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Desde ya comienza la penitencia de las hicoteas (Trachemys callirostris) y la tortuga de río (Podocnemis lewyana), en el departamento de Córdoba, donde por esta temporada previa a la Semana Santa, los cazadores furtivos queman grandes extensiones de terreno para hacer salir a esta especie que en verano suele cavar en la tierra, en busca de zonas húmedas y a la espera de que regresen las lluvias.

En los primeros 50 días de 2019, la Policía en Córdoba ha logrado la recuperación de 339 hicoteas que eran transportadas a lugares de acopio, conocidos como ‘chiqueros’, donde posteriormente son vendidas al menudeo para el consumo de hogares, y al por mayor, para el caso de los restaurantes que comercializan el plato por un valor que oscila entre los 12.000, 15.000 y hasta 25.000 mil pesos.

Las autoridades informaron que durante el año pasado se logró el decomiso de 2.207 hicoteas en diferentes operativos realizados en el departamento de Córdoba, especialmente en los municipios de Momil y Lorica, en la subregión del Bajo Sinú, y el municipio de Ayapel, en el San Jorge cordobés.

Las autoridades aseguran que este crimen ambiental se replica por esta temporada en varios municipios de la Costa Caribe, como Sucre, Magdalena, Cesar, Bolívar y Atlántico.

Con las hicoteas pasa algo similar que con las drogas; entre más demanda haya de consumidores y sean más estrictos los controles policiales, más aumenta el valor comercial. Los ambientalistas sostienen que en noviembre una hicotea adulta puede costar 5 mil pesos, mientras que en Semana Santa esa misma hicotea puede aumentar su valor hasta en 50 mil pesos.

El consumo de la carne de hicotea se incrementa en la temporada de cuaresma porque tradicionalmente las personas realizan un ayuno de carnes rojas, por lo que la carne de hicotea se convierte en la alternativa predilecta a la hora de preparar los banquetes que son consumidos en los hogares durante los denominados días santos.

La temporada de cuaresma y Semana Santa coincide con las épocas de desove de las tortugas de agua y de tierra, por lo que su cacería afecta tanto a los adultos como a los huevos, impidiendo así que continúe el ciclo reproductivo de esta especie, causando una disminución poblacional, que influye también en el tamaño de las hembras, lo cual afecta directamente tanto en el número de huevos de cada postura, como en el tamaño de los ejemplares en las futuras generaciones.

El comandante de la Policía de Córdoba, coronel Jairo Baquero Puente, informó que 'los incendios forestales que en esta época se presentan pueden ser producto de la caza indiscriminada de esta especie, ya que estos animales salen a reproducirse y es entonces cuando proceden a realizar las quemas para atraparlas'.

Si bien hasta el momento no se tiene un reporte claro sobre la cantidad de hectáreas de tierras que han sido arrasadas por esta cacería ilegal, los voceros de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y el San Jorge, CVS, sostienen que en este año, durante la actual temporada seca, han sido quemadas más de 50 hectáreas de tierras en municipios como Sahagún, la gran mayoría por causa de la mano del hombre.

De otra parte, los municipios de Cereté, Ayapel, Momil y Lorica, se encuentran en alerta roja por causa de las amenazas de incendios forestales. Este mercado negro mueve ganancias incalculables a costa del valor ambiental del que sería necesario referirse en dólares debido a las altas cifras.

Se trata de un viacrucis total para las hicoteas, que durante su trasegar se tienen que enfrentar además a depredadores naturales, a medida que van creciendo. Las crías nuevas son las más comúnmente atacadas, en tierra pueden ser consumidas por zorros, perros, aves, cangrejos o lagartos. Todo depende de lo que se encuentre alrededor de su hábitat.

Controles en las vías

'Para contrarrestar el comercio de la carne de hicotea, realizamos controles en las vías principales y alternas del Departamento. En especial en aquellos lugares donde se tiene conocimiento de que hay más demanda y comercio de estas especies', asegura el comandante de la Policía de Córdoba, Jairo Baquero Puente.

El alto oficial agrega que 'de igual manera se realizan revistas y controles en los diferentes terminales de transporte donde llegan los vehículos de los diferentes municipios de la jurisdicción y visitamos las diferentes plazas de mercado, para evitar que la carne de hicotea llegue a ser consumida de manera masiva'.

Algunos traficantes de la carne de hicotea, para burlar los controles de la Policía, transportan las hicoteas despresadas y guisadas en grandes ollas soperas, en aras de que los uniformados crean que se trata de sancochos caseros.

La quema indiscriminada de los terrenos para la caza de la hicotea no solo afecta a esta especie en vía de extinción, también afecta la vegetación y el ecosistema en el que sobreviven un gran número de organismos y especies silvestres, como pájaros, conejos, felinos e iguanas, estas últimas también perseguidas para extraerles sus huevos para la venta.

Otras maneras de cazar las hicoteas

Hay personas que no utilizan el fuego como herramienta para cazar las hicoteas, pero se valen de lanzas de madera y metal, con las que van chuzando las orillas húmedas de los ríos Sinú y San Jorge, pozos y ciénagas, hasta sentir que el metal impacta con el caparazón de la hicotea.

También hay quienes usan palos para golpear el agua y batir la arena del fondo para que las hicoteas salgan a nadar, lo que las expone ante la vista de los depredadores humanos.

El peregrinaje de estos animales no termina tras ser cazados, las hicoteas antes de ser consumidas, permanecen varios días, e incluso semanas, en el interior de tanques de agua o resguardos clandestinos para evitar las acciones de la Policía.

