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Goyén 1, Argentina 0”. Pocos titulares resumen tan bien una noche histórica como ese que puso Fabio Poveda Márquez (q.e.p.d.) en EL HERALDO, al día siguiente de la colosal actuación de Carlos Mario Goyén en el empate sin goles entre Junior y ‘la Albiceleste’, el 15 de mayo de 1986.

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Era apenas el segundo compromiso de la historia del estadio Metropolitano, inaugurado cuatro días antes, el 11 de mayo, con la victoria de la selección Uruguay 2-1 sobre el cuadro rojiblanco, con goles de Enzo ‘el Príncipe’ Francescoli (el primero de la historia del escenario) y Jorge ‘Polilla’ Da Silva. José ‘Perilla’ Angulo logró el descuento y se convirtió en el primer jugador tiburón en estremecer las redes del ‘Metro’.

Cuatro décadas después de la apertura de ese templo del balompié colombiano, que por estos días se encuentra cerrado y en medio de una ampliación, modernización y remodelación general, Goyén todavía habla de aquella época con emoción intacta.

El uruguayo de 71 años, radicado en Argentina, donde trabaja remotamente como gerente del departamento de patrocinio de la marca alemana Reusch, experta en la fabricación de guantes para cancerberos, habla con gratitud, alegría y hasta pasión de su ciclo de un año en Junior y Barranquilla.

El charrúa tuvo la fortuna de atajar con los ‘Tiburones’ en el estadio Romelio Martínez, que para él era como una Bombonera, casa de Boca Juniors, y en el Metropolitano, que lo veía como el Monumental, sede de River Plate. EL HERALDO lo llamó y lo entrevistó ayer que se cumplieron 40 años exactos de la inolvidable inauguración del ‘Metro’.

Hace 40 años usted andaba haciendo historia…

Es increíble que ya pasaron 40 años de la inauguración del Metropolitano. Es mucho tiempo.

¿Qué recuerda de esa época maravillosa en que Junior se trasladó del Romelio Martínez al estadio Metropolitano?

Bueno, por sobre todas las cosas, fue una alegría muy grande que se construyera un estadio tan fabuloso, tan moderno para la época. Y la sorpresa mayor fue que nosotros completábamos partido a partido las tribunas del Romelio Martínez, y después llenábamos el Metropolitano, no solamente en la etapa inaugural, contra Uruguay, Argentina y Dinamarca, sino también en los partidos siguientes (del torneo local).

¿Qué se le quedó del partido inaugural?

Lo tomé como un partido normal. Uruguay nos gana 2-1 porque Junior no jugó del todo bien, como debió haberlo hecho. Había mucha expectativa por la inauguración del estadio y todo lo que eso conllevaba. Recuerdo que Francescoli anotó un gol de tiro libre. Nosotros estábamos pendientes de ganar el Torneo de La Paz, que hubiera significado una estrella más para Junior. Nunca fue reconocido. Lo ganamos. Después de jugar contra Argentina fuimos a Medellín y conseguimos el título ante el DIM. Fuimos campeones sin estrella.

¿Qué recuerda del gol de Enzo Francescoli en ese partido inaugural ante Uruguay?

Que armé muy mal la barrera y me hicieron un gol tonto. Las cosas como son, uno no tiene por qué engañar a la gente.

¿Y del partido contra Argentina?

Recuerdo muchísimo. Para mí está dentro de los trofeos más importantes de mi vida futbolística el titular que sacó Fabio Poveda Márquez: “Goyén 1, Argentina 0”. Eso significa muchísimo para mí. Se dieron esas noches donde uno está inspirado y todo sale bien. Y además, a los 25 días, Argentina fue campeona del mundo. Ese partido fue bisagra para ellos, para darse cuenta de que el rumbo que llevaban no era bueno.

Parece que la gente recuerda más el partido contra Argentina que el inaugural contra Uruguay…

Me pasa exactamente lo mismo que a la gente. Si me preguntan con quién inauguramos el estadio, digo con Argentina. Y no solamente por mi actuación, sino por todo lo que conllevó después. Que un equipo como Junior enfrentara a la futura campeona del mundo fue algo enorme.

¿Habló con Maradona aquel día del partido contra Argentina?

Sí, bastante. Antes, durante y después del partido. Yo le decía: ‘Cuidate porque Tom Castell te mata’. Yo les dije a Castell y a Lucho Grau, tranquilos que ellos van para el Mundial, y ellos me respondían: “No, Carlos Mario, yo voy por Colombia y voy por mi Junior”. No pude convencerlos de que no le pegaran (risas).

ArchivoCarlos Mario Goyén y Diego Armando Maradona en el partido que Junior y la selección Argentina empataron 0-0 en el estadio Metropolitano.

¿Alguna anécdota de ese día?

Sí. Mi esposa vino al partido contra Argentina con mi hija Vanessa, que tenía apenas un año. Me dijo: ‘¿Por qué no la sacas a la cancha? La van a ver los abuelos en Argentina y Uruguay’. Y yo le respondía: ‘Por favor, llévatela de acá, que Solari cambió toda la defensa y me voy a comer cinco goles’. Al final la saqué y nos fue bien.

