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Los 13 homicidios registrados en lo corrido del año en el suroriente de Barranquilla tienen una causa: la lucha de 10 bandas delincuenciales por apoderarse del control del microtráfico de estupefacientes en los barrios Rebolo, La Luz, La Chinita y El Ferry.

'Las capturas masivas de los últimos años de expendedores de alucinógenos ha permitido a otros grupos llegar a la zona, con la intención de apoderarse de las ‘ollas’ de droga que quedan libres', dijo ayer a este diario un alto oficial de la Sijín Metropolitana.

La estadística georreferenciada de la violencia del Fondo de Convivencia y Seguridad del Distrito, obtenida por EL HERALDO, refleja que los asesinatos se han registrado a lo largo de los cuatro barrios. No obstante, los casos se concentran en puntos en los que se indaga la presencia de las redes delictivas, y de ‘fronteras imaginarias’ por el expendio de drogas y las extorsiones a comerciantes y jíbaros.

Las pesquisas de la Policía han establecido que los cabecillas de esas estructuras delincuenciales, quienes ya están identificados, han conformado pequeños grupos –que incluyen a menores de edad– a los que 'patrocinan' con armas, vehículos y, por supuesto, drogas para que controlen los negocios ilícitos.

'Ellos siempre van a querer pasar desapercibidos, invisibles, son los que patrocinan a otros grupos pequeños para que las autoridades nos enfoquemos en ellos y así desviar la atención', explicó el oficial.

Homicidios en el suroriente de Barranquilla (enero de 2015- enero de 2016)

BACRIM Y FAMILIAS

Agentes de la Sijín decomisaron el martes 50 kilos de cocaína, en Las Palmas, otro barrio del suroriente.

La Policía informó que cada empaque, tipo panela, tenía el logo de una reconocida marca de café y, en su interior, las letras KB, una manera con que los traficantes marcan sus mercancías para identificarlas.

Incautaciones de droga como esa demuestran que varios de los grupos en esa zona de la ciudad están al servicio de las bandas criminales que operan desde fuera, como el Clan Úsuga, que a su vez se nutren de ellos para cobrar extorsiones y cometer homicidios selectivos por los llamados ‘ajustes de cuentas’.

Entre las bandas delincuenciales que se pelean el control de territorios para la venta de alucinógenos, la Fiscalía y la Policía han identificado a los 40 Negritos, los Papalópez, los Costeños y los Charoles. Y algunos de los cabecillas identificados son alias Billete, el Burro, el Patacón, el Soldado, Mateo y Balotelli.

La particularidad de estos delincuentes, indican expedientes de la Fiscalía e informes de inteligencia de la Policía, es que poseen un vasto historial en el crimen: anotaciones por hurto, lesiones personales y amenazas, algunos incluso fueron sicarios y colaboradores de los grupos paramilitares que entre 2001 y 2006 delinquieron en el Atlántico y, luego, tras la desmovilización de estos, continuaron en el hampa en las filas de bandas criminales como los 40 y los Rastrojos.

Eso explica, además, que tengan los contactos y la tendencia a reclutar a menores de edad para que integren sus guardias encargadas de matar y hacerse matar por la venta de alucinógenos y el cobro de extorsiones a comerciantes, en especial tenderos y dueños de establecimientos a lo largo de la calle 17.

Otro factor, de los más delicados, es que varias de las bandas son conformadas por integrantes de una familia. Como los Charoles, en Rebolo: durante los primeros operativos contra esta red, en 2013, los agentes de la Sijín encontraron en una casa en la carrera 26 con calle 29 un sistema de vigilancia con cámaras de video y pantallas tipo LCD.

CONCENTRACIÓN

La guerra entre las bandas ha derivado en homicidios con sevicia, como el de Johnny Javier Suárez, de 19 años: vecinos de la calle 7 con carrera 15A, en La Luz, hallaron su cabeza el 15 de octubre del año anterior; y al día siguiente, su cuerpo fue encontrado en la diagonal 5 con carrera 10B, La Chinita.

Ambas zonas son dos de las que, de acuerdo con la georreferenciación de la criminalidad en el suroriente, acumula varios asesinatos. En los mismos, de acuerdo con las autoridades, hay presencia de grupos y una disputa por el control del microtráfico y las extorsiones.

En el 2015 y en lo que va de enero, un ejemplo de la concentración de los crímenes se da en La Luz: en la calle 6, entre carreras 15 y 17, donde se han cometido cinco homicidios, y en la carrera 21, entre calles 6 y 15, donde han ocurrido cinco.

En La Chinita ha ocurrido una situación similar en la diagonal 15, entre carreras 12 y 15, donde seis personas han sido asesinadas. Y en Rebolo, solo desde la carrera 32 a la 36, entre calles 11 a la 21, se perpetraron 13.

