duras y serias afirmaciones sobre supuestos casos de corrupción en el Ejecutivo.
Aunque en algunas ocasiones ya se había referido a este tema, en las últimas horas señaló en distintos medios de comunicación que existe una red de corrupción, la cual estaría encabezada por Guerrero, la joven miembro del Gobierno nacional que más ha desatado polémica en los últimos meses por cuenta de sus títulos falsos.
Denunció, entre otras cosas, que habría un entramado en el Ejecutivo para sacarla de su cargo del Fondo Adaptación y poder apropiarse del presupuesto de la entidad, que asciende a más de $1,2 billones.
Además, aseguró que existe una red para extorsionarla, razón por la cual está siendo víctima de una persecución criminal que incluye seguimientos fotográficos, mensajes intimidatorios y exigencias económicas, según su relato. Además, Rodríguez fue enfática al señalar que el asedio proviene de alguien que conoce sus puntos débiles.
Precisamente mencionó a Carlos Carrillo, director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, Ungrd, y de Guerrero, quien buscaba posesionarse como viceministra de la Igualdad, de quien aseveró que es “la que tiene el poder”.
Aseguró que esta “persecución” inició cuando denunció que Guerrero no cumplía los requisitos para ocupar el cargo en el Viceministerio de las Juventudes en el Ministerio de la Igualdad.
“Ahí me gané una de las enemigas más feroces”, señaló Rodríguez.
En una entrevista con Revista Semana, Rodríguez relató que su enemistad con Guerrero comenzó cuando, en ejercicio de sus funciones en el Dapre, detectó que la documentación académica de la entonces asesora era inconsistente.
“Debo decirlo públicamente: al interior del Gobierno, quien denunció que Juliana Guerrero no tenía los títulos profesionales de manera legal fui yo”, afirmó Rodríguez.





