Las hicoteas que son decomisadas por la Policía quedan en poder de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y el San Jorge, CVS, máxima autoridad ambiental de Córdoba, aunque también se cuenta con el trabajo voluntario de asociaciones de campesinos residenciados en la zona del Bajo Sinú, dedicadas a la conservación y el repoblamiento de esta especie.

Las hicoteas no ‘resucitan’, pero se pueden repoblar en los humedales y ríos. Podocnemis lewyana, comúnmente conocida como la tortuga de río o tortuga del Magdalena, es una de las 25 tortugas continentales más amenazadas del planeta. Esta especie es endémica de Colombia, presentándose únicamente en los ríos Magdalena y Sinú. Actualmente se encuentra clasificada como especie en estado crítico.

Según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), son ocho escalas de riesgo y cada una representa el estado de los grupos: Extinto, Extinto en Estado Silvestre, Peligro Crítico, Peligro de Extinción, Vulnerable, Casi amenazada, Preocupación Menor y Datos insuficientes. Cualquier especie que se encuentre en las categorías de Vulnerable, en Peligro o en Peligro Crítico, se considera en riesgo de extinción.

Algunas de las hicoteas decomisadas quedan en poder de la CVS y otras llegan a la fundación Tortugas del Sinú, que se encarga de acopiarlas durante la temporada de cuaresma para ser liberadas posteriormente cuando finaliza la Semana Santa y de paso finaliza también la alta demanda de su carne.

En la subregión del Bajo Sinú, la comunidad viene desarrollando el proyecto 'Tortugas del Sinú', que es coordinado por Luis Carlos Negrete Babilonia, con lo que se busca proteger y aumentar la población de tortugas en la cuenca del río.

Según los cálculos de la fundación, por cada temporada pueden ser cazadas alrededor de 3 millones de hicoteas en los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar.

Luis Carlos informa que en la actualidad Tortugas del Sinú realiza un estudio con el apoyo de la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre, para establecer el estado en el que se encuentran las tortugas en la cuenca del río Sinú y su grado de conservación.

'Empezamos hace cuatro años y con base en las reglas científicas, los resultados solo se pueden entregar luego de cinco años de toma de muestras consecutivas', sostiene Negrete Babilonia.

El programa Tortugas del Sinú maneja varias líneas de acción relacionadas con el trabajo científico, condiciones del terreno y la pedagogía comunitaria.

Si bien muchas de las hicoteas recuperadas por la Policía regresan a su hogar, otras no tienen el mismo destino y por el contrario, son sacrificadas en las cocinas donde pasan a ser una especie de ofrenda alimenticia en los días denominados días santos.

Tormento y muerte

Betty Sánchez, una veterana mujer que toda su vida ha trabajado como empleada doméstica en Montería, asegura que tuvo que aprender a preparar los platos de la apetecida carne de hicotea porque en todos los hogares donde trabajaba se consumía la hicotea como plato predilecto en Semana Santa.

'Para matar la hicotea hay que poner a hervir agua, y cuando está caliente, se tira a la olla para que se cocine durante varios minutos. Eso hace que se le amortigüe la sangre, se le afloje el cuerito y las uñas', dice la experta cocinera.

Narra la mujer que posteriormente se utiliza un hacha para romperle el caparazón. 'Hay que abrirle el caparazón con cuidado para evitar romperle la hiel porque se le puede poner amarga la carne', recomienda Betty, quien continúa diciendo que 'de la hicotea solo se sacan cinco pequeñas presas, las cuatro patas y la cabeza. Lo demás son tripas. Con un cuchillo se le cortan las uñas. La carne despresada se lava con limón y se vuelve a pasar por agua caliente para ‘matarle’ el sabor a marisco', indica. Una vez se realizan estos pasos se le agrega ajo, cebolla, cebollín, zanahoria, pimentón, coco rallado y se sirve con arroz de frijol, ensalada de remolacha, tajadas amarillas y sopas de mote de queso.

Leyes de protección de la especie

En Colombia existen leyes que procuran evitar el ‘suplicio’ de las hicoteas. Las sanciones que se aplican a personas que comercializan con esta especie son la ley 599 del 2000 en el artículo 328, que hace referencia al aprovechamiento ilícito de los recursos naturales renovables, y contempla penas que oscilan entre los 2 y los 5 años de prisión y multa hasta de diez mil (10.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.

De igual manera, la CVS da aplicabilidad a la ley 1333 que contempla sanciones administrativas y pedagógicas para las personas o entidades que sean sorprendidas cometiendo este tipo de daño al medio ambiente.

Con la implementación del Código Nacional de Policía se han incrementado el número de llamadas de denuncia a la línea 123, número nacional de la Policía, con el fin de hacer entregas de este tipo de fauna. En el código, la ley 1801, en su artículo 101, en el numeral 10, señala que 'se prohíbe la tenencia de fauna silvestre en calidad de mascotas'.

Durante lo que va de este año la Policía de Córdoba ha capturado a 68 personas por el delito de aprovechamiento ilícito de los recursos naturales renovables, mientras que durante el 2018, fueron detenidas 263 personas por este mismo delito.

Si bien este es un delito excarcelable, el capturado queda con un precedente que, ante la reincidencia los fiscales delegados para los recursos naturales, tomarán otras medidas de mayor peso con estos infractores.

La tradicional cuaresma inicia este año 2019 desde el miércoles 6 de marzo, sin embargo, las autoridades trabajan desde ya para que la hicotea sobreviva.