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El sistema de salud colombiano atraviesa uno de sus cambios más profundos tras la reciente implementación del Decreto 0182 de 2026. Esta normativa, expedida por el Ministerio de Salud, ha puesto en marcha una redistribución masiva de afiliados entre las Entidades Promotoras de Salud (EPS), con el objetivo de reordenar el aseguramiento en el territorio nacional bajo criterios territoriales y poblacionales.

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Sin embargo, este proceso ha generado una fuerte preocupación en diversos sectores debido a la concentración de millones de usuarios en una entidad que actualmente reporta dificultades críticas tanto operativas como financieras: la Nueva EPS.

Esta EPS se ratifica como la aseguradora más grande del país al absorber a 2.618.804 nuevos afiliados. Con este incremento del 22,6 %, la entidad alcanza un total de 14.199.071 usuarios, una cifra que la sitúa muy por encima de cualquier otro competidor en el sistema. A pesar de su robustez en términos de población, el panorama interno de la entidad es alarmante.

Según datos de la Contraloría, la deuda de Nueva EPS aumentó un 198 % entre finales de 2022 y marzo de 2025, llegando a los 21,37 billones de pesos. El ente de control ha descrito esta situación como una “inviabilidad estructural”, señalando que su patrimonio sufrió un deterioro acelerado, pasando de un saldo positivo en 2022 a un patrimonio negativo de 6,25 billones de pesos en marzo de 2025.

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Esta crisis financiera ya ha mostrado su cara más dolorosa en la prestación de servicios que se refleja en casos trágicos como el de Kevin Acosta, un niño de 9 años que falleció esperando tratamiento para su hemofilia, o el de Cecilia Quintero, quien murió en un dispensario mientras buscaba medicamentos para su hijo.

Estos sucesos han puesto en entredicho la capacidad real de Nueva EPS para gestionar a millones de ciudadanos adicionales cuando su estructura actual ya presenta fallas graves en la entrega de medicamentos y tratamientos esenciales.

¿Cómo quedarían distribuidos los usuarios?

Mientras Nueva EPS crece de manera exponencial, otras entidades verán una drástica reducción, por ejemplo, Sanitas cedería 1’269.760 afiliados y termina recibiendo otros 707.121, es decir, queda con 5.431.143 o, lo que es igual, -9,4 %, de acuerdo con datos citados por el diario El Tiempo.

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Por su parte, Coosalud pasa a recibir 35.199 nuevos usuarios pero perdería 1’014.563. Le sigue Asmet Salud que se lleva la peor parte de esta distribución ya que cediendo a 867.527 afiliados, no recibe y quedaría solo con 717.228.

A Famisanar se le irían 741.504 usuarios y Emssanar perdería 356.571.

Pero no todos son pérdidas para algunas EPS, hay otro puñado más que saldrían ganando, es el caso de Mutual Ser que sumaría 425.360 afiliados nuevos (3.115.158 usuarios totales). Lo mismo ocurriría con S.O.S. que aumenta a 298.973; a Comfenalco Valle llegarían 126.978 nuevas personas.

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El mismo panorama pinta para Cajacopi, Savia Salud, Compensar, Familiar de Colombia y otras que sumarían más de 178.000 nuevos usuarios transferidos desde otras EPS.

Así las cosas, serán alrededor de 6.5 millones de usuarios que se trasladarían de EPS, eso no significa que el número de afiliados al sistema de salud disminuya, pues esas 6.5 millones de personas pasarían a otra entidad de salud