Pendiendo de un hilo, uno que sea lo suficientemente fuerte para aferrarse a la esperanza de vivir, así se encuentra Fernando Castillejo a la espera de un diagnóstico que dé luz sobre el hallazgo de 16 tumores en su cabeza y del cual no tiene tratamiento.
La vejez no viene sola, tal vez los años se habían sumado en la cabeza de “Casti” —como es apodado el docente de la facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico—, o al menos eso pensaba su hermano Gilbert Castillejo en noviembre de 2025.
El olvido de lo que usualmente podía hacer hasta con los ojos cerrados —como el calificar los trabajos— encendió las alarmas; pero el Alzheimer fue descartado al tener parálisis en partes de su cuerpo. No sería hasta el 22 de enero de este año, luego de realizarse un TAC en la cabeza, cuando se descubrió la magnitud de su malestar: 16 tumores albergados en una mente donde antes solo vivía el arte.
Momentos de urgencias
Según Gilbert Castillejo, tras revelarse las masas, lo que desde un primer momento debía considerarse en una atención urgente se transformó en un camino lento, fragmentado y desgastante dentro del sistema de salud.
“Él ahora está en La Asunción, por el cambio de hospital se supone que iba a seguir unos tratamientos y unos exámenes que eran a los dos días. Entró nuevamente por urgencias, otra vez porque convulsionó.”
Ha sido un camino con obstáculos a causa de la espera de resultados que no aparecen en el sistema, y protocolos que no se flexibilizan pese a la gravedad del caso.
“Entonces, los exámenes que se habían solicitado en la Clínica El Carmen quedaron sin hacerse y se le hicieron unos de sangre en urgencias. Duró diez días allí.En ese punto de crisis en urgencias, ellos argumentaban que los médicos no eran tratantes y que había que reubicarlo en un hospital, así sea nuevamente en El Carmen o en la clínica que hubiera espacio. Y así fue. Ahí se perdieron diez días más y los exámenes que se habían hecho en El Carmen estaban pendientes. Estamos todavía en el limbo, porque los resultados en la página de Sanitas no están. Los exámenes últimos son del 22 de marzo y no volvieron a subir sus resultados”, narró.
Sumado a ello, están las decisiones médicas que no terminan de consolidar un diagnóstico conciso, el cual Fernando ha estado esperando con paciencia y con un dolor que lo agrava todo.
Su cuerpo ha pasado por una biopsia pulmonar que arrojó resultados negativos y está a la expectativa de someterse a nuevos estudios de imagen de mayor complejidad y un escáner corporal para identificar el origen de las lesiones.
La biopsia cerebral, uno de los procedimientos que pudo haber acelerado el diagnóstico, no se realizó por su carácter invasivo y los riesgos asociados, implicando una intubación prolongada. A pesar de ello, detalló que varios de estos procedimientos se retrasaron o no se realizaron en los tiempos requeridos desde un primer momento. Por lo que Gilbert intermpuso un derecho de petición a la Supersalud que solo respondieron un mes después. Así como una tutela cuando el proceso se volvió a estancar en urgencias.
“Antes de Carnaval intenté llevarlo por urgencias con el TAC, porque ya se estaba deteriorando. Ya no caminaba, dejó de ser autónomo. Pero los médicos siguen un proceso metódico.Yo siento que ahí falta flexibilidad. Fernando no es el único, pero el sistema no se adapta a la urgencia”, ratificó Castillejo.
No obstante, en medio de la incertidumbre, la lucidez vuelve al artista. Todavía hay luz de vida para pintar.


















