Los contertulios boxísticos no cesan en sus requerimientos de episodios que generaron fuertes polémicas en aquellos años 50 y 60, ariscos y por lo mismo propicios para las discusiones deportivas, que son crepitantes en su momento mas crítico, pero que luego de transcurridas no es verdad que dejan sedimentos de rencor. En absoluto. Queda la misma amistad, aunque también las mismas ganas de armar futuras discusiones. Por cierto se nos pregunta “que es de la vida de Geofrey Paugham”, el púgil que resucitó el boxeo en Barranquilla, primero que Caraballo, que es lo que dicen 4 historiadores de pacotilla, que “tocan la bandurria”, pero de oídas y volándose fechas y nombres, como si el fuera el campeón mundial y olímpico de los 110 metros con vallas.

Esos amigos que nos tiran encima episodios altamente discrepantes, quieren saber cómo fue que Paugham perdió un invicto de muchas fechas cuando se enfrentó en el estadio Romelio Martínez a Mario Rossito, ligero-welter chico de grandes condiciones, que llegó a pelear por el título mundial con Carlos “Morocho” Hernández, perdiendo por K.O.T. en Maracaibo. Ese combate entre Rossito y Paugham fue tremendo, a partir del segundo asalto y luego del consabido “round de estudio”. Paugham tenía el mejor segundo asalto en el boxeo colombiano, pues salía al segundo campanazo de su esquina y le soltaba al contenido entre 100 y 200 golpes, si era que permanecía en pie, luego de la primera tanda de golpes.

Si se nos pregunta —y vaya si lo preguntaron los indagadores— como fue ese K.O.T. sufrido por Geofrey, luego de haber ganado 10-9, 10-9, 10-10, y de imponerse 10-8 cuando sacó a punta de golpes a Rossito del ring, y 10-9, en los asaltos 2,3,4 y 5, para agotarse de una manera tan impresionante que Paugham quedó que no podía ni alzar los guantes para armar una defensa, mientras Rossito lo tuoía a golpes, pero no lo tumbaba, cuando una pelea tan dramática que como esa mantuvo todo el tiempo al público de pie, hubo que ser parada, para darle la victoria por nocaut técnico a Rossito.

La sacada de Rossito del ring, cayendo en el piso, nos hizo perder nuestra amistad con el Teniente Jordán, dirigente boxístico que por lo mismo sabía o tenía que saber que no se puede auxiliar a un púgil sacado a golpes del ring y con fuertes palabras que no vamos a repetir aquí, le criticamos su actitud personal. Aquel revés (esto es una opinión nuestra y nada más) afectó de tal manera a Paugham, que fue su última actuación en Barranquilla, donde era todo un ídolo de la afición. Se fue a Nueva York, trabajando en la dextinta (pero muchos años más tarde) Pan American Ayways, donde se jubiló por las cualidades laboriosas y laborales que mantuvo en esa empresa por más de 20 años.

En Miami, donde reside por muchos años, un cálido abrazo a este viejo amigo.

Plestra deportiva, por Chelo De Castro C.

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