El Heraldo
Judicial

Segundo chance para buscar justicia en casos contra ‘El Satánico’

El nombre de Tomás Manuel Maldonado Cera no es nuevo para las autoridades; su nombre fue relacionado a ocho crímenes que se encuentran sin resolver. Fiscalía reabrirá los procesos. 

A través del teléfono se escucha una voz entristecida, la voz de una persona que aún no ha podido cerrar la herida por la ausencia de su ser querido. Hay un lamento en medio de cada frase.

Esa es Silvia Banquez, la tía de Yeison Ariza Banquez, un joven de 17 años que fue hallado muerto el 18 de septiembre de 2002 en la prolongación de la carrera 51B, justo en el kilómetro 7 de la vía a Salgar.

El cadáver del adolescente, según la investigación de la autoridad, apareció semidesnudo, con heridas de arma cortopunzante y con unos “signos postmortem” descritos por peritos como la “estrella de cinco puntas”.

El caso de este joven fue asociado años atrás con dos sujetos y con Tomás Manuel Maldonado Cera, el hombre capturado la semana anterior como supuesto autor del asesinato de la ama de casa Brenda Inés Pájaro Bruno. 

Las labores investigativas de la época lograron establecer que la víctima, según la autoridad de condición “homosexual”, entabló una relación de amistad muy cerrada con los individuos Ever Fontalvo Vergara, alias El Niño, y Luis Aldin Delgado, alias Yakaman. Estos dos sujetos, determinó además la Fiscalía en su momento, tenían una “relación” con Tomás Manuel Maldonado Cera, los cuales fueron vistos “departiendo juntos en varias ocasiones en el sector de Metrocentro”.

Silvia vive fuera de Colombia por razones laborales, pero asegura que todos los días se entera del acontecer de Barranquilla a través de medios de comunicación virtuales. Y de esa manera, sostiene, fue que se enteró de la captura de Maldonado Cera. 

Frente a esa historia de Yeison, la mujer señala que hoy se “revive el dolor de hace 17 años”. “Es un dolor muy grande. Acabó con mi familia”, añade. 

Según ella, Maldonado Cera tuvo que ver en la desaparición y posterior muerte de su sobrino. Antes de ese acontecimiento, Silvia señaló que Yeison le había manifestado un interés por irse a Panamá, donde hoy ella reside, porque lo estaban amenazando. 

“A Yeison lo tenían amenazado esos hombres (El Niño, Yakaman y Maldonado), que si no se rendía a sus pies lo mataban a él y a su familia”, dice. 

La mujer luego rememora que estos sujetos tenían cierto apego por lo “satánico” y que incluso en algunas casas hacían “ritos”. 

Tras la desaparición y muerte de su sobrino, según la mujer, Maldonado fue a preguntar a la casa a ver qué se sabía de su paradero y que no sabía qué le había sucedido. 

A esa historia, la mujer le agregó otro drama: la pérdida de su vivienda, aparentemente, en un mal negocio que hizo con un “cobradiario que trabajaba con Maldonado Cera”. 

“Sacaron a mi familia de esa casa, la perdimos y en eso también tuvo que ver Tomás”, anota. 

La captura del hombre sospechoso de asesinar a su sobrino y a otros viejos vecinos del barrio El Milagro, donde vivía, le deja a Silvia un momento de “tranquilidad”, aunque para ella “sobre ellos debe pesar una cadena perpetua”. 

Yadira vive

 Para la familia de Yadira Martínez Gutiérrez hoy existe una luz con la reapertura del caso que anunció la Fiscalía al cierre de la semana pasada. 

Carlos Ariza Martínez, hijo de la mujer desaparecida desde el 12 de octubre de 2001, manifestó que se entrevistó con la Fiscalía para entregar pormenores del caso de su madre y ampliar la versión del porqué fue hasta la sala de audiencia donde se estaban adelantando las audiencias preliminares contra Tomás Manuel Maldonado Cera y le preguntó a este: “¿Dónde enterraste a mi mamá?, contesta…”. 

