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Casi medio siglo después de su descubrimiento, el ébola sigue siendo una amenaza para varios países africanos y para los sistemas internacionales de salud pública.

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La reciente aparición de cientos de casos sospechosos en el noreste de la República Democrática del Congo volvió a poner al virus en el centro de la atención global.

Las autoridades sanitarias reportaron más de 500 contagios probables y más de 130 fallecimientos relacionados con la cepa Bundibugyo, una variante menos común del virus para la que todavía no existe una vacuna específica ni tratamientos aprobados.

Agencia EFERD del Congo eleva a 134 las muertes sospechosas por el brote de ébola en el este del país

La situación se ha complicado debido a las condiciones de las zonas afectadas. Varias comunidades se encuentran en regiones de difícil acceso, con carreteras destruidas y presencia de grupos armados, lo que retrasa el trabajo de médicos y equipos de emergencia.

Además, especialistas señalaron que los primeros análisis clínicos tardaron en identificar el brote porque muchas pruebas estaban diseñadas para detectar principalmente la cepa Zaire, considerada la más frecuente.

Agencia EFEImagen referencial de un hospital en el Congo.

Aunque hoy el mundo cuenta con más herramientas para combatir la enfermedad, el miedo al ébola continúa presente por su alta letalidad. Dependiendo de la variante, el virus puede causar la muerte de hasta el 90 % de las personas infectadas.

La enfermedad fue identificada oficialmente en 1976 cerca del río Ébola, en el entonces Zaire. Allí, el científico Jean-Jacques Muyembe participó en la investigación de una misteriosa fiebre hemorrágica que estaba causando decenas de muertes en comunidades rurales.

AHMED JALLANZO/EFEÉBOLA EN LIBERIA

Sin equipos de protección adecuados y con pocos recursos, los investigadores lograron aislar el virus y confirmar el inicio de una de las amenazas sanitarias más peligrosas del último siglo.

Desde entonces, el ébola ha provocado múltiples brotes en países como Uganda, Sudán, Guinea, Liberia y Sierra Leona. En total, distintas epidemias han dejado más de 15.000 fallecidos en África durante las últimas décadas.

La crisis más grave ocurrió entre 2014 y 2016 en África occidental, cuando el virus alcanzó grandes ciudades y generó más de 28.000 contagios. La magnitud de aquella emergencia obligó a la Organización Mundial de la Salud a declarar una alerta sanitaria internacional.

Desde entonces, el ébola ha provocado múltiples brotes en países como Uganda, Sudán, Guinea, Liberia y Sierra Leona. En total, distintas epidemias han dejado más de 15.000 fallecidos en África durante las últimas décadas.

Ese episodio transformó la manera de enfrentar el virus. A partir de entonces comenzaron a utilizarse métodos como la vacunación en anillo, estrategia que consiste en inmunizar rápidamente a familiares y contactos cercanos de pacientes infectados para frenar la cadena de transmisión.

Uno de los avances más importantes llegó en 2019 con la aprobación de Ervebo, desarrollada para combatir una de las variantes más conocidas del virus. Sin embargo, los científicos reconocen que todavía existen cepas para las cuales no hay protección efectiva.

¿Cómo controlar el ébola?

Los expertos también destacan que la lucha contra el ébola no depende únicamente de hospitales y laboratorios. Parte del trabajo se centra en educar a las comunidades sobre prácticas seguras, especialmente durante rituales funerarios tradicionales donde el contacto con cuerpos infectados puede facilitar el contagio.

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Pese al temor que genera la enfermedad, los especialistas aclaran que el ébola no se transmite por el aire. El contagio ocurre únicamente por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas.

Aun así, organismos internacionales mantienen la vigilancia ante la velocidad del nuevo brote. Incluso, Estados Unidos recomendó evitar viajes hacia las zonas afectadas mientras continúan los esfuerzos para contener la propagación del virus.