
Con unos años menos que Hugo Chávez, pero posiblemente con la misma popularidad guardando las proporciones de hombre de barrio, Eduardo Támara, un corozalero imitador de Hugo Chávez, siente que la muerte de su ídolo no es el fin, sino la reafirmación de que sigue vivo.
Desde 1987 y luego de varios años de búsqueda de la perfección artística, Eduardo comenzó a fabricar máscaras de los personajes más importantes de la política, la farándula y el deporte, pero solo fue hasta 2006 que decidió hacerle un homenaje al presidente de Venezuela.
'Desde el primer momento que la gente me vio tuve aceptación, me decían que era muy parecido a Chávez, que la máscara estaba muy bonita y bien diseñada, pero a pesar de esto yo cada año trato de hacerle más arreglos para que se vea más real', dijo el artista.
Aun que solo es la máscara, Eduardo compra o diseña los vestidos acorde al vestuario del líder de la revolución bolivariana, robándose los aplausos en carnavales como el de Barranquilla, Corozal, y las fiestas del 20 de Enero en Sincelejo y la Independencia de Cartagena
'Todo depende la época y el evento, a veces me pongo una camisa roja, otra veces una chaqueta y una sudadera, pero siempre la gente me busca para tomarse fotos conmigo', manifiesta.
Un sueño sin cumplir
A los pocos días de haber realizado la máscara del líder liberal Horacio Serpa, tuvo la oportunidad de tomarse una fotografía, evento que quería repetir con el comandante, pero este sueño no pudo cumplirse.
'No me tomé la foto con el presidente, será cuando nos volvamos a ver en otro mundo, yo lo admiro mucho, porque es humilde y vivía por y para el pueblo. Era todo un hombre. Chávez murió, pero para mí sigue vivo', sostuvo.
Eduardo, quien reside en el barrio Alto Prado de Corozal, aseguró que le parece increíble lo de la muerte del mandatario, pero con el paso de las horas lo va asimilando, aunque está seguro de que un personaje como él solo nace una sola vez en la vida.
Por Laura Toscano Monterroza





