Tras esa aparición espontánea, Ariza señaló a este medio que él “vivía en los Estados Unidos para esa época, y lo que me dicen mis tías es que ese señor tenía una relación con mi mamá y la iba a buscar a la casa en una motocicleta. La última vez que la fue a buscar fue el 12 de octubre de 2001. Cuando regresé en 2004 al país, pregunté por mi madre y eso quedó ahí. No se supo más nada de ella, pese a que el caso fue denunciado en la Fiscalía”, expresó. 

A la fecha, los restos de Yadira Martínez no han aparecido, pero su hijo señaló que iba a buscar todos los medios para tratar de hallarlos y que la autoridad vincule a Maldonado con su muerte.

El pasado fin de semana, Ariza volvió a establecer comunicación con EL HERALDO y reiteró que se entrevistó con un fiscal para entregar otros detalles de la relación de Maldonado con su madre. 

Caso Rolando

 Rolando Rufán Romero Romero fue otra de las personas residentes del barrio El Milagro que resultó muerto en ese oscuro septiembre de 2002. Incluso, su caso ocurrió días antes del asesinato Yeison Ariza Banquez, quien también residía en El Milagro. Romero, quien tenía 31 años, desapareció el martes 2 de ese mes y posteriormente apareció muerto. 

Ingrid Ester Romero Romero, de 53 años, recordó detalles del crimen de su hermano Rolando Rufán, y las razones de por qué cree que Tomás Maldonado es el responsable de esta muerte. 

Tomás Maldonado cursó el bachillerato con Rolando en el colegio Inem, afirmó la mujer. “Se criaron juntos en el barrio, es más, ese tipo vivía a una cuadra de la casa de nosotros, incluso en la misma acera”, subrayó Ingrid. Cada vez que Tomás necesitaba dinero, ropa, zapatos o perfumes, acudía a Rolando para que se lo diera. “Lo extorsionaba, con qué, no sé, imagino que a mi hermano le daba miedo que lo violentara”. 

Ingrid Ester también aseguró que al regresar del Ejército, Maldonado volvió al barrio mucho más agresivo, y las presiones sobre su hermano aumentaron. “Él le quitaba de a 20 y hasta 30 mil pesos diarios a Rolando”, aseguró.

Las extorsiones podrían estar motivadas por un secreto que Tomás Maldonado guardaba de Rolando: su condición sexual, pues al parecer el ahora fallecido era homosexual, versión que desmienten los parientes de este, quienes aseguran que “él nunca mostró tal inclinación o tendencia”.

Posterior a la muerte del hombre, Ingrid asegura que entró a su cuarto y encontró un número telefónico anotado en un papel. Era el de Tomás Maldonado. “Al día siguiente, bien temprano, le abrí el clóset para buscar pistas de dónde o con quién pudiera estar. Encontré cuentas de cobro –porque era prestamista–, listas de pedidos –porque comercializaba ropa y calzado–, y un vaso con un recibo, dentro del recibo había un número de teléfono”.

Ingrid marcó el número y la voz que escuchó al otro lado de la línea no la sorprendió, pues la conocía.

“Apenas lo escuché supe que era él (Tomás Maldonado), le pregunté por mi hermano, pero normal, sin acusarlo de nada. Su respuesta fue diciente”. Con voz presurosa y temblorosa respondió en tono agresivo: “Y por qué me preguntas por tu hermano, yo qué voy a saber, hazme el favor no me vuelvas a llamar”. Desde ese momento Ingrid asegura que este individuo se le hizo sospechoso. 

“Claro, porque yo sabía de sus abusos con mi hermano, sabía que él estaba metido en eso”, precisó Ingrid. “Lo volvimos a llamar, pues pusimos a la Policía en conocimiento, pero apagó el celular”.

Al final, tal y como los allegados de las otras dos víctimas, la mujer pidió que se reabriera el caso de su hermano. Para ello también aseguró que declararía en contra del hoy procesado por el caso de Brenda Pájaro Bruno. 

Las otras mujeres

 Junto a las muertes de Yadira Martínez y Brenda Pájaro Bruno, en el viejo expediente de la autoridad reposan los nombres de otras mujeres. Se trata de Aida Rocío Antolinez Lizarazo y Yilivett Yenira Manjarrez. 

