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Luis Felipe De La Hoz

En lugares oscuros y marginados de Barranquilla se esconden los más fieles consumidores de basuco, marihuana, ‘patra’ y cocaína. Cada uno de ellos tiene su historia y es una que pocos se detienen a escuchar.

No tanto por desinterés sino más bien por temor a que aquel ser humano sucio y mal vestido pueda atracarlos o hacerle cualquier cosa que le permita conseguir las monedas para alimentar su adicción.

Perdidos en la droga. Alberto Manuel Mejía es un antioqueño de 41 años, que a los 15 decidió montarse en una tractomula que lo dejaría por siempre en las calles de La Arenosa. Desde esa edad empezó a consumir basuco luego de que un amigo se lo ofreciera en Medellín.

'Trabajo en un depósito de chatarra y así me gano la plata suficiente para conseguir almuerzo y una papeleta de basuco', asegura desde una esquina en las afueras del Edificio de la Aduana. Y revela que con mil pesos compra una dosis del alucinógeno que viene envuelta en una hoja de cuaderno.

Al indagar qué siente al consumir la sustancia dice que nervio, pero que a la vez lo ayuda realizar su trabajo. Y sostiene que el efecto también le sirve para distraer la soledad de las noches.

La zona del cartucho, ubicada en la carrera 51 con 40, en el Barrio Abajo, es otro punto en el que cohabitan varios drogadictos. Allí, Isabel María Valencia Rojano dice tener 44 años, aunque su aspecto la hace ver de mucha más edad. La mujer acepta que ha consumido ‘patra’, basuco y marihuana.

'Esto no es vida, pero es difícil dejar de hacerlo', comenta esta madre de cuatro hijos. Los menores son custodiados por una tía ya que ella no está en condiciones de seguir cuidándolos ni de responder por ellos.

Otro adicto, que prefiere no identificarse, dice estar de acuerdo con que la Policía Metropolitana se deshaga de los expendios de droga, pero que no se olviden en brindarles una solución a aquellas personas que la propia sociedad se ha encargado de marginar.

LOS EFECTOS

Basuco y ‘patra’.Contienen cocaína y una gran cantidad de impurezas, como polvo de ladrillo y bicarbonato. Son altamente peligrosas y producen un estado de euforia, pero después alucinaciones táctiles en las que el consumidor llega a creer, ver y sentir que le están picando insectos.

La marihuana. Puede ser más dañina que el cigarrillo, porque tiene compuestos cancerígenos como el alquitrán. Sus efectos incluyen cambios variados en la percepción de las cosas, aumento en la frecuencia cardiaca, dilatación de la pupila y alteración en el sentido de la orientación.

La cocaína. Altamente adictiva y un poderoso estimulante del sistema nervioso central. Produce euforia y excitación, por lo que el consumidor puede durar varios días sin dormir y sin comer. Puede producir infartos coronarios o hemorragias cerebrales y por ende la muerte.