El Heraldo
Una de las tradicionales zonas del Centro Histórico de Cartagena luce vacía.
Archivo y Cortesía
Región Caribe

“Tenemos que ser más fuertes que la COVID”: comercio de la Costa

En Cartagena se han perdido 180 mil empleos; sin embargo, en otras ciudades los dueños de negocios no pierden la esperanza en que todo podría mejorar.

Las históricas y tradicionales callecitas del Centro Histórico de Cartagena, por las que hasta hace apenas tres meses transitaban cientos de turistas de todo el mundo, han sido testigos silenciosas del cierre de más de 60 negocios relacionados con el turismo. Joyerías, restaurantes y bares hacen parte de la lista de negocios que no podrán sobrevivir a la pandemia del coronavirus que ya deja más de 8 mil contagiados en Bolívar.

“En este sector sentimos con más fuerza el impacto de tener que cerrar, quedamos sin ingresos y con la obligación de pagar arriendos que pasaban de los $10 millones mensuales. Intentamos mantener la planta de personal, pero no pudimos. Ahora lo que nos quedan son deudas”, dice un empresario que operaba un restaurante en el centro de la capital de Bolívar.

Los empresarios cartageneros esperan por la reactivación del turismo y ven con expectativa los planes piloto que permite el Gobierno nacional, pero saben que dependen de la curva de la COVID-19. “Sabemos que no todos vamos a poder seguir después de estar tanto tiempo cerrados, necesitamos toda la ayuda posible del Gobierno”, agregó el empresario que no quiso publicar su nombre.

Fenalco Bolívar señala que las cifras del Registro Mercantil indican que 39% de las empresas de la ciudad son comerciales y el 12% de los servicios de alojamiento y restaurantes, esto sumado a la actividad económica informal, hace que las condiciones sean muy complicadas pues el turismo estará entre los últimos en reactivarse.

“Hoy es una realidad el cierre definitivo de muchas de ellas y entregaron los inmuebles en los que funcionaban; los apoyos gubernamentales no fueron suficientes. Esto no solo es un problema del Centro Histórico y la zona turística en general” agrega Fenalco.

Gremios y autoridades enviaron el mensaje “SOS Cartagena” al Gobierno para que no solo active un plan de salvamento empresarial, sino de ayuda a la población vulnerable de la ciudad que tiene altos niveles de pobreza y desigualdad que se han profundizado con la pandemia.

“El cierre del restaurante nunca ha sido una opción”: empresario de Montería

A orillas del río Sinú, sobre la emblemática Avenida Primera de Montería, se ubica el tradicional restaurante El Buen Bocachico, que pese a las dificultades económicas generadas por la COVID-19 sigue ofreciendo a sus clientes los platos típicos de la región.

Andy Espinosa Berrío, propietario del lugar, sostiene que ha sido duro continuar en medio de la pandemia, especialmente porque la atención al público ahora solamente es a través de domicilios.

“Las ventas han bajado notablemente, pero gracias a Dios en el caso nuestro hay un nombre, una trayectoria y ofrecemos algo que es típico y autóctono en lo que nos hemos logrado especializar. Entonces mucha gente cuando quiere ese tipo de platos, la mayoría piensa en nosotros, eso es una ventaja, pero este tema no deja de ser una dificultad general”, sostuvo.

Explica que por efectos de la pandemia anteriormente se trabajaba de manera presencial y los domicilios representaban el 20 por ciento de las ventas; hoy en día los domicilios son el único medio de interacción con los clientes y apenas llega a ser el 40 por ciento de lo que se vendía antes de la crisis.

Para no despedir a sus trabajadores, les ha adelantado vacaciones y los rota en varios puestos del negocio.

 “La principal opción es tener fe en Dios, para poder ser más fuertes que la pandemia”, dice.

Ante la crisis, la Alcaldía de Montería, en convenio con Bancoldex, espera lanzar un salvavidas financiero a los microempresarios de la ciudad.

El cupo inicial de crédito es de $16 mil millones para apoyar a pequeños, micro y medianos empresarios; trabajadores independientes, personas naturales o jurídicas que tengan su actividad productiva en Montería; alrededor de $12.000 millones para independientes y microempresarios legalmente constituidos, y $4.000 millones para informales y los que viven del día a día.

Se muda la pizzería Ledher en Sincelejo

Aunque no existe un reporte oficial de cuántos negocios han cerrado sus puertas en el departamento de Sucre y de manera especial en Sincelejo, se conoció a través de la Secretaría de Desarrollo Municipal que desde el 27 de abril a la fecha 228 negocios ubicados en el Centro cerraron sus puertas como consecuencia de la cuarentena por coronavirus.

Elías Sánchez, comerciante, dice que la cifra podría ser mayor si se tiene en cuenta que como no ha abierto aún el comercio no se sabe quién se fue de forma definitiva.

“Ya hay muchos negocios con los avisos de ‘Se arrienda’ y por eso sabemos que esos no vienen más, que esos cerraron y entre ellos podemos hablar de venta de zapatos, de refrescos, electrodomésticos y hasta las costureras del Centro se han ido”, anota.