En el caso de Yilivett, su cuerpo fue encontrado el lunes 26 de enero de 2004 en un sector enmontado en Punta Roca, Sabanilla, corregimiento de Salgar. Fue degollada y el resto del cuerpo tenía estigmas similares a doctrinas satánicas y dos dedos mutilados. 

Sormary Almarales, madre de la víctima, contó que cuando se enteró de la muerte de Brenda Pájaro se dijo a sí misma: “Ese es el asesino de mi hija”. 

Familiares de Yilivett relacionan a Tomás Manuel con la fallecida porque en un diario de ella aparecía el nombre de este sujeto, además de eso un teléfono fijo. “Llamamos y nos contestó la hermana de Tomás, afirmó que este durmió por fuera de la casa la misma noche en la que desapareció la hija de mi mujer”, comentó un allegado de Yilivett. 

Mientras que a Aida Rocío Antolinez la asociaron las autoridades que estaban al frente de la investigación años atrás de tener una relación con Tomás Maldonado. 

El 21 de septiembre de 2003 las autoridades conocieron sobre la muerte de la mujer de 34 años. Aida Rocío era comerciante, tenía una panadería ubicada en el barrio Villa del Carmen II Etapa. 

El cuerpo de la víctima fue hallado en el sector de Punta Roca, en Salgar, en cercanías donde fue encontrado el cuerpo de Yilibeth. La forma cómo fue encontrado el cadáver de la mujer, con signos de tortura, era similar al de la joven de El Bosque, según la investigación. 

Los familiares de esta mujer no han sido ubicados, según lo que hoy han manifestado investigadores cercanos al caso Maldonado Cera. 

Voz oficial

 El general Mariano Botero Coy, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, dijo en entrevista con este medio de comunicación que se desconocía el motivo por el cual años atrás no fue vinculado directamente Tomás Maldonado con todos los asesinatos ocurridos entre 2002 y 2004, documentados por la Fiscalía, además de los otros que han aflorado luego de la aparición de este en los medios de comunicación. 

Cabe recordar que a los nombres de personas muertas ya citados se deben sumar los de Miguel Alfonso Gil Rodríguez, hallado sin vida el 29 de noviembre de 2002; Roberto Antonio Bolaño Ortega, quien en ese entonces tenía 28 años de edad, fue encontrado en el sector conocido como Punta Roca.

Y el del menor Osnaider David Gutiérrez, un menor de 13 años que vivía en el barrio Bellarena y, casualmente, fue hallado muerto en marzo de 2012 en Punta Roca, el mismo sitio donde fueron encontrados los cuerpos de Yilivett, Roberto Antonio Bolaño y Aida Rocío Antolinez. 

“De pronto en esa época las pruebas recopiladas por las autoridades no fueron suficientes para los investigadores, pero lo de lo que hoy sí estamos seguros es que las pruebas de Maldonado Cera en el caso de Brenda Pájaro son contundentes. No hay forma de que este hombre pueda evadir hoy a la justicia”, aseguró el alto oficial. 

Frente a los otros dos nombres que figuran en el expediente de 2004 de la Fiscalía y que vinculan al asesinato del joven Yeison Ariza Banquez, es decir Ever Augusto Fontalvo Vergara y Luis Aldin Delgado Gómez, el general Botero Coy expresó que se generaron unas “órdenes de trabajo junto con Fiscalía para analizar el vínculo de estas dos personas con Tomás Maldonado y de sus participaciones en los otros asesinatos”. 

¿Qué pudo haber pasado para que las autoridades judiciales no resolvieran hace 15 años atrás una serie de crímenes que tenían sólidos patrones y pistas en común, por ejemplo, el nombre de una persona: Tomás Manuel Maldonado Cera? La respuesta hoy a eso es una incógnita, incluso para los propios funcionarios de la Fiscalía que tenía el manejo de la investigación. Hoy la consulta brinca de un lado a otro. 

Lo que sí es concreto ahora es que todos estos casos durmientes van a reabrirse. Será una segunda oportunidad en memoria de las víctimas y para las familias que pensaron que la justicia iba a cojear para ellos toda la vida.

 

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