Durante décadas, los habitantes del municipio de Malambo han tenido que subsistir sin la posibilidad de contar con un digno servicio de agua, ya sea por la intermitencia del mismo o por la mala calidad del preciado líquido.
Es una historia ampliamente conocida, y que es difícil de comprender para la mayoría de los habitantes, que no entienden por qué si Barranquilla y Soledad, muy próximas a ellos, tienen servicio de agua potable las 24 horas del día, ellos no pueden.
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Hannia Rivero, por ejemplo, es una habitante del municipio, madre de dos hijos pequeños y que ha vivido buena parte de su vida en el sector de la urbanización El Concorde.
Ella, como muchos otros usuarios, se queja de la prestación del servicio, la cual no es estable y muchas veces de dudosa calidad: “Yo estoy en el último sector, en la octava etapa. Esto ya es lo último de El Concorde. Aquí el agua es muy irregular. O sea, ahora mismo no hay agua. La gente que tiene sus tanques elevados tiene agua todo el día, pero el agua como puede venir cada dos horas, puede durar toda la mañana. Hay días en que a eso de las 11:00 de la mañana se va. Y hay días en que no viene todo el día. También hay días en que el agua es poquita, no es un flujo fuerte”.
Además, la calidad del líquido muchas veces no es la mejor y las personas no la consumen.
“Es sucia. Trae sarapicos, trae gusanos, trae animalitos, trae como barro. Por eso el agua de acá no se toma. Acá la gente prefiere tener un filtro o comprar agua, pero ya ni el filtro porque eso se ensucia demasiado. A diario son de cuatro a cinco bolsas con agua”, explicó.
Un plan de mejora
Consciente de esta situación, la empresa que gestiona el manejo del agua en el municipio, Aguas de Malambo, dio a conocer a finales del año pasado un plan de ocho meses de duración que ayudará a la regularización y mejora del servicio.
El ingeniero Víctor García, jefe de operaciones de la empresa, manifestó que será un plan dividido en tres fases que iniciará su ejecución tan pronto la Gobernación del Atlántico haga entrega de los nuevos tanques elevados que abastecerán a todo el municipio.
“Este cronograma que nosotros hemos proyectado una duración de ocho meses aproximadamente, es un programa que está dividido en tres etapas. La primera etapa, que tiene una duración de aproximadamente cuarenta y cinco días, mes y medio, inmediatamente llegue el punto cero, que es la entrega del sistema y ya quede en operación. En ese primer mes y medio nosotros vamos a hacer unos trabajos de aumento de continuidad, principalmente para los sectores de La Luna, El Tesoro, Montecarlo y toda la parte baja de Bellavista primera y segunda etapa”, expresó García.
Luego de esto vendrá la segunda parte, similar en extensión y complejidad. Pero el verdadero reto será la tercera parte: “En la etapa dos, la cual son otros cuarenta y cinco días aproximadamente, abarcaría también pruebas hacia la parte de arriba de Bellavista, con el objetivo, pues, también de hacer pruebas de aumento de continuidad. Ya posteriormente, viene la etapa tres, que esa es un poco más extensa, son casi cuatro, cinco meses, y es hacer toda la parte alta de la zona sur del municipio de Malambo, todo lo que es Villa Campo, Cristo Rey, El Carmen, La Milagrosa, todos estos sectores de la parte de arriba, que son unos sectores donde la Administración municipal y la Gobernación han realizado también proyectos de extensión de redes”.
Los retos a superar
Según las cuentas de la empresa Aguas de Malambo, en la actualidad atienden a una población de usuarios de 27.700 personas, en 12 barrios regularizados en un proyecto que data de 2022. Sin embargo, ahí empieza el problema, a la fecha han surgido 6 barrios más con conexiones irregulares, lo cual sumaría dos mil personas más a la ecuación.
Para el ingeniero García esto es un grave problema, porque cuando los proyectos fueron diseñados uno de los objetivos era cobijar los sectores subnormales que había hasta ese momento. “Nosotros como empresa habíamos identificado cerca de doce barrios subnormales que podían beneficiarse de este proyecto. Y eso puede generar unos impactos grandes, porque estas comunidades también pueden llegar y tener la intención de conectarse a la red”.
Es por eso que para superar la situación, desde la entidad hacen un llamado a “la Administración municipal, porque el desarrollo urbanístico del municipio es responsabilidad de la Secretaría de Planeación. Entonces, en la medida que este desarrollo urbanístico desorganizado se siga extendiendo, pues va a haber muchos más sectores irregulares, difíciles de controlar, que se van a conectar a la red y van a hacer que los proyectos que se están ejecutando en este momento vayan perdiendo fuerza en el futuro”.
Esa situación no es nueva: “Nosotros desde el año 2019 venimos enviando correos e información a la Alcaldía de Malambo con relación al desarrollo urbano irregular. Con todas las administraciones hemos sentado el precedente y la preocupación porque finalmente son los usuarios que están legalmente constituidos los que se afectan por la intervención de las redes por parte de sectores que no están avalados por el municipio. Y eso muchas veces genera afectación a nivel general”.
¿Qué hace falta?
Esta casa editorial conversó con Lady Ospino, secretaria de Agua del Atlántico, para saber en qué fecha se entregaría el tanque elevado del sector de El Tesoro. Las noticias fueron muy alentadoras.
“Iniciamos ya en la fase de recibo de las obras, hicimos ya la penúltima fase de pruebas, en donde el operador solicitó que se le ajustaran dos temas particulares que el contratista está atendiendo en este momento, y esperamos que en quince días podamos hacer ya la entrega final, nuestra meta, máximo en un mes, para que ya se dé la operación completa”.
En ese sentido, Ospino explicó que “el operador pidió un ajuste en un acabado de un techo de una caseta eléctrica, y solicitó revisar el tanque de combustible de la planta. Eso, básicamente, son como los dos temas que nos ha solicitado. El contratista ya está tomando esos detalles”, apuntó.
Para la Gobernación el inicio de este plan de ocho meses marcará “la transformación en la calidad de vida para sus habitantes, en el desarrollo, en posibilidad de crecimiento económico, en unas mejores condiciones para su desarrollo urbanístico, para la creación de condiciones adecuadas para la vivienda de interés social y para la industria”.
Ahora quedará la ardua tarea de regularizar los predios y poder generar la cultura del buen usuario, con una positiva cultura de pago, otro de los esfuerzos que tendrá por delante Malambo en su afán de dejar atrás décadas de sed.


















