Levemente se golpea varias el pecho y expresa a boca llena: “Yo he estado en todos los títulos de Junior, no me he perdido ni uno”. Su rostro es tan familiar como entrañable en el mundo rojiblanco. El orgulloso fanático es uno que quizá el resto de aficionados conocen de vista, aparece en afiches, en videos de días gloriosos y en cualquier escena de un partido del ‘Tiburón’ en el interior del país, pero pocos saben a fondo su historia. Al menos no las nuevas generaciones de hinchas.
Leer también: “Yo terminé jugando infiltrado, no me importó arriesgar mi carrera por Junior”: Javier Báez
Se llama Sergio Mondragón, es tolimense, trabaja en la Alcaldía de Ibagué, tiene 58 años de edad y un amor eterno por el equipo caribeño. Muy probablemente es el ‘cachaco’ más juniorista de la historia.
Seguidores de la escuadra rojiblanca existen en todas las ciudades de Colombia y muchas de sus historias las hemos plasmado en estas páginas, pero Mondragón es el más fiel y cercano torcedor interiorano. Sigue a Junior desde que tenía 10 años y ha sido testigo presencial de la conquista de las once estrellas.
Leer también: Arturo Reyes está optimista con su llegada al Deportivo Pereira: “Vamos a poder hacer una nómina competitiva”
Es habitual verlo en los camerinos visitantes de todas las plazas del interior, ayudando con la utilería, compartiendo seria y jocosamente con los jugadores y el cuerpo técnico. Camina por el túnel y las concentraciones como si fuese parte del plantel. A su manera lo es. Su historia es la de una pasión que rompió fronteras regionales.
¿Cómo comenzó su amor por el Junior siendo usted tolimense?
En 1977, cuando el Junior jugaba con Delménico, Toto Rubio, Rafael Reyes, Miguel Ángel Converti, Tutino… toda esa banda con la que quedamos campeones. Yo empecé a llegar al Hotel Ambalá, donde se hospedaba el equipo cuando venía a Ibagué. Tenía apenas 10 años. Allí me hice muy amigo de don Juan (Ramón Verón), de ‘Lucho Cúcuta’ (Luis Blanco), el utilero, y de ‘Orejita’ Núñez, que era el kinesiólogo. Desde ese tiempo empecé a colaborar con la utilería.
¿Quién fue el que le tendió la primera mano para meterse de lleno en esta pasión rojiblanca?
‘Orejita’ Núñez, el kinesiólogo de la época. Después ‘Lucho Cúcuta’, a quien acompañé muchos años hasta que se pensionó. Luego vinieron (Léider) Frías, ‘el Mello’ (Aguilera), Steven… con todos hemos estado.
Leer también: Junior ya ha vendido casi 6 mil boletas para el primer duelo por la Superliga
¿Y desde ahí no se despegó más del Junior?
Desde esa época empecé a acompañarlo por todas las ciudades: Armenia, Pereira, Manizales, Bogotá, Cali… y seguí, seguí, hasta el día de hoy. Llevo 48 años, desde 1977. He estado en todos los títulos del Junior.
¿Cómo es cargar con una pasión por un equipo que no es de su ciudad? ¿Qué le dicen sus paisanos, sobre todo ahora que Junior y Tolima se enfrentaron por el título?
Al principio sí molestaban. Antes del primer partido de la final también. Pero después se quedaron calladitos. Yo les pregunto y guardan silencio. Antes del último juego de la final me decían: “Tranquilo, que faltan 90 minutos”. Yo les respondía: “Si quieren jugamos otros 90 más y les hacemos tres más”. Ya nosotros habíamos dado la vuelta olímpica acá en el Murillo Toro en la Superliga de 2019. Repetimos en 2025.
De todos esos títulos que usted ha vivido, ¿cuál fue el que más disfrutó?
El del 2004 fue el más sufrido. Ganábamos la serie 3-0 y terminamos perdiendo 5-1. Ribonetto hizo el 5-2 y nos fuimos a los penales. Ese fue el más duro. Los demás han sido de alegría: en Bogotá con Santa Fe, en Manizales con Once Caldas y en Bogotá con Pasto.
¿Sigue manteniendo esa cercanía con la gente del club?
Sí, claro. Siempre colaboro, estoy pendiente de todo para que las cosas salgan bien.
¿Solo acompaña al Junior como visitante o también va a Barranquilla?
A Barranquilla voy a veces, me quedo un tiempo allá y voy al estadio. Tengo mi entrada, Héctor Fabio (Báez) me autoriza y doña Vilma (Coneo, asistente de Báez) me deja entrar. Me ubico en los palcos con los directivos.
¿Y en casa cómo es la cosa? ¿Le salieron junioristas o son hinchas del Tolima?
Mi esposa es tolimense y decía: que gane el mejor. Mi hijo al principio era juniorista, pero después se volvió seguidor del Tolima… como dice el adagio, me dejó en la mitad del río crecido y se tiró del caballo.
¿Y a quién le hicieron fuerza en la final?
Ellos al Tolima, yo con mi Junior hasta la muerte.
¿Nietos todavía no?
No, todavía no.
¿Y si llega el nieto, de qué equipo será?
Juniorista, claro que sí.

¿Cómo se pone cuando pierde el equipo?
Muy triste, lloro. Lloro cuando el Junior pierde. Me da muy duro. El campeonato que más me dolió fue el que perdimos con Once Caldas en Barranquilla.
Defina en una frase lo que significa Junior para usted.
Mi pasión, mi vida, todo es Junior.



















