Sobre la vía que conecta Ocaña y Ábrego, en Norte de Santander, quedó tiroteada una camioneta de la Unidad Nacional de Protección (UNP) en la que se movilizaba un protegido, acompañantes y escoltas. La masacre ocurrió el pasado 19 de mayo.
El vehículo blindado no resistió la andanada de disparos que le fueron propinados sobre los vidrios laterales y el parabrisas así como también en las puertas. De manera preliminar se conoció que los escoltas del esquema de seguridad también murieron.
De momento se habla que esta masacre dejó a seis personas muertas, entre ellas el ocañero Sebastián Murillo, quien cumplía con un servicio de protección para el esquema de seguridad del líder social Freiman Velásquez. Murillo había renunciado a la Policía por miedo a morir.
Este hombre durante varios años hizo parte de la Policía Nacional y posteriormente buscó otras labores para proteger su vida y la de su familia, sin embargo, murió en medio del ataque armado registrado en la vereda Oropoma, jurisdicción del municipio de Ábrego, con solo dos meses de estar laborando para la UNP.
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Hoy, familiares y amigos lamentan la partida de Sebastián, quien intentó alejarse de la guerra y encontrar estabilidad en otros trabajos, pero que terminó siendo víctima de la misma violencia que alguna vez enfrentó desde la institucionalidad.
La historia de Sebastián Murillo
Allegados a Sebastián Murillo aseguran que el hombre prestó servicio en la Policía Nacional en el municipio de Ocaña, pero durante su carrera fue trasladado hacia Tibú, en pleno corazón del Catatumbo, una de las zonas más afectadas por el conflicto armado, por lo que el uniformado intentó gestionar un traslado hacia otro lugar del departamento por temor a morir, sin embargo no recibió una respuesta favorable.
Ante ese panorama, decidió renunciar a la institución y buscar nuevas oportunidades de trabajo lejos de la violencia, en otra región del país; sin embargo el apego a su familia lo hizo regresar a su natal Ocaña.
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Ya en su municipio de nuevo, Sebastián encontró empleo como vigilante en una institución del Estado, labor con la que buscaba reconstruir su proyecto de vida. Sin embargo, con la intención de mejorar sus condiciones laborales, presentó su hoja de vida ante la Unidad Nacional de Protección (UNP), entidad que aprobó su vinculación en marzo de 2026, y lo asignó al esquema de seguridad del líder social Freiman Velásquez.




















