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Localizado en el Valle del Ariguaní y con una altura de 20 metros sobre el nivel del mar, el municipio de Tenerife, Magdalena, se caracteriza por su tradición religiosa, en donde el catolicismo prima sobre otros conceptos de fe. Aquí, la Semana Santa asoma como puntal del fervor espiritual y se constituye, por su originalidad, en un atractivo turístico. Sin duda alguna es su mayor patrimonio cultural e inmaterial.

A todos llama poderosamente la atención que en esta fecha, es común observar gentes de otras nacionalidades (españoles, alemanes, estadounidenses, venezolanos, etc.) que llegan a la comarca atraídos por los comentarios de quienes ya tuvieron el placer de disfrutar del colorido y de la pasión con que se vive la Semana Mayor. Las calles y callejones de la pintoresca e histórica, población, son embellecidas para recibir a propios y extraños que tradicionalmente se dan cita, guiados por la fuerza de la fe. El olor de incienso y olivo invade el ambiente.

EL CRISTO MORENO. Las procesiones del Nazareno, el Viacrucis, el Santo Sepulcro, el Encuentro y la Resurrección, son eventos que tienen un toque de originalidad porque son marchadas, no con el sonido de filarmónicas, sino con bandas de pueblo.

El arte dramático asoma como otro ingrediente que hace sui géneris la celebración, especialmente cuando se interpreta el Sermón de las 7 Palabras.

Tenerife guarda en su Iglesia San Sebastián una reliquia colonial como es el Cristo Moreno, tallado en madera, que pesa 2 toneladas. Su procesión, la del Viernes Santo, sale a las 7 de la noche y termina a las 7 de la mañana del siguiente día.

Este templo católico es otra joya de la colonia al haber sido construido en la cima de una colina, desde donde se divisa el imponente Río Magdalena.

HISTORIA. Además de la importancia que tiene Tenerife por su especial y casi única en el mundo Semana Santa, hay otros aspectos que la hacen atractiva para nacionales y extranjeros. Se trata de lo que representó para el Padre de la Patria.

Y es que fue una de las poblaciones más importantes en la gesta libertadora. Fue aquí en donde Simón Bolívar ganó su primera batalla y lanzó su primera proclama de Libertad en suelo patrio, iniciando su cadena de triunfos que lo llevaría con éxito hasta Caracas en la llamada Campaña Admirable.

Dicen los escritos que fue en Tenerife donde las fuerzas bajo el mando de Hermógenes Maza y Loboguerrero y José María Córdoba limpiaron de realistas el bajo Magdalena y aseguraron la derrota final y el embarque de las fuerzas ibéricas y del Virrey hacia España, luego del asedio a Cartagena.

Además, fue en Tenerife donde Simón Bolívar gozó los deliquios del amor con Anne Lenoit, a quien le dijo, al partir para la guerra: 'Si no me caso contigo no me casaré con nadie'.

Fue ella la única de todas sus amantes que lo acompañó en su viaje hacia la tumba en el piso de la catedral de Santa Marta, gimiendo: 'Nadie lo ha amado tanto ni tan tiernamente como yo'.
Así lo narró el novelista Luis Roncallo Fandiño en la obra Anne Lenoit titulada: La Siempreviva del Libertador.

Por Agustín Iguarán G.