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Una joven estudiante durante una de sus clases virtuales.
Orlando Amador
Región Caribe

El desafío inconcluso de la educación virtual para los universitarios

Aunque en las universidades esperaban que se aumentara el número de estudiantes que congelaran semestre, se mantuvo la cifra de matriculados.

La pandemia del coronavirus desató un sinnúmero de problemáticas o impedimentos para el desarrollo de muchas actividades cotidianas, a las cuales se les tuvo que hacer modificaciones y adaptaciones para poder seguir desarrollándolas, ajustadas a la “nueva realidad”.

En el caso de las universidades, se pudo dar de una u otra forma continuidad a los semestres académicos universitarios, enseñando a través de la virtualidad. Algunos de los estudiantes prefirieron congelar los estudios en esta segunda mitad del año,  ya sea por falta de recursos económicos provocados por la pandemia, o por no sentirse “cómodos” con las clases de forma virtual.

Para este segundo semestre académico se tenía el temor de que se presentara una deserción elevada de los estudiantes por las diferentes situaciones que trajo la emergencia sanitaria.

“Si estamos hablando del semestre inmediatamente siguiente al cual se está presentando la situación de emergencia nacional, hasta ahora no podíamos hablar de deserción, sino por lo menos de un aplazamiento. Todavía no hay cifras consolidadas, pero lo que se percibe es que el impacto no fue tan fuerte como se esperaba”, explicó Jorge Valencia, coordinador del Observatorio de Educación del Caribe colombiano de la Universidad del Norte.

De la pandemia no hay cifras consolidadas, lo que se sabe es que se esperaba  un grupo que de acuerdo con la percepción que se ha tenido por parte de las distintas universidades  podía estar en riesgo por factores económicos o de acceso a las diferentes herramientas tecnológicas necesarias, entre otras, pero no fue en principio tan grande como el que se esperaba.

Las diferentes universidades de la ciudad, como la del Norte, la Autónoma del Caribe y la Simón Bolívar, expresaron que el número de estudiantes matriculados se mantuvo en comparación a las cifras de este semestre en años anteriores.

“No me sentí bien con las clases”
Diego Barraza realiza sus actividades académicas.

El joven Diego Barraza, estudiante de la Universidad Sergio Arboleda en Barranquilla, contó que durante este semestre prefirió congelar las clases de inglés virtual ya que se sentía “indispuesto” aprendiendo a través de esa herramienta.

“Con las clases me sentí bien; en el limitante de la virtualidad, por lo menos en el conocimiento en la labor de poder hablar y expresarte no se compara con el hecho del calor humano de las clases presenciales, cuando está la profesora ahí al pendiente y hacen múltiples variables a la hora de expresar el conocimiento, el contraste es muy notorio con la virtualidad”, dijo el joven.

Sin embargo, en cuanto a los estudios de la carrera de comunicación social y periodismo que adelanta, prefirió seguir con ellos pese a que, según el mismo relató, fue un poco complicado el tema de la adaptación a esa nueva metodología de aprendizaje.

“Al principio fue un choque bastante fuerte, antes de la cuarentena me consideraba que estaba en buen camino y yéndome bien, pero fue un cambio drástico, ya ahora me adapté y pude apreciar lo positivo que podía encontrar y desde ahí intensifiqué eso y me está yendo como bien”.

Manifestó que aún no se siente conforme en la experiencia; sin embargo, sí le toca continuar con ella de forma indefinida lo hará, pero dijo que siempre estará a favor de la presencialidad.

“Ya estoy más contextualizado con estudiar en la virtualidad, si dicen que seguirá virtual pues sigo porque ni modo, no puedo atrasarme”, culminó Barraza.

Henry congeló su semestre
Henry Cubillos Córdoba estudia Comunicación.

Los Cubillos Córdoba no han sido ajenos a la crisis económica que azota a gran parte del mundo por culpa de la pandemia de la Covid-19, situación que obligó a Henry –uno de sus miembros– a “congelar” su sexto semestre de Comunicación Social en la Corporación Unificada Nacional, CUN, en Santa Marta.

“No tuvimos el soporte económico para la matrícula, pese al descuento que me proporcionó el centro de educación,  por lo que decidí regresarme a Maicao, donde tengo mi domicilio”, dijo el muchacho, uno de los tantos desertores de la universidad privada en esta capital.

El joven no quiso quedarse cruzado de brazos y convencido de que la educación es una herramienta para el cambio, decidió seguir superándose académicamente. “Estoy cursando diplomados virtuales con el Politécnico Superior de Colombia”, anotó.

Henry confía en que las cosas pronto volverán  a su sitio, pues la pandemia pasará y retomará sus estudios para cumplir su sueño de “ser un gran periodista”.

Samir aplazó sus estudios

Samir Amaya tiene 23 años y aunque su sueño era entrar a la universidad, no pudo este semestre por los efectos económicos que deja la pandemia en su familia en Valledupar.  “Los ingresos de mi padre, quien trabaja reparando electrodomésticos, se cayeron a tal punto que a mí también me tocó salir a ayudar con el sustento de la casa”, dice este joven vallenato que temporalmente se dedica al servicio de domiciliario.

La crisis llevó a las universidades a reinventarse y a aplicar estrategias para garantizar la permanencia de sus estudiantes.

Raúl Gutiérrez, rector de la Universidad Popular del Cesar, indicó que el impacto de la deserción ha sido prácticamente nulo en esta institución. Sostuvo que además de lograr con apoyo de los gobiernos departamental y municipal para la matrícula cero de los estudiantes de Sisbén 1 y  2, implementaron estrategias tecnológicas. “En el 2020 uno tuvimos 16.308 matriculados, y en este segundo semestre son 17.040”.