PROBLEMA CONSTANTE

La criminalidad en el suroriente tampoco es un problema de hoy. La tendencia de los homicidios en los últimos ocho años muestra que, aunque ha variado en cantidad, la problemática se mantiene. Así lo muestra la estadística enfocada en La Luz, La Chinita y Rebolo como los barrios donde más homicidios han ocurrido.

Desde 2008 y hasta ayer, Rebolo tiene los indicadores más críticos, con 199 distribuidos así: 26 casos en 2008, 30 en 2009, 28 en 2010, 28 en 2011, 15 en 2012, 21 en 2013 y 21 en 2014. El año anterior fueron 24 los asesinatos y este año, a falta de tres días para que acabe enero, van seis.

En segundo lugar está La Chinita, donde han sido asesinadas 132 personas: 13 en 2008, 10 en 2009, 21 en 2010, 14 en 2011, 11 en 2012 y 11 en 2013. El año con más homicidios fue 2014, cuando se cometieron 25, y 2015 cerró con 21 hechos.

La Luz aparece en el tercer lugar con 98 homicidios perpetrados así: 12 en 2008, 1 en 2009, en 2010 y 2011 fueron asesinadas 13 personas por año; la cifra bajó a 7 en 2012, volvió a incremetarse a 14 en 2013 y en 2014 a 16 asesinatos y cerró con tendencia a la alta en diciembre con 22 casos.

El Ferry fue el sector donde menos homicidios se registraron, con 42 casos: dos fueron en 2008, cuatro en 2009, cuatro en 2010, dos en 2011, nueve en 2012 y desde entonces ha habido una tendencia a la disminución: ocho en 2013, seis en 2014, cinco en 2015 y en este de enero, dos crímenes.

Un tema de coordinación. Para Guillermo Polo Carbonell, secretario del Interior de la Gobernación del Atlántico, la situación de homicidios que se presenta en el suroriente de la ciudad tiene que ser intervenida de manera inmediata. 'No da espera'.

El funcionario indicó que se necesita de una acción coordinada entre las Policías Judiciales del CTI, en cabeza de la Fiscalía, y de la Sijín, perteneciente a la Policía Metropolitana.

'Esas dos policías judiciales, unidas a unos comités de orden público, nos permitirán desarticular las bandas delincuenciales de los Papalópez y los 40 Negritos, que llevan más de dos años trenzados en una lucha por el control territorial del microtráfico', dijo.

El funcionario señaló que para Carnaval llegan 1.600 policías, para evitar que se presenten riñas por ingesta de alcohol o intolerancia, las cuales terminan en muchas ocasiones en homicidios que corresponden más a temas incidentales.

El Distrito anunció el martes que, una vez culminen las festividades, realizará una intervención en sectores como Rebolo, La Luz y La Chinita, al igual que El Bosque, para disminuir los hechos de violencia.

IDENTIFICAN A LA VÍCTIMA

Como Julio César Carrillo Tejada, de 16 años, fue identificado el adolescente asesinado a bala la noche del martes en la calle 7 con carrera 8, sector Las Placas, en el barrio El Ferry, suroriente de Barranquilla. Carrillo residía en la calle 13 con carrera 57, barrio Primero de Mayo, en el municipio de Soledad. Claudia Carrillo relató ayer que, a las 7:30 p.m., su hijo le pidió 2 mil pesos para buscar algo de comida. La mujer se los dio y, dos horas después, un vecino le avisó que lo habían matado. 'Se dedicaba a trabajar en lo que le saliera, era sano, no tenía culebras', explicó la mujer.

El general Gonzalo Londoño Portela, comandante de la Mebar, dijo ante los medios que Carrillo fue perseguido y asesinado por otros adolescentes.

'CONFIAMOS EN LAS MEDIDAS A TOMAR'

Pedro Cepeda Anaya, alcalde de la Localidad Suroriente, se mostró preocupado por la situación de seguridad que se presenta en ese sector, por lo que confía en que se tomarán medidas de intervención acertadas y oportunas que brinden seguridad a la comunidad. 'Seis muertes violentas en un barrio, en 26 días, es muy preocupante, pero no podemos estigmatizar a Rebolo que es un barrio de tradición en la ciudad, integrado por personas de bien, amantes y hacedores del Carnaval, pero que no es ajeno a la violencia que afecta no solo a la ciudad, sino al país entero'. Cepeda señaló que la Localidad del Suroriente confía en que las estrategias que se implementarán por parte de la Alcaldía y las autoridades policivas retornarán la calma a la zona, para continuar siendo una referencial cultural de la ciudad.

'Esta zona de la localidad ha sido beneficiada en las últimas administraciones, y sabemos que con la implementación de los proyectos anunciados por el alcalde, Alejandro Char, podemos disminuir la brecha social que tiene esta comunidad', dijo Cepeda Anaya.

Visualización de datos: Carolina Arteta C.