En la historia reciente de la ciudad de Valledupar no se había presentado una tragedia como la ocurrida en la Casa Hotel Riascos, donde se celebraba un matrimonio cristiano con al menos 120 personas presentes, entre invitados y los del área de logística.
Eran las 8:30 de la noche del 1° de junio cuando el evento parecía transcurrir con normalidad. Los novios Ebet Shaday Calderón y Camilo Andrade, pertenecientes a la Iglesia Cristo Vive en Mí, acababan de dar el sí para toda la vida y se disponían a realizar el tradicional brindis.
Ese día, debido a la amenaza de lluvia, los organizadores de la boda decidieron trasladar todo al salón cerrado con aire acondicionado, del cual se conoció había sido recién construido. Ahí organizaron las lujosas mesas que adornaron con flores naturales y cristalería.
La lluvia torrencial inició, pero no había de qué ‘preocuparse’ porque todos estaban bajo techo.
De repente todo empezó a sacudirse y algunos pensaron que se trataba de un temblor que poco suele suceder en esta región del país.
“Hubo una brisa muy fuerte, a las afueras había decoración y todo empezó a derrumbarse, pero adentro la placa empezó a agrietarse, a caer polvillo del concreto y ladrillo, es ahí cuando la gente empieza a gritar y en cuestión de segundos todo estaba en el suelo. Niños llorando, gritando, fueron momentos desesperantes”, narró a un diario local Carlos Martínez, uno de los encargados del trabajo audiovisual del matrimonio.
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Atrapados bajo el concreto
La caída por completo de la estructura llevó a que 45 personas quedaran atrapadas bajo los escombros y láminas del techo. Muchos alcanzaron a salir a tiempo, entre esos los novios que estaban cerca de una de las puertas, que en lugar de escape se convirtieron en un obstáculo debido a que eran corredizas y las personas en lugar de deslizarlas las empujaban, en eso transcurrieron segundos que fueron vitales.
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Al estar todo destrozado, como si hubiera pasado un terremoto, los hombres que no sufrieron lesiones intentaban rescatar a las personas que estaban atrapadas mientras llegaban los organismos de socorro.
La situación fue más trágica y de confusión debido a que la energía eléctrica fue suspendida y la oscuridad no era la mejor compañía.
La noticia no tardó en conocerse y diferentes ambulancias de hospitales y clínicas empezaron a llegar al lugar, al igual que el Cuerpo de Bomberos de Valledupar, que en ese momento solo contaba con seis unidades en turno y estaban atendiendo un incendio estructural y una fuga de gas masiva.
Sin embargo, ante la eventualidad los que se encontraban de descanso se activaron y en total 15 socorristas llegaron a atender la emergencia.
También estuvieron en las labores la Defensa Civil, Cruz Roja y la unidad de emergencia del Ejército Nacional.

Fallecidos y heridos
Una vez las labores de rescate iniciaron fueron evacuando a los heridos a diferentes centros médicos, hasta encontrarse con la realidad de que dos personas habían fallecido. Naileth Guerra, de 22 años, quien era una de las damas de honor, y Saray Michel Varela Manga, de 12 años, que había llegado como invitada a la boda con sus padres procedentes de la ciudad de Barranquilla.
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Entre los sobrevivientes hay personas en delicado estado de salud. Muchos necesitan intervenciones quirúrgicas por traumatología y ortopedia, entre otras especialidades. Uno sufrió amputación de una pierna, otros presentan fracturas, amputaciones de dedos, paraplejia, y otras complejidades, como también afectaciones psicológicas que aún no superan.

Pudo evitarse
Esta tragedia revivió un debate en la capital del Cesar sobre qué tan seguras son las construcciones y si cumplen con la normatividad urbanística, a la par las autoridades investigan, pero muchos consideran que solo son ‘pañitos de agua tibia’ por el impacto causado por la tragedia.
Iván Zuleta, asesor de la Curaduría N°2 de Valledupar, y quien por más de 20 años fue curador, indicó que una de las grandes problemáticas que tiene la ciudad es que no hay ningún tipo de control físico ni espacial de lo construido. Tampoco se respeta el Plan de Ordenamiento Territorial al momento de realizar una construcción.
