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Rejas cerradas con candados, ventanas selladas y basuras amontonadas en el área exterior del inmueble, conforman el panorama actual del lugar donde, hasta el año pasado, recibían clases los 515 estudiantes matriculados. Un reloj de pared sin manecillas, abandonado a pocos pasos de la entrada, parece simbolizar una realidad sentenciada. Al Instituto Educativo Distrital de Desarrollo Humanista y Empresarial Bill Gates, en el barrio Cevillar, le ha llegado su hora.

Algunos padres de familia, como Raúl Verdeza, manifiestan que su disgusto se debe a no haber sido notificados con mayor antelación del cierre definitivo de la institución. 'Nos hacen matricular a los niños y ahora, cuando llamamos para averiguar cuándo terminaban las vacaciones, nos dijeron que habían cerrado el colegio. No es justo porque debieron advertirnos antes. Pero, nos ponen a correr a estas alturas y eso no está bien', recrimina.

Verdeza, quien es cobrador de una empresa de giros y vive en Soledad 2.000, tenía matriculados a sus dos hijos, José Luis y Juliana. Al notar que la mayoría de planteles educativos –privados y oficiales- ya habían comenzado sus años lectivos, se contactó vía telefónica con una docente para preguntarle cuándo arrancaban las clases en el Bill Gates.

En ese momento, sin sospecharlo, recibiría la noticia que hoy lo tiene furibundo. 'Es una falta de respeto porque no nos dieron ninguna justificación; debieron avisarnos antes para buscarle cupo a los muchachos en otro colegio', anota Verdeza, inquieto por no tener definido dónde matriculará a sus ‘retoños’.

Motivos del cierre

Desde 2008, el colegio era administrado bajo la modalidad de matrícula contratada por la Fundación San Carlos Borromeo. Su gerente, el sacerdote Wilson Castilla, comenta que el año pasado advirtieron a la Secretaría de Educación Distrital que acarreaban algunas 'dificultades' que condicionaban su sostenimiento. Afirma que los costos para transportar a 400 de los 515 alumnos matriculados eran 'demasiado altos'.

La movilización de cada joven –precisa– valía $4.500 diarios, por lo que el desembolso por ese concepto era de $1.800.000.

El párroco aduce que, con base en ese escenario, la cartera del Distrito decidió clausurar el colegio Bill Gates. Sin embargo, aclara que la decisión fue notificada en la tercera semana de enero, faltando pocos días para reintegrarse a las actividades académicas. Por esa razón, hace quince días organizaron una reunión con padres de familia, en la que les expresaron la decisión y que los estudiantes serían reubicados en los colegios San Carlos Borromeo (Los Olivos) y América Latina (La Ceiba).

El padre Castilla cuenta que, hasta la fecha, han recibido 210 estudiantes en el San Carlos Borromeo y 60 en el América Latina. En ese orden de ideas, unos 245 estudiantes aún estarían pendientes por oficializar su matrícula. Al respecto, señala que 'hay padres de familia que no han ido al colegio y los hemos estado llamando para decirles que la fundación está presta a reubicarlos'.

'Cupos asegurados'

Por su parte, la secretaria de Educación, Karen Abudinén, asevera que la institución 'estaba generando pérdidas y la infraestructura no estaba en las mejores condiciones', por lo que decidieron que no continuarían prestando el servicio en esa sede.

En relación con las quejas de algunos padres de familia, alega que el tiempo en que se tomó la determinación de cerrar el colegio 'no se debió a falta de planificación'. En sus palabras, era necesario 'analizar la conveniencia de seguir funcionando' antes de proceder de cualquier manera. De acuerdo con la funcionaria, ya sostuvieron una reunión con padres de familia, a quienes les ha 'garantizado' que 'ningún niño se va a quedar sin cupo escolar'.