El mundo farmacéutico está ante un punto de inflexión. La semaglutida, principio activo del popular Ozempic, comienza a perder sus protecciones legales en mercados como India y China, lo que da inicio a una transformación global en la producción y el precio de uno de los tratamientos más demandados de la última década, tanto para la diabetes tipo 2 como para el control del peso.
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Durante años, las patentes limitaron de forma exclusiva la fabricación de este compuesto a su desarrollador original. Sin embargo, la caída de esas barreras legales en Asia abre el mercado a nuevos productores capaces de ofrecer versiones genéricas a precios significativamente más bajos.
El efecto, aunque prometedor, no llegará de manera instantánea ni pareja a todos los rincones del planeta.
La pérdida de patentes en Asia detona la competencia entre fabricantes de semaglutida
El mecanismo que impulsa este cambio es bien conocido en la industria farmacéutica: cuando expira la exclusividad de un medicamento, otros laboratorios pueden replicar su fórmula y comercializarla a menor costo. Esto genera presión competitiva sobre el precio original y, con el tiempo, aumenta la oferta disponible en el mercado global.
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En el caso de la semaglutida, la alta demanda acumulada hace que este fenómeno tenga un impacto especialmente significativo. Con fabricantes en India y China incorporándose a la producción, se espera que el costo por unidad caiga de forma progresiva, lo que eventualmente repercutiría en sistemas de salud y pacientes de distintas regiones del mundo. Las proyecciones globales apuntan a reducciones de hasta el 80% en el precio del medicamento.

Sin embargo, la velocidad con que estos genéricos lleguen a distintos países dependerá de varios factores: los procesos regulatorios locales, los tiempos de aprobación sanitaria, la capacidad instalada de producción y, no menos importante, la confianza que los sistemas de salud depositen en los nuevos fabricantes.
Colombia podría beneficiarse con importaciones más económicas de Ozempic, pero el cambio será gradual
En Colombia, el Ozempic se vende actualmente bajo prescripción médica y su precio varía considerablemente según la dosis y el punto de dispensación. Dependiendo de estos factores, una unidad puede oscilar entre los $330.000 y los $700.000, cifras que lo ponen fuera del alcance de buena parte de la población que lo necesita.
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La posibilidad de que ese costo disminuya existe, pero está condicionada a cómo se trasladen los cambios globales al mercado local. Si Colombia logra acceder a versiones genéricas producidas en mercados asiáticos, ya sea a través de importaciones directas o mediante la presión que esos precios ejercen sobre los distribuidores actuales, el costo final para el paciente podría reducirse de manera progresiva.

Es importante recordar que el Ozempic es un inyectable utilizado principalmente para regular los niveles de azúcar en sangre en adultos con diabetes tipo 2 y para reducir riesgos cardiovasculares asociados. Su uso en el control del peso, aunque extendido, se realiza bajo supervisión médica.
Europa mantiene la exclusividad y seguirá pagando precios elevados por más tiempo
El panorama en el continente europeo contrasta de forma marcada con lo que ocurre en Asia. Allí, la protección legal de la semaglutida sigue vigente, lo que impide la entrada de competidores genéricos en el corto plazo.
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Mientras India y China avanzan hacia una mayor accesibilidad, Europa permanece en un esquema de precios restringidos que mantiene la presión sobre pacientes y sistemas de salud públicos.
Este desfase también tiene efectos sobre los flujos comerciales internacionales. Es probable que, en los próximos años, aumente la presión en regiones con precios altos para importar versiones más económicas o para agilizar los procesos regulatorios que permitan su aprobación. No obstante, cualquier decisión en ese sentido estará sujeta a controles de calidad y seguridad que no pueden obviarse.




















