Cuando el cielo se torna color gris dando aviso de que lo que viene es lluvia, muchas personas en Barranquilla corren en busca de refugio, mientras que otras se preparan para hacer ‘su agosto’ en medio del aguacero y los arroyos de la ciudad, a los que ven como una oportunidad para ganarse unos cuantos pesos.
Si bien algunos eventos invernales ocasionan emergencias en algunos sectores de la ciudad, como ocurrió el pasado 5 de mayo —primer aguacero del mes— cuando resultaron afectadas 452 casas en Soledad y Barranquilla, vehículos arrastrados y un desaparecido, estas personas a través de su ingenio hacen que la gente logre cruzar de un lado a otro a salvo y sin mojar sus zapatos.
De igual manera, hay quienes ponen en riesgo sus vidas para socorrer a los conductores que se encuentran en aprietos por los caudalosos arroyos. Otros por el contrario ‘hacen su agosto’ con la venta de productos o la prestación de sus servicios para hacer arreglos en las casas después de la lluvia.
Con un impermeable color naranja, jean azul y zapatos tipo mocasines, un hombre se sirve de unas tablas para cruzar la corriente de agua que desciende por la carrera 41 con calle 45, producto de una tarde lluviosa. Al terminar su recorrido extiende su mano y le entrega una moneda de $200 a Derwin Gómez, quien construye junto a tres amigos más, un improvisado ‘puente’ cada vez que cae un aguacero.
Así como atraviesa el primer ciudadano la calle utilizando las tablas, otras personas también lo hacen y le pagan al joven de nacionalidad venezolana para cruzar y evitar mojarse. Gómez sostiene que a falta de un trabajo formal ve con la lluvia una oportunidad para rebuscarse.
'Cuando llueve nosotros ponemos las tablas y las personas que pasan nos colaboran con una moneda, algunos no llevan dinero en el momento, pero de igual forma atraviesan y otros prefieren mojarse antes que colaborar', asegura el muchacho de 21 años, quien habitualmente limpia los vidrios de los vehículos que pasan por ese sector.
Indica que las ganancias con el ‘puente’ artesanal resultan siendo pocas porque debe dividirlas con tres personas más. Se hacen unos $10.000 o $15.000 el día de lluvia.
En otro sector de la ciudad, el Centro de Barranquilla, los conductores de bicitaxis cruzan de un lado a otro de la carretera con pasajeros a bordo durante y después de los aguaceros. Son muchos los viajes que hacen y, en este caso, el dinero que recogen es aún mayor cuando llueve que cuando el día está soleado.
Los días de rebusque bajo la lluvia pueden ser buenos como también malos, todo depende de la intensidad del aguacero. 'A mayor agua más plata porque los arroyos suben y la gente no se quiere mojar y es ahí donde entramos nosotros a prestar nuestros servicios', dice Miguel Ángel Martínez, de 24 años. Hace cinco se dedica a manejar bicitaxi en el sector de la calle 42 con carrera 40.
Asegura que un día bueno se alcanza a ganar $30.000 en dos horas de lluvia. En un día normal de trabajo, de 6:00 a.m. a 7:00 p.m., se gana en promedio $22.000.
'Por mí que llueva todos los días porque me va mejor, uno se rebusca temprano y se va para la casa. Se transportan de 50 a 100 personas ese día del aguacero', expresa este moreno, padre de tres niños y residente del barrio Rebolo.
Agrega que por el alquiler del ‘carricoche’ le toca pagar $8.000 y otros $1.000 por guardarlo en un parqueadero cercano a su vivienda.
Desde hace 20 años José Luis Ramos ubica en la carrera 40 con 34 esquina, un puente diseñado con estibas para que la gente pueda pasar el arroyo que se forma en ese sector cada vez que llueve. Por prestar ese servicio le pagan de $200 hasta $500 y en promedio moviliza 100 a 200 personas.
Así como están las ganancias también existe la inversión a la herramienta de trabajo. 'Me gasto $250.000 para armar el puente porque se tienen que comprar los largueros, la madera, las puntillas y las herramientas. Esta inversión se hace cuando ya hay que cambiar de estructura', explica Ramos, quien dice que paga $5.000 semanal por guardar el puente en un parqueadero de la zona.
Este hombre de 49 años alterna esa actividad con la venta nocturna de agua y gaseosas.
Por otra parte, también están las personas que ‘hacen su agosto’ en época invernal y ellas son los dueños de ferreterías y los maestros de obra o albañiles.
Álvaro Orellano, propietario de una ferretería en la Localidad Metropolitana de Barranquilla, manifiesta que lo que más compra la gente para proteger y reforzar sus casas en temporada de lluvias es impermeabilizante y mantos ediles para techos, que son telas recubiertas con aluminio especiales.
'Hay productos de diferentes tiempos de impermeabilización de uno, dos y cinco años, e incluso 7 y 12 años. Los precios varían de acuerdo a la marca y la calidad del producto; puedes encontrar impermeabilizantes desde $19.000 hasta los $132.000', dice Orellano.
Explica que el valor para impermeabilizar una casa depende del área cuadrada a intervenir. En promedio el costo —dice— está entre los $30.000 hasta un millón de pesos. Agrega que por mano de obra están cobrando $30.000 por metro cuadrado.
'La temporada de lluvias es buena para las ventas del negocio porque aumentan cosiderablemente', precisa el comerciante.





















