Aunque la ejecución de las obras en la segunda fase de la Gran Vía ha tenido avances significativos, la complejidad en algunos aspectos técnicos conllevaría a que se extiendan por un mes más. El reporte fue entregado por el equipo de la Gobernación del Atlántico, que explicó que se ha contemplado la puesta en funcionamiento de dicho proyecto en el mes de agosto y no el próximo 15 de julio, como se había anunciado inicialmente.
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De acuerdo con la información suministrada a EL HERALDO, la entrega de las obras se haría sin incluir algunas redes eléctricas y ciertos tramos de andenes, debido a que estos componentes aún no cuentan con financiación asegurada. Actualmente, se adelantan gestiones para obtener recursos a través de regalías o fondos propios que permitan completar estas intervenciones.
A través de sus redes sociales, el gobernador Eduardo Verano destacó que las obras han mantenido su curso: “La Unidad Funcional 2 avanza en el sector del deprimido con un trabajo crucial: ya empezó la fundida de la zapata para levantar el puente peatonal que estará junto con la estructura vehicular”.
Uno de los principales logros se concentra en el componente hidráulico. Según informó la administración departamental, ya se completó la conexión de aguas servidas provenientes de sectores comerciales y residenciales hacia un manjol ubicado bajo la avenida Tajamares.
Este trabajo, ejecutado por Triple A, permite avanzar en la siguiente fase del proyecto, que incluye la remoción de una tubería que atraviesa el deprimido y que impedía la construcción de muros estructurales.
En paralelo, también se registran avances en la infraestructura eléctrica. En el sector cercano a la Universidad del Atlántico y la Olímpica ya fueron realizados los descargos pendientes con la empresa Air-e, lo que habilita el traslado de redes de alta y media tensión, así como la instalación de nuevos postes.
En cuanto al sistema pluvial, la Gobernación indicó que se adelantan los registros en puntos estratégicos como el sector de los Mormones y el edificio Livinnx. Esto permitirá completar el pavimento en zonas cercanas al deprimido.
Sobre la construcción estructural, se destacó un progreso importante en los muros de contención, cuya complejidad técnica implica múltiples niveles de fundición por cada metro lineal. Además, ya fueron finalizados los muros en voladizo, mientras que los muros anclados continúan en ejecución, pese a dificultades como derrumbes propios de este tipo de obras.
En la misma línea, la Gobernación del Atlántico reportó avances en elementos complementarios como separadores, bordillos, andenes y las vías conectantes.

Comunidad sobre afectación
La incertidumbre, las pérdidas económicas y los problemas de salud y seguridad se han convertido en parte del día a día para los habitantes de esta zona.
Carlos Iván Grillo Puche, gerente de una inmobiliaria y administrador de varios locales comerciales y conjuntos residenciales en la zona, aseguró que el impacto va más allá de lo económico.
“Algunos residentes enfrentan afectaciones directas, como el caso de un menor con asma que constantemente se ve afectado por el polvo generado por las obras”, aseguró.
En materia económica, el panorama es igual de complejo. Grillo indicó que varios negocios han tenido que cerrar a pesar de que los propietarios han hecho esfuerzos para mantener a flote a los arrendatarios.
“Tenemos varios locales desocupados y marcas que llevaban más de 14 años han tenido que irse. Un día dicen una cosa, otro día otra. Se comprometieron a entregar el 15 de julio, luego hablan de agosto, después dirán que en octubre y así llevamos más de tres años”, cuestionó.
Además, el impacto ya se refleja en la dinámica residencial. Algunos habitantes han optado por mudarse debido a la congestión vial y el deterioro de las vías.
Por su parte, Karol de la Torre Pinilla, administradora del Centro Comercial Le Champ, calificó la situación como “crítica” y aseguró que la falta de continuidad en las obras ha golpeado fuertemente al comercio.
“El problema es que empiezan a trabajar y de un momento a otro suspenden sin razones claras. Eso nos tiene en una situación muy difícil. Entre islas y locales, el centro comercial tiene 44 espacios de los cuales ya muchos han sido desocupados”, cerró.




