¿Qué recuerda del empate contra Dinamarca?

A Michael Ladrup, Preben Elkjaer-Larsen, Morten Olsen. Grandes jugadores. Era una selección muy dinámica, sensación en Europa. Pero les afectó el calor. Los trajimos a nuestro ritmo y empatamos 2-2. Eso también jerarquizó mucho a ese Junior.

¿Fue especial enfrentar a Uruguay siendo usted uruguayo?

Sí, claro. Yo fui convocado hasta que estuve en Independiente. Fui convocado siempre por grandes directores técnicos, como Roque Máspoli, campeón mundial del año 50 en el arco de Uruguay. Pero también hay que reconocer que en ese momento Uruguay contaba con porteros de jerarquía como Rodolfo Rodríguez, Fernando Alves y Freddy Clavijo, algunos de ellos inclusive pasaron por Junior (Alves). Era difícil. Yo pensaba que tendría que haber sido convocado antes porque fui campeón del mundo de clubes con Independiente en el 84 y elegido mejor arquero de Argentina en el 83. Pero bueno, sin rencores, ningún problema

¿Cuál era la gran diferencia entre el Romelio y el Metro aparte del aforo?

Que en el Romelio la presión se sentía más. El público estaba más cerca de la cancha, en el Metro las tribunas eran más alejadas. Para ilustrarlo, el Romelio era la Bombonera y el Metropolitano el Monumental.

¿Cómo era ese vestuario del Junior en 1986?

Éramos un plantel de caballeros. Teníamos un gran vestuario. Lucho Cúcuta, nuestro utilero, era fundamental para que hubiera una convivencia tan linda. El doctor Chalela y el doctor Rondón eran excelentes profesionales. Tuvimos muy buena relación con Eduardo Solari, con ‘el Pinza’ Vidal y después con ‘el Caimán’ Sánchez, una persona extraordinaria.

ArchivoJunior 1986. Arriba: Pedro Blanco, Carlos Mario Goyén, Alexis Mendoza, Daniel Kuchen y José Daniel Ponce. Abajo: Julio César Uribe, Didí Valderrama, Juan Carlos Abello, Mario Coll y Francisco Castell. Solo había diez jugadores posando para la foto.

¿Con qué se queda de aquella etapa en Junior?

Fue un año nada más, pero muy intenso. Amo Barranquilla, amo al Junior. Fue una etapa divina de mi vida.

¿Hace cuánto no va al Metropolitano?

Estuve cuando Colombia enfrentó a Ecuador, en la inauguración de la Ventana de Campeones (13 de octubre de 2021). Fui invitado por la familia Daes. Viajamos con Juan Carlos Delménico. Siempre digo que Delménico dejó una imagen imborrable en Junior. Somos muy amigos, me escribo con él todos los días.

¿Qué sintió cuando volvió al ‘Metro’?

Una emoción enorme. Cuando entró Alex Char al palco me dijo: “Este es tu estadio, lo inauguraste tú”. Y eso para mí fue una alegría muy grande.

Usted hace parte de esa tradición de grandes arqueros uruguayos en Junior…

Sí, me alegra muchísimo que a los arqueros uruguayos les siga yendo bien en Junior. Pero siempre digo que la imagen de Delménico será imborrable ahí.

¿Qué recuerda de los alrededores del Metropolitano en esa época?

Todo era baldío, todo tierra. Íbamos en la buseta del Junior y aquello era completamente distinto a hoy. Nosotros vivíamos en el barrio El Prado, en el hotel Vallclaire (carrera 55 #72-132). Compartíamos con ‘el Bocha’ Ponce, Daniel Kuchen, Julio César Uribe, la familia Solari. La pasábamos muy lindo.

ARCHIVO EL HERALDOEstadio Metropolitano en su construcción.

Ahora el Metropolitano está siendo remodelado y ampliado para volver a 60 mil espectadores…

Qué bueno, perfecto. Me alegra muchísimo porque el Junior y Barranquilla merecen un estadio así.

¿Tiene una anécdota con Édgar Perea (q.e.p.d.)?

Claro. Cuando llegué a Barranquilla me dijeron que tuviera cuidado con él porque era bravo con los extranjeros. Entonces, cuando tuve mi primera entrevista con Édgar le dije: ‘estoy hablando con el mejor relator de América’. Ahí lo ablandé de una. Después, aunque me metiera la pelota adentro, para Édgar siempre era figura.

¿A qué se dedica actualmente?

Hace 38 años trabajo para la marca alemana Reusch. Soy gerente de sponsoring para Latinoamérica. Me encargo de elegir y contratar arqueros para la marca. Trabajo desde Argentina, de manera remota. Allá estoy radicado.

¿Sigue muy ligado al fútbol entonces?

Totalmente. Hemos trabajado con muchísimos arqueros importantes: Higuita, Mondragón, Armani, Allison…

Carlos Mario Goyén es gerente de patrocinios de Reusch.