El Heraldo
Los estratos uno, dos y tres son el nicho de los cobradiario. Redacción Al Día
Judicial

¿El gran final de los cobradiario?

Un proyecto de ley sería la primera piedra para acabar con esta actividad ilegal.

Para algunos han sido una tabla de salvación, pero para la mayoría se han convertido en la causa de sus desgracias y hasta de sus tragedias. Un solo ejemplo, en Soledad, en una de las villas, una mujer alquila un pequeño apartamento por $80 mil pesos el mes, viene desplazada del Magdalena, con dos niños. Como sabe fritar presta $200 mil a un cobradiario para cubrir el primer mes de arriendo y la base para poner su mesa de fritos y empezar a mandar los pelaos a estudiar. 

El negocio no da, la mujer se cae en los pagos y los intereses del 20 por ciento se la empiezan a comer viva, presta una cifra mayor a otro cobradiario para salir del primero y mantener a flote el negocio, pero no funciona, el nuevo prestamista la amenaza con llevarse sus cosas para cubrir una mínima parte de la deuda; la otra opción de pago es tener sexo con él y sus compañeros durante varios meses. 

Una noche la desesperada mujer huye con sus niños y se instala en un barrio popular de Barranquilla con la esperanza de que un cambio de escenario le traiga fortuna.

Pero la deuda no muere, la hereda el señor que le arrendó el apartamento. Los pagadiario lo empiezan a intimidar y le llevan un recibo de un millón y medio de pesos, el señor se niega y les explica que él no tiene velas en ese entierro, porque solo arrendó un espacio para ayudar a una desplazada.

Una mañana cuatro tipos en moto llegan a su casa y le revientan todos los vidrios, también le cogen a patadas la puerta y le pinchan los dos motocarros que alquila para sobrevivir. Los tipos le advierten que se cuide porque él tiene familia y en la calle lo pueden atracar o darle una paliza; o uno de sus motocarros se le puede perder y aparecer quemado.

El hombre pone una denuncia ante la Fiscalía y pide amparo policivo. Con la ayuda de un amigo que conoce al jefe de los pagadiarios logra que le congelen los intereses y haciendo un tremendo esfuerzo cancela el millón y medio en cinco cuotas: 300 mil pesos mensuales. La historia es verídica, la relata el propio afectado, quien hoy solo le da gracias a Dios por haber salido bien librado de semejante problema, que estuvo a punto de convertirse en una tragedia. 

Por ahora son ‘invisibles’

El negocio de los cobradiario es oscuro. Solo la Policía se atreve a hablar del tema, la Fiscalía, la Personería y los Inspectores de Policía le sacan el cuerpo. Un investigador explica que actualmente no se sabe quiénes son las cabezas del préstamo de dinero al menudeo y tampoco saben de dónde sacan la plata que prestan, pero sí han identificado dos perfiles de cobradiarios.

El primero es una persona que tiene un capital y lo presta entre sus familiares, amigos y conocidos a una tasa de interés un poco más alta de la legal. Este tipo de prestamistas suele hacer firmar a sus clientes letras, o documentos legales, y no recurre a la violencia para hacer sus cobros. 

El otro estilo son los de la historia del comienzo del artículo, que ejercen la violencia para cobrar y que están conectados con una serie de delitos como: homicidio, tentativa de homicidio, hurto y lesiones personales, son los más peligros y los que más abundan en los barrios populares de la ciudad y prácticamente de todo el país.

En Barranquilla no hay investigaciones en contra de cobradiarios por la sencilla razón de que no hay denuncias por el delito de usura, que consiste en cobrar intereses por encima de lo legal, que hoy en día es del 4.5 por ciento, anota la fuente.

Otra dificultad para investigar es que los préstamos son verbales y en las cartulinas que usan los cobradiarios para llevar el registro se indica que es un abono para un mueble, o electrodoméstico.

Se necesita de los bancos

Para empezar a desmotar el tenebroso negocio de los cobradiario, el senador Efraín Cepeda, del partido Conservador, radicó ante el Congreso un proyecto de ley que busca incentivar el acceso de los sectores vulnerables a recursos bancarios que puedan ser pagados con facilidad.

La iniciativa consta de nueve artículos, busca que se destine no menos del 5 por ciento del total del presupuesto de colocación para microcréditos y que de este mismo, el 50 por ciento se destine para los estratos uno, dos y tres. 

En términos simples su objetivo principal es que los bancos les permitan a las personas de escasos recursos acceder a créditos. Otro de los objetivos es que las entidades destinen parte de sus exorbitantes ganancias a los créditos para la población vulnerable, lo que, a juicio de Cepeda, desestimularía el prestamo gota a gota.

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