El sistema eléctrico colombiano atraviesa un momento de gran incertidumbre. La falta de energía en firme, una alerta que el sector tiene activa desde hace varios meses, cada vez se hace más evidente y tiene en riesgo la seguridad energética del país.
Con márgenes de respaldo que se han hecho mucho más estrechos con el transcurrir de los años, el panorama podría agravarse aún más ante la posible llegada del fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de este año.
Actualmente, la diferencia entre la oferta de energía firme y la demanda se ubica entre el 1 % y el 2 %, niveles que analistas del sector consideran críticos para la confiabilidad del sistema y la competitividad en el país.
Esta situación es de gran preocupación para el sector y así lo manifestó el presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), Alejandro Castañeda, quien recalcó que hoy la situación es “muy apretada”.
Sostuvo que si se confirma la llegada de El Niño para el próximo semestre, el panorama no será sencillo: “Por eso ya le enviamos una comunicación al Gobierno en la que planteamos la necesidad de preparar medidas preventivas, por ejemplo, incentivos para moderar el consumo de energía durante ese periodo crítico y evitar que la demanda se dispare, porque ahí el sistema no tendría margen de maniobra. Ya hicimos ese llamado la semana pasada, porque es momento de anticiparse y hacer los ajustes necesarios”.
Subasta de energía
En este contexto, la subasta de Obligaciones de Energía Firme (OEF) del Cargo por Confiabilidad cobra una relevancia estratégica, al convertirse en el principal mecanismo para asegurar el abastecimiento eléctrico en el mediano plazo, especialmente de cara a 2029 y 2030.
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Este proceso es administrado por el operador del mercado eléctrico –XM– y ha tenido ajustes en el cronograma.
Uno de estos cambios fue en los plazos regulatorios. En noviembre del año anterior, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) expidió la Resolución 101-092 de 2025, que le dio 39 días hábiles adicionales para facilitar la participación de los agentes y ajustar el proceso técnico previo a la subasta.
Asimismo, el plazo para la inscripción de proyectos de generación se amplió hasta el 27 de enero de este año luego de solicitudes de participantes del mercado.
El objetivo era permitir que más proyectos quedaran registrados antes de avanzar a la etapa de declaración de parámetros y análisis técnico.
Al respecto, Castañeda puso de presente que tiene conocimiento de que la mayoría de iniciativas que podrían participar en esta subasta no corresponden a proyectos nuevos, sino a expansiones o ajustes de plantas existentes, especialmente del lado térmico.
Detalló que los participantes deben presentar garantías de seriedad en el corto plazo, lo que exige respaldo financiero inmediato. Sin embargo, dijo, la participación aún es incierta y no se han divulgado cifras oficiales sobre el número de proyectos inscritos o habilitados.
Agregó que en el caso de las energías renovables, factores como las altas tasas de interés y el costo del financiamiento están limitando el desarrollo de nuevas inversiones.
Ampliar más los tiempos
La proximidad de la contienda electoral ha sido también un factor para que los gremios y los interesados en participar en la subasta hayan solicitado una ampliación en el cronograma.
En ese sentido, Castañeda recalcó que el cierre de la subasta, previsto para mediados de mayo, se ha visto frenado por un factor que preocupa al sector, y es la cercanía de esta fecha con la primera vuelta presidencial.
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Ante lo cual, aseguró, los actores de la industria, ha reducido el interés de los inversionistas debido a la falta de claridad política para comprometer nuevos proyectos de generación.
Es por ello que algunos líderes del sector solicitaron una ampliación del tiempo para la realización de la subasta con el fin de tener una mayor certeza del panorama político.
“Esa fue una de las propuestas que le hicimos al Gobierno, porque realizar la subasta cinco días antes de la primera vuelta presidencial genera incertidumbre. En ese momento todavía no hay una definición clara desde el punto de vista político y eso influye en la toma de decisiones de los inversionistas”, expresó.
En esa misma línea, Marco Vera, gerente de Vera Energy SAS –firma consultora y de asesoría destacada en el sector eléctrico colombiano–, consideró más conveniente aplazar la convocatoria de la subasta hasta julio de 2026, cuando exista mayor claridad institucional y un entorno más estable para la inversión.
Para el directivo, en este momento no se ofrecen las condiciones necesarias para comprometer los recursos que requiere el sistema eléctrico, especialmente de cara al déficit de energía firme que se proyecta para el periodo 2029–2030.
De acuerdo con las proyecciones de XM, la oferta disponible no sería suficiente para atender la demanda futura, lo que hace “urgente” acelerar la entrada de nuevos proyectos de generación.
Vera también advirtió que aplazar la convocatoria permitiría enviar señales más claras al mercado y mejorar la confianza de los inversionistas en un momento clave para la seguridad energética del país.
Un sistema “frágil”
En conjunto, expertos del sector energético han coincidido en que Colombia atraviesa una etapa de alta fragilidad.
La combinación de retrasos en nuevos proyectos, incertidumbre regulatoria, dificultades financieras y condiciones climáticas adversas podría poner en riesgo la seguridad energética del país en los próximos años.
En ese sentido, la subasta en curso y las decisiones que se tomen en materia de política energética serán determinantes para evitar escenarios de racionamiento y garantizar el abastecimiento eléctrico hacia el final de la década.
Déficit proyectado
Las proyecciones hacia el mediano plazo también generan preocupación. Para 2028, se estima un déficit cercano al 6 % en la oferta de energía firme, equivalente a unos 2.500 megavatios (MW) de capacidad instalada.
Expertos han advertido que, aunque las energías renovables seguirán creciendo, no son suficientes por sí solas para garantizar la confiabilidad, especialmente en horas de alta demanda.
Es por ello que insisten en la necesidad de incorporar generación convencional, particularmente térmica, que permita respaldar la operación del sistema eléctrico nacional.
De hecho ya se están observando señales de presión operativa como el encendido de plantas térmicas en horarios nocturnos, cuando la generación solar no está disponible y la demanda alcanza sus picos.
Megavatios esperados
Aunque el sistema eléctrico colombiano ha seguido sumando nuevos proyectos, la expansión real continúa muy por debajo de lo esperado. De acuerdo con el informe de XM, con corte al 2 de marzo, entre 2020 y 2025 se proyectaba la entrada de 23.625 megavatios (MW) de nueva capacidad, pero en ese periodo solo ingresaron 4.470 MW, menos del 20 % de lo proyectado, lo que evidencia un fuerte rezago frente a las necesidades del país.
Para 2026, la expectativa es que entren al sistema 4.475 MW, una cifra similar a toda la capacidad que logró incorporarse durante los últimos cinco años.
El mismo reporte deja ver que el avance sigue siendo lento. Al cierre de enero y febrero de este año, al sistema solo habían entrado 236 MW, una señal de que los retrasos en la expansión todavía no logran superarse.
XM reportó que el sistema eléctrico cerró 2025 con una capacidad instalada de 21.028,56 MW, tras la entrada en operación de 75 proyectos de generación y 40 de transmisión. Aunque el número de obras parece importante, el aumento real de capacidad fue de apenas 380,26 MW, y la mayor parte correspondió a proyectos solares.
Incluso con estas nuevas iniciativas, la capacidad efectiva total del sistema terminó cayendo frente a 2024 en 1,74 %. Esto ocurrió porque varios proyectos tuvieron que regresar a fase de pruebas por ajustes regulatorios, lo que en la práctica redujo aún más el crecimiento real de la oferta de energía.
Para los expertos, el país está en un punto decisivo, puesto que mientras la demanda continúa creciendo, el margen de respaldo se reduce.


