Compartir:

Una vaca llamada Veronika se convirtió en protagonista de un hallazgo científico inesperado tras demostrar que es capaz de utilizar una escoba como herramienta para aliviar molestias en su cuerpo y rascarse.

¿Qué le pasó a Rafa Pérez que se presentó en silla de ruedas durante la Lectura del Bando en Soledad? Esto se sabe

Video: Bad Bunny le rindió homenaje a Yeison Jiménez en su concierto en Medellín

El ‘diomedazo’ que soltó Bad Bunny en su primer concierto en Medellín

Indicaron los científicos que es un comportamiento que hasta ahora se asociaba principalmente con primates.

Veronika, una bovina que vive en una granja en la región de Carintia, Austria, fue observada utilizando una escoba para rascarse distintas partes del cuerpo de forma precisa y estratégica.

El hallazgo fue documentado por investigadores del Instituto Messerli, perteneciente a la Universidad de Veterinaria de Viena, y publicado en la revista especializada Current Biology. El estudio representa la primera evidencia clara de que una vaca puede emplear una herramienta de manera flexible y con múltiples funciones.

Del ‘like’ a los votos, Saruma se lanza a la arena política

De acuerdo con los científicos, Veronika no solo manipulaba la escoba, sino que adaptaba su uso según la zona del cuerpo que necesitaba rascar. Sujetaba el objeto con los dientes y lo movía con gran control, alternando entre las cerdas y el palo dependiendo de la sensibilidad de la piel.

X @washingtonpostVeronika, la vaca se utiliza una escoba para rascarse en varias partes del cuerpo

En las áreas más resistentes utilizaba las cerdas con movimientos amplios, mientras que en las zonas delicadas prefería el extremo liso, realizando gestos más suaves y cuidadosos.

Asimismo, el dueño de Veronika explicó que desde hace más de una década había notado comportamientos similares. Según su testimonio, la vaca solía usar ramas caídas de los árboles para rascarse, eligiendo diferentes tamaños según sus necesidades.

Motivados por un video viral que mostraba estas habilidades, los investigadores viajaron hasta la granja para realizar un estudio controlado. Durante dos semanas, registraron 76 episodios repartidos en siete sesiones, analizando cuidadosamente cada movimiento.

El experimento permitió confirmar que Veronika no actuaba al azar, sino que empleaba técnicas diferenciadas para maximizar el alivio de sus molestias.

Los investigadores aclararon que el comportamiento de Veronika no implica que sea “más inteligente” que otras vacas. No obstante, sí demuestra una notable capacidad de adaptación y aprendizaje a partir de su entorno.

Según el estudio, esta versatilidad podría depender de factores como el ambiente, la experiencia previa y el trato recibido por el animal.