El Heraldo
Marcela García luciendo ‘El vuelo del Pavo Real’, creación de Alfredo Barraza con la que acaparó flashes.
Entretenimiento

El ‘vuelo’ de Marcela y el sabor de África hicieron vibrar la Vía 40

La Gran Parada de Comparsas estuvo marcada por la influencia de ritmos negros y la espectacularidad de los vestuarios de los bailarines, especialmente por la fantasía lucida por la reina del Carnaval.

Las plumas y pedrería de las estructuras que rodaban detrás de las diosas de Ébano y del Carnaval anticipaban, en la apertura del desfile, lo que la Gran Parada de Comparsas se traía. Intrincados tocados y vistosos vestuarios adornaron la Vía 40 a eso de la 1:40 de la tarde, cuando el recorrido que reúne a las comparsas de tradición popular y de fantasía se desplegó a lo largo del Cumbiódromo.

Los chicos de las Casas Distritales de Cultura se convirtieron en arlequines, zanqueros y ‘merecumberos’ –si cabe la expresión- al son de Ay cosita linda, de Pacho Galán. Selva Africana, comandada por José Llanos, rugió tras ellos con la fuerza de sus tocados de papel maché, una completa jungla sobre sus cabezas, y el vigor de sus movimientos.

Tigres, mandriles, osos e incluso especies sin identificar amenazantes con un cuerno surgieron de este grupo para desafiar a quienes se apostaban en los palcos y minipalcos a disfrutar del desfile.

Las alegorías a la tradición llegaron cuando Torito en Carnaval hizo su arribo, ataviados con una fantasía de congo. Pero luego, volvió África.

Afrocaribe, ‘armada’ hasta con dientes de megafauna que colgaban de su vestuario y pieles de animal, gritaba, una y otra vez ¡África, África, África! en una puesta en escena con toda la furia del continente negro.

El Rumbón Normalista –esta vez liderado por Antonella Barrios, reina del Carnaval de los Niños– y Ekobios, de los grupos más esperados en este desfile, ratificaron su acogida ante el público. Takumtá, una de las primeras comparsas de tradición en desfilar, unió el alma coqueta de las negritas Puloy con la gracia desbordada de las marimondas en su espectáculo.

La Policía Nacional demostró que lo suyo es más que la seguridad. Con una de las mejores coreografías de la tarde, los bailarines del grupo de esta institución se llevaron los aplausos del público, que también premió al bloque de los adultos mayores con fotos y ánimo. Los abuelitos se vistieron hasta de roqueros, con pelucas fucsia –como Experiencia de Villate–, para demostrar que el ímpetu no es cuestión de edad.

Justo luego del paso del segmento ‘adulto’ de la Gran Parada, apareció el primer bache del recorrido, y de inmediato, todos sospecharon la razón. Casi volando, y con toda la majestuosidad de un pavo real, Marcela García Caballero, reina del Carnaval, agitó un plumaje de ensueño que la envolvía y la revelaba en cuestión de segundos, en una coreografía entre ella y el público.

Cercada por miembros de la Armada Nacional, como medida de protección para el elaborado diseño de Alfredo Barraza, la soberana solo rompió el protocolo por los niños, los únicos capaces de vulnerar la barrera de cuerdas que protegía a Marcela para conseguir una foto.

Mireya Caballero, madre de la reina y quien soñó esta fantasía para su hija, le contó a EL HERALDO que, pensando en un ajuar nunca antes visto, o al menos con poca vigencia, se acordó de que Ligia Salcedo, reina del Carnaval en 1970, había lucido un vestido similar, “así que lo busqué en internet, lo imprimí y le dije a Alfredo: así lo quiero”. Cuenta la ‘reina madre’ que, en principio, el diseñador se negó por la fragilidad de las plumas, pero pudo más la constancia de Mireya. “No sé cómo, pero lo vas a hacer, ¡y que se mueva!”, sentenció la mamá de Marcela, y el resultado no pudo ser mejor.

Tras el séquito real, llegó Encanto Sabanero, de Sincelejo, con polleras y fandango. Y una vez más, África se hizo sentir.

África mía,  entre colores fucsia, verde y dorado –los tonos que ‘mandaron’ en la Vía 40– convirtió el asfalto en Una cosa loca, como dice la canción de Twister.

Al fondo, María Fernanda Iriarte, la nueva Reina de Reinas, sobresalía con un afro gigante y una trusa de lentejuelas y abundante plumaje.

Otra que siempre reina en el Cumbiódromo apareció. María Angélica Salgado demostró que el accidente que sufrió el pasado viernes mientras viajaba a rodar una de las escenas de la producción en la que trabaja no fue nada grave. Más sexy que nunca, su alter ego carnavalero, la Princesa Makemba, bailó y encantó a los espectadores.

Y en la misma línea de personajes encantadores estuvieron las Reinas y Reinitas, dueñas de toda la actitud y coquetería; Dakaná, con vestuario plateado y un hip hop muy bien interpretado, o Kadanzá, de verde intenso, para resaltar sus movimientos.

Las marimondas –que no fueron tantas– sí que saldaron su cuota de presencia cuando las de Barrio Abajo, comandadas por el popular ‘Paragüita’, infinitas, aparecieron con sus dobles caras de ojos gigantes y ‘pea pea’. Algunas con tocados, otras con apliques en sus sacos, que pintaban  hasta logos de Snapchat, se despacharon y rodaron por el suelo de la Vía 40 para demostrar que, en Carnaval, la ‘mamadera de gallo’ es algo bien serio.

Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp
Convierta a El Heraldo en su fuente de noticias
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1. Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2. Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3. EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4. Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.