“Aquí en Valledupar no hacen ni control físico y espacial de la ciudad, el día que aquí se mueva la superficie, la tierra, va a haber moñona porque no hay control de las estructuras (…) no hay estudios ni aplicación de las normas con respecto a las construcciones que se realizan y eso es grave, que Dios nos bendiga y nos tenga compasión que un día cualquiera no vaya a temblar. Aquí hacen construcciones con placas con un simple apoyo, una sola viga, esto es terrible, es un descontrol urbanístico impresionante”, sostuvo el experto.
Sin embargo, explicó que lo sucedido en la Casa Campo Riascos fue un hecho aislado debido a que en esta región del país no hay inestabilidad en los suelos ni problemas de fisuras, pero a la vez aclaró que esta obra no tenía los permisos de curaduría.
“Aquí hay violaciones de normas impresionantes, por construcciones de obra en sitios prohibidos, obras en lugares que son construidas en contra del Plan de Ordenamiento Territorial, en fin una cantidad de situaciones que se realizan en Valledupar porque ha habido un control muy deficiente. Si un solicitante acude a la curaduría para que le aprueben un diseño determinado tiene que cumplir con las normas establecidas en el POT, con el código sísmico resistente, si no cumplen con esas características específicas que se piden para aprobar un proyecto, no pasa”, explicó Zuleta.
Recordó que esta es una situación de país, no solo sucede en Valledupar, donde se violan las normas y no hay control del área física y territorial en cuanto a las obras, excepto en Barranquilla, donde –dice– el alcalde Álex Char, en períodos de gobierno anteriores, comenzó el ordenamiento adecuado de la ciudad.
“Hoy Barranquilla es modelo en su ordenamiento físico y espacial, muchas obras se cerraron porque no cumplían con las normas”, dijo.
Asimismo, el asesor de la Curaduría N° 2 señaló que en Valledupar, en épocas pasadas, el exalcalde Freddy Oñate organizó un grupo de personas que realizaba este trabajo por comunas, pero el trabajo fue tanto que se presentó un cuello de botella en la oficina destinada para tales fines y colapsó por tanta demanda.
“En estos momentos ese control físico y espacial pasó a la Secretaría de Gobierno y esta delegó a los inspectores de policía, y ellos hacen un control muy efímero, el cual no es un control masivo con las autoridades competentes en construcciones de acuerdo con la norma. Hay una gran cantidad de proyectos y construcciones en Valledupar que se realizan sin permisos y sin las licencias correspondientes. Entonces cómo se hace para realizar un control de las obras, pues a través de la Secretaría de Gobierno, pero con un cuerpo administrativo conformado por arquitectos e ingenieros, con el apoyo de la Secretaría de Planeación y los inspectores, pero no hay el personal suficiente y seguirán las construcciones sin control. A las curadurías no nos cae la responsabilidad fuera de la oficina, actuamos en el momento en que se aprueban los proyectos”, puntualizó Iván Zuleta.
Cierre de la obra
Por parte de la administración municipal ya suspendieron una obra en construcción dentro de la Casa Hotel Riascos, donde se presentó este accidente.
De acuerdo con el estudio técnico elevado por los especialistas, esta nueva edificación, al parecer, carece de permisos e integra otras infracciones urbanísticas por la falta de licencia correspondiente de la Curaduría Urbana.
El secretario de Gobierno municipal de Valledupar, Jorge Pérez Peralta, sostuvo: “Encontramos una obra relativamente nueva e inmediatamente con el inspector urbano se hizo la suspensión por presuntas irregularidades urbanísticas, al parecer no tienen la licencia por la Curaduría Urbana, por ello se blinda este proceso, porque hay en curso una investigación que asumió la Fiscalía General de la Nación para esclarecer los hechos donde lastimosamente fallecieron dos mujeres, entre ellas una menor de edad”.
Además, conformaron un equipo interdisciplinario entre la Secretaría de Gobierno, Secretaría de Obras y la Oficina Asesora de Planeación para realizar el control urbano de la ciudad de manera permanente y prevenir situaciones similares a futuro.
Luego de todo esto las familias víctimas de esta tragedia tratan de reponerse.





















