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La Fiscalía General de la Nación adelanta investigaciones sobre la muerte por envenenamiento de dos menores tras consumir frambuesas contaminadas con talio en Bogotá. Las víctimas respondían a los nombre de Inés de Bedout, de 14 años, y Emilia Forero, de 13, quienes recibieron las frutas cubiertas de chocolate de manos de un repartidor.

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Por estos hechos fue señalada la empresaria Zulma Guzmán, quien se encuentra detenido en Londres, luego que fuera emitida una circular Roja de Interpol en su contra. La colombiana de 54 años fue hallada el pasado 16 de diciembre por las autoridades de Reino Unido, tras lanzarse al río Támesis, en un intento de atentar contra su vida.

Ahora, en organismo de control busca establecer la ruta de envío de las frutas envenenadas, por lo que solicitó a cinco empresas de domicilios información sobre sus servicios. Vale recordar, que las investigaciones arrojaron el nombre de una segunda mujer implicada en el crimen, identificada como Zenaida Pava Vargas.

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El nombre de Pava Vargas salió a relucir en el caso el pasado mes de enero a partir del testimonio del domiciliario que entregó el paquete de frambuesas envenenadas con talio en la casa de las víctimas, en el norte de Bogotá.

El domiciliario rindió declaraciones ante la Fiscalía y señaló que había recibido instrucciones de una mujer que se identificó como Zenaida Pava Vargas.

Según el relato, el repartidor arribó hasta un “edificio chiquito de tres pisos, de color blanco con puertas de vidrio”. En el lugar, se encontró con una vigilante – de estatura baja y portaba un uniforme azul oscuro –, a quien le indicó que iba a recoger un pedido a nombre de Yeison.

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Seguidamente, el repartidor fue atendido por una mujer mayor que usaba gafas y tenía el “cabello blanco completamente”, quien se identificó como Zenaida Vargas Pava, encargada de entregar el paquete en cuestión. Además, confirmó la dirección y el pago en efectivo.

“Ella me entregó el paquete, me dijo que si tenía la dirección, yo se la dije, la que estaba en la aplicación; ella me dijo que sí era esa, me pagó en efectivo, me dio 10 mil y me dijo: ‘Deje así, y ya’”, señaló el repartidor a la Fiscalía.

Después de conocerse el testimonio del domiciliario, Zenaida Pava Vargas negó cualquier vínculo con el homicidio de las dos menores envenenadas.

“Estoy en shock. Soy una mujer trabajadora, de 63 años, no tengo nada que ocultar. Mi vida es una hoja abierta para el que la quiera ver. Me están inculpando de algo que jamás sería capaz de hacer”, afirmó en entrevista con ‘El Tiempo’.

Sobre Zulma Guzmán, Zenaida Pava aseguró que no la conoce. “Ni siquiera sé quién es. Mi círculo de amigos se reduce a mi familia. Yo no soy una mujer de fiesta ni de círculos sociales. No comparto con nadie más”, sostuvo.

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La respuesta de las empresas de servicios a domicilio

La empresa Rapipago reveló que Zenaida Pava había solicitados tres servicios: el 8 de enero, el 3 y 5 de abril de 2025, fechas que coinciden con el periodo en que ocurrió la muerte de las menores. Además, se conoció que en los servicios se habría utilizado un número de celular vinculado a la investigación.

La Fiscalía también estableció que el punto de origen de los envíos concuerda con una ubicación cercana a un edificio donde funciona la oficina de Jeisson Rosas, coach de Zulma Guzmán.

Ahora en ente acusador está a la espera de la respuesta de las otras compañías para determinar los servicios solicitados por las personas implicadas y conocer si allí transportaron las frambuesas envenenadas.