Con la disminución de níquel en el yacimiento del alto San Jorge en Montelíbano, que explota hace 30 años Cerro Matoso y cuya producción se reduce a la mitad, la compañía se adapta a nuevos modelos en estructura de costos para mantener la sostenibilidad del negocio.
Así lo explica el presidente de la empresa, Ricardo Gaviria Jansa, quien sostiene que el Cerro Matoso de ahora no es el mismo de hace tres décadas, cuando, de mil kilos de mineral se producían 30 de níquel; y ahora, de la misma cantidad de mineral solo se extraen 15 del metal.
'El Cerro Matoso de hoy no es el de hace 30 años cuando iniciamos la operación, si hacemos números, hasta hace poco producimos unas 50 mil toneladas de níquel al año y hoy estamos cerrando el año fiscal (30 de junio), con un poco menos de 42 mil toneladas, pero el año entrante que va hasta junio del 2016 vamos a estar produciendo 37 mil toneladas', explicó el presidente de Matoso.
Advierte que desafortunadamente los precios están deprimidos y no hay esperanzas en el corto o en el mediano plazo de que vayan a subir, debido a que la demanda más grande, que es en China, actualmente es baja.
'El mensaje importante es que tenemos que preparar a la compañía para asegurarnos que sea sostenible, a 33 mil toneladas de níquel que muy posiblemente es lo que vamos a poder producir dentro de 5 años, antes de terminar el proyecto. Esto significa que tenemos que hacer ajustes en la organización, tomar medidas difíciles en algún momento, para asegurar el desarrollo de la organización y de la zona del San Jorge', explicó Gaviria.
Esas estrategias no contemplan específicamente el recorte de personal. Gaviria dice que lo que quieren es que eso sea lo último, pero aclara que ninguno tiene el trabajo atornillado, 'entonces todos los empleados, desde mi persona como presidente, contratistas y demás, tenemos que hacer lo máximo posible para reducir los costos y asegurar primero, generar dinero al accionista; segundo, operar de manera íntegra; tres, trabajar por las comunidades; y cuarto, trabajar por el medio ambiente'.
A su turno el vicepresidente de asuntos externos de la compañía, Luis Marulanda, dijo que se acaban de terminar dos consultas previas para el proyecto de expansión minera con las comunidades rurales de Centro América y Puente Uré, en el San Jorge.
'Pudimos adelantar un proceso muy transparente y participativo con las comunidades, que es un modelo de consulta. Llegamos a unos acuerdos que nos permitirán presentar la licencia ambiental ante la Agencia Nacional de Licencias Ambientales', precisó.
Aunque no especificó en hectáreas dijo que se trata de un área pequeña que permitirá un respiro en dos o tres años, para acceder a un mineral al lado de la mina, 'que viene con un reto muy grande en materia de producción'.
Puntualizó que una vez se aproveche ese mineral, la producción seguirá cayendo hasta el 2029, que es el tope máximo de la concesión.





















