El Heraldo
Desde cada una de estas dos casas de rejas blancas se enfrentaron a tiro las familias Gómez y los Daza.
Judicial

Cinco balaceras que marcaron la historia judicial de Barranquilla

Todas tienen en común deudas por dinero o disputas por droga.

Drogas, dinero, alcohol, fiestas, discotecas, venganzas, miembros de grupos de narcotraficantes y disparos en ráfaga. Estos han sido los detonantes e ingredientes, unos más y otros menos, de las balaceras más recordadas en Barranquilla. El más reciente ejemplo es la ocurrida el 8 de diciembre en la carrera 59B con calle 86, en el barrio Riomar, entre miembros de las familias Gómez y Daza por una millonaria deuda que uno de sus implicados decidió cobrar a tiros.

Pero está lejos de ser la única. En los archivos judiciales de la capital del Atlántico tienen una sección aparte cinco balaceras que alcanzan el rango de cinematográficas, de las cuales dos fueron masacres: una incluyó como víctima fatal al galán de la televisión en 1986, Jaime Saldarriaga; otra, la cometida en la discoteca Champagne Vallenato, donde no solo murieron siete personas, sino también la fama del establecimiento. Verdaderos mitos de una memoria callejera que los revive cada vez que ocurren hechos como el de hace 20 días, tan atemorizantes, que en el sector donde ocurrió permanece un retén con no menos de cuatro uniformados de la Policía para evitar retaliaciones de una familia a la otra.

Los Daza y los Gómez, una deuda que acabó en un tiroteo
Mezcla de alcohol, una fecha tradicional como el 8 de diciembre, un barrio en el Norte como Riomar y una deuda de dinero entre sus protagonistas, parientes entre sí. De un lado los hermanos Víctor y José Gómez Amaya; y del otro, los primos Giany Daza Joiro y Nefer Barros Daza, asesinados por un rafagazo de mini UZI, cuya estirpe en Barranquilla ha estado cruzada por la tragedia y las actividades ilegales: 6 de sus miembros han sido asesinados desde 2003 y Wildon Daza Mejía, el Gabi, fue catalogado por la Policía como “mito del crimen” cuando un sicario lo mató en 2011. Por temor de retaliaciones de una familia a la otra, en el sector del enfrentamiento se mantiene vigilancia fija de policías, a 20 días de su acontecimiento.

Jaime Saldarriaga, la estrella del ‘Siete Mujeres’
El actor paisa era el galán de la época de la televisión colombiana y, al morir, estaba en la cúspide de su carrera. El viernes 10 de abril de 1986 llegó a Barranquilla junto con el empresario Víctor Corredor, y en la noche departieron con las jóvenes samarias Isaura Bosson Barrios y Rocío Navarro Barros, Javier Miguel Méndez (empleado de Corredor) y otra mujer en la discoteca Shadow, que funcionó en la carrera 53 entre calles 72 y 74. Al salir de allí, a la 1:30 de la madrugada del sábado 11 de abril, tres hombres bajaron de una camioneta Ranger y con metralletas mataron a Saldarriaga, Corredor y sus dos acompañantes, e hirieron a Méndez. La tercera mujer desapareció del lugar. La hipótesis de que el atentado se debió a que el personaje de Saldarriaga en la telenovela el ‘Siete Mujeres’ ofendió los valores de la región Caribe se disipó cuando las autoridades confirmaron que esa fue la manera como un cabecilla del narcotráfico en La Guajira le cobró al empresario Corredor $30 millones de pesos.

Al ‘Tin’ Sánchez lo mataron de 78 disparos
Con nombres como el de Agustín Sanchez Cotes, el Tín, en los años 80 se volvió un mito el término  ‘gatillero’ en Barranquilla. Los diarios de la época informan que las autoridades lo consideraban un cobrador de deudas entre narcotraficantes, en una época en que la bonanza marimbera ya veía su ocaso con la aparición de la cocaína. Periodistas de la época recuerdan su muerte como un resumen de la carrera criminal que hizo en capitales de la Costa como Barranquilla, Santa Marta y La Guajira: sus homicidas estudiaron sus movimientos, dónde vivían sus amantes y determinaron a cuál visitaba más. Luego, arrendaron un apartamento cerca de la casa de la mujer. El plan se ejecutó un mediodía, cuando Sánchez llegó en uno de sus carros y se bajó frente a la morada de su novia: sus asesinos usaron pistolas y metralletas para acribillarlo con 78 tiros. Nunca se confirmó la versión de que uno de ellos subió después al vehículo y pasó varias veces las llantas sobre el cuerpo de Sánchez, para asegurarse de que habían cumplido la misión por la que los contrataron.

Anichiárico y Abudinem, un crimen a lo gángster
Víctor Anichiárico Santrich y Emilio Abudinem fueron las víctimas de un crimen planeado y perpetrado como si se tratase de un guión de película, después de que arribaran al aeropuerto Ernesto Cortissoz. EL HERALDO informó el 20 de junio de 1987 que la noche anterior una camioneta Ford Bronco estrelló el Mercedez Benz en el que se movilizaban, en la calle 30 cerca del acceso al terminal aéreo, en la salida de Barranquilla hacia el interior del país. Tras el choque, Anichiárico y Santrich quedaron heridos e indefensos. Los ocupantes de la camioneta que los embistió y otros hombres que estaban acostados en el bulevar de la vía, simulando ser indigentes, los remataron con pistolas y metralletas. El crimen fue atribuido por las autoridades al Cartel de Medellín que lideraba Pablo Emilio Escobar Gaviria. Víctor Anichiárico era hermano de Julio César Anichiárico Santrich, quien era considerado por la Policía y la DEA de Estados Unidos como uno de los hombres cercanos al círculo de Alberto Orlandez Gamboa, alias El Caracol, jefe del cartel de las drogas en la Costa.

Masacre en Champagne: 7 muertos y 5 heridos
La popularidad y la fama de discoteca de moda acabaron para Champagne Vallenato (que después cambió de razón social a Champancito) el sábado 14 de noviembre de 1998. A las 2:48 de la madrugada, varios sicarios llegaron con fusiles R-15 y dispararon contra varias personas en las afueras del establecimiento. Las víctimas fatales fueron Crusi Antonio González Peña, comerciante oriundo de La Guajira; Rangel Antonio Navarro Pérez, dueño de la discoteca, y su hermana Natalí Margarita González Pérez; Sigifredo Jesús Caballo, vigilante del negocio, Oscar Martín Polo Niño, Hernán García Escorcia y Freddy Padilla Fontalvo. Otras cinco personas fueron heridas. La Policía responsabilizó de la masacre a paramilitares de Santa Marta, cuyo objetivo principal era González, de 37 años y apodado Crusito, señalado subalterno del entonces jefe del cartel de las drogas en la Costa, Alberto Orlandez Gamboa, alias El Caracol.

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