La Asociación de Educadores de La Guajira –ASODEGUA-, denunció las 'pésimas condiciones' en las que se encuentra la infraestructura de la Institución Educativa Isabel María Cuesta de González, sede Mauricio Lopesierra de Riohacha.
Igualmente, exige la suspensión de la jornada única hasta que no haya las condiciones de infraestructura y dotación para atender a los estudiantes y hace un llamado al secretario de Educación Distrital para que los jóvenes tengan condiciones dignas para el aprendizaje.
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El gremio de docentes solicita que se adecue la planta física de la sede con comedor escolar, laboratorios, salas digitales, salas de teatro, música, danza y los demás espacios que requiere la jornada única, además de garantizar los servicios de energía eléctrica y agua potable.
Los jóvenes que cursan sus últimos años de bachillerato se han unido a esta petición porque quieren mejores condiciones para la jornada única, que se viene implementando desde hace ya varios años con el compromiso de parte de la administración Distrital de realizar mejoras en la edificación que se encuentra ubicada en la calle 15 con carrera 12 A de la capital guajira.
Según ASODEGUA, de acuerdo con lo manifestado por los estudiantes y la inspección realizada por una comisión de la organización, la infraestructura es insuficiente, ya que hay ocho aulas que no reúnen las condiciones para recibir clases por las siguientes razones.
Asegura que un aula fue construida para laboratorio de física y química y está siendo utilizada para salón de clases, con sillas plásticas y los mesones que inicialmente fueron construidos para otras actividades.
También explican que estas aulas tienen gran deterioro en pisos y cielo raso y que varios salones fueron afectados por un incendio ocurrido en el mes de diciembre en el aula de informática, lo cual causó daños en el piso, techo y ventanas, representando un eminente peligro para los estudiantes.
{"titulo":"Proyecto de vía al sur de La Guajira sería aprobado en el OCAD ","enlace":"https://www.elheraldo.co/la-guajira/proyecto-de-al-sur-de-la-guajira-seria-aprobado-en-el-ocad-887794"}
Los estudiantes aseguran que la alimentación es insuficiente y de mala calidad y además, no hay un comedor escolar apto.
'En un pequeño espacio se alimentan más de 200 niños en 15 minutos asignados, donde algunos no alcanzan a comer, entre otras necesidades. En un sector de la sede educativa no hay fluido eléctrico, teniendo los estudiantes y profesores que soportar las altas temperaturas y al final de la tarde, las actividades académicas se realizan en la penumbra', asegura ASODEGUA.
Añade que hay casos de hacinamiento con más de 40 estudiantes en los salones que tienen un espacio reducido para este número de jóvenes y más con el distanciamiento que se recomienda por parte de las autoridades sanitarias a causa de la pandemia por el covid 19.
A esto se suma la queja por la falta de personal para el área de servicios generales y de vigilancia, teniendo que tomar pala y escoba para hacer el aseo en el colegio.
La institución Educativa Isabel María Cuesta de González, sede Mauricio Lopesierra tiene aproximadamente 2 mil estudiantes en los grados de 1º de primaria hasta grado 11 en las jornadas matinal, vespertina y nocturna.
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Colegios de la Alta Guajira sin infraestructura
Estudiantes de la zona rural de Uribia también se han pronunciado con respecto a la situación en la que reciben las clases, en muchas instituciones sin pupitres, sillas, mesas, ni tableros.
En el Centro Etnoeducativo Integral Rural Juyasirain, la personera Camila Uriana, aseguró que hay 1.900 estudiantes y no cuentan con espacios adecuados para recibir las clases.
'A todas las entidades les pedimos que nos ayuden porque somos jóvenes que queremos crecer, que queremos estudiar', indicó. Agregó que en la comunidad educativa se han recogido fondos para la construcción de algunas aulas, pero no tienen recursos suficientes para pupitres y otros elementos.
En otros centros etnoeducativos como el Isidro Ibarra y el Villa Fátima en el corregimiento de Tawaira, los estudiantes deben tomar las clases sentados en el piso porque no hay pupitres, ni infraestructura adecuada para su aprendizaje.





