Carlos no se matriculó por problemas económicos
Carlos Jaraba, estudiante de Ingeniería de Sistemas en la Corporación Antonio José de Sucre.

El no contar con los recursos necesarios hizo que Roberto Carlos Jaraba Ramírez tuviera que aplazar para una nueva oportunidad su séptimo semestre de ingeniería de sistemas, carrera que cursa en la Corporación Antonio José de Sucre (Corposucre).

El joven de 21 años, que es nativo y reside en la ciudad de Corozal, en el departamento de Sucre, vio afectado, como muchos otros en el país, sus estudios por cuenta de la pandemia, dado que su papá, que le ayuda en la formación, tiene 6 meses que no labora.

En la actualidad Roberto Carlos – que goza de un talento innato para el diseño gráfico – se gana unos pesos en una fábrica en su ciudad natal y los está ahorrando para reanudar sus estudios profesionales a principios del 2021, “porque mis deseos son seguir con mis estudios. A mí gracias a Dios me ha ido bien”, anota el joven.

El semestre que Roberto aplazó vale entre 1.800.000 y 2.000.000 de pesos. Es el mayor de cuatro hijos, de los cuales dos están en la formación universitaria, pero la otra, a diferencia de él, sí pudo seguir con sus estudios porque se educa en la Universidad de Sucre y en ella rige, por cuenta de la pandemia, la matrícula cero.

Roberto Carlos Jaraba hace parte del porcentaje menor al 15% que desertó para este segundo semestre del año en Corposucre.

Mery Montenegro, la jefe de bienestar social de esta corporación, reconoce que la pandemia mundial es la principal causa de esa deserción que a ellos no los tocó tan fuerte dado que el promedio nacional es de más del 30% y ellos no llegan ni al 15%, y eso para ellos es algo positivo a pesar de que aumentó en 6 puntos en comparación con el semestre anterior.

“La institución propició una serie de apoyos financieros –entre ellos la ampliación de plazos de financiación de manera directa con la universidad– para este período que garantizaron que los estudiantes tuvieran ese incentivo para seguir en su formación superior y eso contribuyó para que la deserción no fuera tan impactante como se dio a nivel nacional”, anotó Montenegro, quien precisa que manejan una deserción entre el 9 y el 10% general.

En Córdoba se redujo la deserción

Contrario a las cifras que estimaban las autoridades en Córdoba, la variación en cuanto al número de estudiantes que abandonaron sus estudios profesionales al finalizar el primer periodo de este año fue mucho menor a los índices registrados esperados.

Según el reporte entregado por parte de las directivas de la Universidad de Córdoba, de los 17 mil estudiantes que tiene en la actualidad el alma mater, solo se retiraron en este semestre 150, lo que corresponde al 0.87 por ciento del total de la población estudiantil; una cifra inferior a la registrada en el mismo periodo del año anterior, cuando el indicador fue superior al 1.22 %.

El rector de la Universidad de Córdoba, Jairo Torres Oviedo, sostuvo que “este comportamiento de las cifras se debe al compromiso de los profesores y toda la comunidad universitaria que entendió y se adaptó rápidamente al nuevo escenario de crisis y de esta manera se ofrecieron a los estudiantes las facilidades necesarias para poder terminar de manera satisfactoria este semestre”.

Torres Oviedo continuó diciendo que “lo que queda demostrado aquí es que la Universidad ha seguido funcionando a pesar de las contingencias, y su funcionamiento demuestra que hemos contado con la solidaridad de toda nuestra comunidad universitaria; eso es lo que ha permitido que hayamos terminado un primer semestre académico”.

Cabe indicar que durante la crisis generada por la pandemia del coronavirus, las directivas de la universidad ordenaron algunas modificaciones temporales al reglamento estudiantil para flexibilizar las actividades académicas.

Para el caso de los estudiantes de escasos recursos se supo que fueron apoyados con paquetes alimenticios, paquetes de datos, atención psicosocial virtual, y se dieron plazos para pagos de las cuotas de las matrículas financiadas.

Con relación al sector privado, las cifras de deserción también fueron menores a las estimadas en medio de la crisis sanitaria.

Eneyda no quiso prácticas virtuales
Eneyda Castro, estudiante cartagenera.

Eneyda Castro Castellón, cartagenera, 22 años, optó por congelar este semestre de prácticas como estudiante de séptimo semestre de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

En esta decisión, que consultó de manera previa con sus papás y los docentes, fue clave el hecho de que las clases seguirían de manera virtual.

“Pienso que el aprendizaje online no es el mismo que el presencial, sobre todo cuando voy a hacer prácticas porque me gusta hacer contacto con la gente, eso en el periodismo es fundamental”, comenta.

Asegura que si bien muchos de sus compañeros la trataron de persuadir para que no aplazara los estudios, se decidió por dar un paso al costado. “Muchos de mis compañeros de otros programas como de Arquitectura y Producción de Radio y Televisión lo han hecho, pero quiero que mis prácticas sean presenciales. Esperaré”, añade.

En ese sentido, instituciones de educación superior como la Universidad Libre de la capital de Bolívar reportaron un leve descenso de un 10% en la matrícula de este segundo semestre.

El rector Armando Noriega asegura que al principio de la pandemia se pensaba que esta emergencia sería una debilidad, pero los esfuerzos que triplicó la institución les demostró que valió la pena para directivos y los 1.100 alumnos. “Activamos un mayor nivel de comunicación en el usuario”, añade.

Otra de las instituciones en Cartagena, la Universidad de Bellas Artes, reportó un repunte importante teniendo en cuenta que en el primer semestre del 2020 se matricularon 1.381 estudiantes y en este segundo semestre un total de 1.400. En este sentido la mayoría de instituciones públicas destacaron que la gratuidad en matrículas fue clave.

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