La nostalgia por lo que la COVID-19 se le llevó a la economía se hará más evidente a partir de este miércoles 1° de julio cuando la tradicional Pizzería Ledher, que por 34 años estuvo ubicada en la Avenida Las Peñitas, en Sincelejo, no vuelva a abrir sus puertas en este sitio, uno de los más concurridos en la zona.

Los altos costos de arriendo, cercano a los $3 millones mensuales, aunado al bajón de las ventas en un 90%,  obligaron a su propietario a trasladar el negocio de donde nació la que es considerada la primera pizzería de la ciudad. “Es un negocio de familia que lo montó mi papá hace 34 años cuando llegó a esta ciudad procedente de Bogotá, pero con esto de la pandemia las ventas se bajaron en un 90%, sobrevivimos en tres meses con los domicilios, pero eso no es suficiente para cubrir todos los gastos que esto demanda y por eso cerramos en Las Peñitas y nos vamos para el garaje de nuestra casa en la calle 13F del barrio Nuevo Majagual.

Desde allá vamos a despachar domicilios”, dijo Luis Hernández, miembro de la familia propietaria de este negocio que pasó de tener 7 empleados a 2.

Un sastre que respira optimismo

Pablo Garcés, un veterano sastre samario, tuvo que entregar el local que durante 10 años sirvió como referente de su negocio en el Centro Histórico de Santa Marta.

No tuvo con qué seguir pagando los $950 mil del arriendo mensual y le tocó llevarse las 5 máquinas para su casa en el barrio El Pando, pero lo mas triste, tener que salir de las 3 modistas y un sastre que le trabajaban.

“Esto es duro y desalentador, pero por lo menos tengo vida para seguir luchando”, anotó.

Dijo que con su hermano, desde la casa, hacen algunos trabajos a pedido, pero “a costos muy baratos”.

“Espero que diciembre nos devuelva las esperanzas”, precisó.

Su sastrería, de razón social 'Pablo', tiene un reconocimiento de más de 20 años en Santa Marta.

La crisis de empleabilidad a raíz de la pandemia por el nuevo coronavirus aumenta en el Magdalena.

Así lo deja en evidencia el estudio de monitoreo de impacto económico elaborado por la Cámara de Comercio de Santa Marta, en el que en su quinto informe se revelan las cifras de la pérdida de 11.092 empleos formales y el cierre indefinido de 5.210 empresas, desde el inicio del periodo de emergencia sanitaria.

Según Alfonso Lastra Fuscaldo, presidente ejecutivo de Camcomercio, en una primera medición durante los meses de marzo y abril, el estudio había arrojado el cierre de 2.211 empresas y la pérdida de 3.404 empleos.

“Ello implica que para el mes de junio esta situación incrementó en un 135% para el cierre de las compañías y en un 225% para las bajas laborales”, explicó.

Los sectores más afectados son: Comercio (1.858 empresas y 1.964 empleos), turismo (1.262 empresas y 1.167 empleos) y otros servicios (1.703 empresas y 6.064 empleos),

“A la luz de estos resultados, el impacto en el mercado laboral es histórico”, destaca la Cámara de Comercio.

“Que venga pronto la reapertura”, el clamor de dueños de negocios de Riohacha

Uno de los lugares más visitados en Riohacha es el restaurante bar Malecón Playa, ubicado en la Avenida Primera, frente al mar Caribe, que cerró sus puertas desde hace cuatro meses.

Su propietario, Yesith Medina Toro, afirma que en los cuatro años que lleva funcionando el negocio esta es la etapa más dura que ha vivido.

“Son 26 los trabajadores que quedaron cesantes, ha sido un golpe muy fuerte y estamos tratando de sobrevivir ante esta adversidad”, manifestó.

Dijo que se intentó habilitar los domicilios en el restaurante, pero lo hicieron solo por 20 días, porque las cuentas no daban y estaba endeudándose más. Agrega que ha sido muy pesado mantener la carga laboral, la seguridad y el mantenimiento del lugar, sin tener ninguna clase de ingreso.

También se habilitó para la venta de verduras y frutas de los productores guajiros que hacen parte de la Fundación Malecón, pero cuando comenzaron a abrir las plazas de mercados se cerró. “Ahora solo vendemos al por mayor en los mercados para ayudar a este gremio a comercializar sus productos y estamos trabajando para desarrollar un comercio con las islas del Caribe, especialmente con Curazao”, explicó.

Medina, quien dice que la esperanza está puesta en los anuncios del Gobierno nacional de autorizar la apertura de restaurantes que cumplan con los protocolos y medidas sanitarias. Comenta que está preparándose para aplicar todas las exigencias que harán las autoridades para atender a los clientes.

“Pretendemos adaptarnos a esta nueva realidad y seguir siendo generador de empleos y de desarrollo para nuestra región”, manifestó.

Una medición de la Cámara de Comercio de La Guajira y  la Red de Cámaras de Comercio, Confecámaras, sobre el impacto económico por la COVID-19, reveló que el 93% de los empresarios se ha visto afectado por la emergencia, y el 66%  ha hecho un cierre parcial de sus actividades.

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