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Extrañamente son escasos los registros que quedan de los inicios de la vida de Silvia Gette Ponce en Barranquilla. De las lentejuelas, los trajes brillantes y las plumas que adornaban el armonioso cuerpo de la argentina que hacia finales de la década del 80 deslumbró al entonces rector de la Universidad Autónoma del Caribe, Mario Ceballos Araújo, y que generaba todo tipo de comentarios en la ciudad, solo quedan algunas fotografías guardadas casi que en secreto por personas que otrora fueron cercanas a la pareja.

Contrastan esas imágenes con las más recientes en las que Gette, procesada por su supuesta participación en el homicidio del ganadero Fernando Cepeda -esposo de la primera hija de Ceballos, María Paulina-, se ve devastada tras la detención domiciliaria que le impusieron las autoridades.

Entre las miles de opiniones que ha generado el caso, está la de alguien que compara la vida de esta mujer con una telenovela, pero de esas mexicanas o venezolanas, en las que hay herencias en disputa y en las que los personajes se valen de medios absurdos o poco creíbles para hacerse al amor o al dinero del protagonista.
Falsos o ciertos los señalamientos -eso lo debe determinar la Justicia-, provenientes principalmente de exparamilitares, su historia no tiene antecedentes en la ciudad ni en el país.

De ‘Risas y Lentejuelas’. Altiva, con ínfulas de superioridad y en ocasiones ofensiva, es como la describe un sector de la gente que la ha tratado de cerca, mientras que para otros es una mujer con apariencia de dura, pero extremadamente bondadosa y entregada a su familia.

Un par de egresados de la Universidad recordaron episodios muy dicientes de su personalidad y de la relación con sus colaboradores. Uno de ellos contó que intentó buscarla en la oficina de la Rectoría y, al preguntar por 'la señora Silvia', una asistente le exigió con vehemencia que se refiriera a 'la doctora Silvia', y que respetara. Otro que alcanzó a ser atendido no olvida que recibió un implacable 'no' por respuesta antes de que pudiera exponerle las razones del atraso en el pago del semestre.

Una opinión muy distinta de ella fue la que dio Mario Ceballos Araújo al periodista cartagenero Édgar García Ochoa, Flash, según lo cuenta en el libro Barranquilla de mis Amores, publicado en 1999.

Así la definió: 'me felicito por haberla conocido y haberme casado con ella. Silvia siempre está en plan de superación y de estudio. Es una mujer digna, hija amorosa con sus padres, me ha ayudado mucho en mi trabajo, ya casi es abogada y es una trabajadora incansable. Ya está consiguiendo una biblioteca particular jurídica, la ha actualizado y la estudia a fondo. Era lo que me faltaba en la madurez. Ahora llegaron las mellas. Nunca fui tan feliz'.

Es precisamente este periodista quien puede hablar con detalles de los primeros años de Gette en Barranquilla, pues, inicialmente, la conoció haciendo parte de la compañía de baile del argentino Pepe Bronce y luego en el rol de esposa, al lado de Ceballos. Según Flash, la historia de Gette y Ceballos empezó en Cartagena.

Allí se conocieron en un casino durante un show en el que Silvia era una de las bailarinas centrales y el Rector de la Uniautónoma era uno de los distinguidos espectadores. La atracción fue inmediata.

Días después del primer encuentro, Silvia fue invitada por Ceballos a participar de un programa de televisión que tenía la Universidad por esos años en Telecaribe, y que sigue vigente, llamado: Caribe, Alegre y Tropical. La idea era que ella bailara junto a la compañía de Bronce para animar una o dos emisiones. Pero fue tanto el interés de Ceballos para hacer quedar a la hermosa argentina que, de un tajo, le propuso dirigir Risas y Lentejuelas, otro programa de su autoría. Corría el año 1987.

Después de algunos meses de trabajo en la capital del Atlántico, Gette y Ceballos contrajeron nupcias por lo civil. Años más tarde lo harían por lo católico.

Luego del breve paso por la televisión local, la argentina se dedicó a constituir una escuela de baile con la ‘complicidad’ de Ceballos, la cual llamó Academia de Arte y Gimnasia del Caribe. Este fue su primer encuentro cercano con el Alma Máter que dirigía su esposo.

Ya en la Uniautónoma tuvo un cargo administrativo y tiempo más tarde dirigió la emisora. Paralelamente, estudió derecho, la misma profesión de Ceballos; lo hizo en la Universidad Simón Bolívar. La pareja adoptó tres hijos y tuvo uno In Vitro.

Tras la muerte de su esposo, en octubre de 2003, Gette asumió la Rectoría de la Universidad, hecho tras el cual, a fin de cuentas, su historia se empezó a tornar de rosa a gris, aunque con picos de felicidad como la relación sentimental que inició con un jugador de su equipo, el Uniautónoma Fútbol Club, Orlando Niebles, de 27 años.

Fotos archivo EL HERALDO
Foto del Óleo en lino elaborado por la pintora Sussy Sierra.

¿Peligrosa y asesina?. Un imponente óleo sobre lino de 130 x 120 centímetros elaborado por la pintora Sussy Sierra muestra a Gette como una reina, con un largo vestido rojo y rodeada de flores. De manera muy diferente la ‘pinta’ Édgar Fierro Flórez, alias Don Antonio, jefe del extinto Frente José Pablo Díaz de las Autodefensas Unidas de Colombia, quien la tildó de 'muy peligrosa'.

Tanto él como el exparamilitar Jhonny Acosta Garizábalo, alias 28, que también ha señalado en versiones de Justicia y Paz a Gette como autora intelectual del crimen de Cepeda, ocurrido en 2003, dicen temer por la seguridad de sus familiares luego de los últimos acontecimientos.

De hecho, Don Antonio denunció un supuesto soborno del abogado Arcadio Martínez, preso tras un operativo el pasado 10 de febrero, en Barranquilla, cuando entregaba 249 millones de pesos, supuestamente a nombre de Silvia, a un intermediario de Fierro para que este cambiase su versión sobre el homicidio.

Hoy, Silvia Gette permanece con detención domiciliaria en su casa, vigilada por la Cárcel Modelo de Barranquilla, no por el caso de Cepeda, sino por el supuesto soborno. Entre tanto, los comentarios van y vienen: lectores, internautas, espectadores en general y, por supuesto, los trabajadores de la Universidad.

Aunque por testimonios de estos últimos, hablar del tema en las instalaciones del Alma Máter es 'un pecado, lo mismo que acceder a páginas web donde hay información al respecto'.

La telenovela sigue. Ya se sabrá quiénes, realmente, son los malos.

Sonó para la gobernación

Aparte de los círculos en que se ha movido, en el espectáculo, la televisión y el ámbito académico no solo como rectora sino como docente de derecho constitucional, Silvia Gette Ponce contempló la posibilidad de ser candidata a la Gobernación del Atlántico.

En la pasada contienda electoral su nombre estuvo dentro de la baraja de precandidatos al cargo, pero, finalmente, la rectora desistió de esa aspiración.

Por Redacción Judicial