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Mientras caminaba por el parque Cisneros, ubicado en el barrio Santa Ana de la localidad Norte–Centro Histórico, la ciudadana Mónica Martínez observaba la cantidad de árboles y zonas verdes que han permitido la transformación de este espacio público en un lugar más fresco.

“Estoy muy contenta con el trabajo que se ha hecho para sembrar muchos árboles en los parques, ya que nos permite disfrutar mucho más el medio ambiente y compartir en familia en espacios más cómodos”, sostuvo la mujer, quien frecuenta este espacio junto a los miembros de su núcleo familiar.

Una opinión similar tuvo el ciudadano René Rojas, quien paseaba a sus mascotas por uno de los espacios públicos recuperados por el Distrito y que ha sido dotado de nuevas especies arbóreas y mobiliario urbano.

“Primero, nos ayudan con la temperatura y nos proveen oxígeno. Además, gracias a estos árboles vemos más fauna, como las ardillas y los pájaros, que vuelven a estos parques”, expresó.

JHONY OLIVARES

A su turno, el ciudadano Fernando Gómez aprovechaba la sombra de los árboles para realizar ejercicio en medio de una jornada marcada por las altas temperaturas en la ciudad. Según comentó, este tipo de iniciativas reflejan una transformación positiva para Barranquilla.

“El tema de los árboles para mí es súper importante por todo el impacto ambiental que generan. Estoy muy orgulloso de que la ciudad hoy sea reconocida como una ciudad verde y cada vez más arborizada”, manifestó.

Estas voces ciudadanas han tomado gran relevancia en medio de la controversia que se ha generado ante las aseveraciones del presidente Gustavo Petro con relación al cambio climático y a las altas temperaturas que azotan a departamentos de la región Caribe.

“Por eso la ciudades de nuestro Caribe no deben sembrar palmeras extranjeras que no dan sombra solo por parecerse a Miami, como sucede en Barranquilla, sino sembrar los frondosos y extendidos árboles nativos que dan muchísima sombra ante el sol y por tanto microclimas frescos y vida”, dijo el jefe de Estado a través de sus redes sociales.

Los avances palpables

Lo cierto es que, durante las últimas dos décadas, la capital del Atlántico ha avanzado en un proceso de arborización que ha permitido su consolidación como Ciudad Árbol del Mundo por seis años consecutivos, siendo el máximo reconocimiento entregado a las urbes líderes en gestión y sostenibilidad del arbolado urbano.

Así lo recalcó el alcalde Alejandro Char, quien destacó que “ cada árbol que sembramos representa vida, representa oxígeno y representa nuestro compromiso con el medioambiente. No se trata solo de sembrarlos, también de cuidarlos, protegerlos y garantizar su crecimiento con mantenimiento permanente, riego y atención fitosanitaria”.

En diferentes sectores de la ciudad, la administración distrital ha implementado acciones que han permitido mejorar la cobertura vegetal y optimizar las condiciones del arbolado.

JHONY OLIVARES/Jhony Olivares RodriguezLa ciudad de Barranquilla se encuentra arborizada, gracias a la apuesta del Distrito de convertirla en ciudad parque

Una de ellas ha sido la caracterización del componente arbóreo por medio de un censo georreferenciado que ha permitido identificar más de 20 mil individuos, adelantando una evaluación de su estado estructural, sanitario y su distribución territorial.

A eso se suma la intervención de espacios públicos mediante paisajismo y recuperación de zonas verdes, logrando la construcción o recuperación de 356 parques, plazas y bulevares, que suman más de 2,5 millones de metros cuadrados de espacio público.

Además, existe una red de 5 bosques urbanos (Miramar, Campo Alegre, Hogar Caribe, Ciudad Caribe y El Pueblo), ubicados estratégicamente en las localidades Suroccidente, Norte - Centro Histórico y Riomar.

Cada uno de ellos alberga entre 2.500 y 6.000 árboles de diversas especies nativas y adaptadas al clima tropical de la ciudad, entre las que se destacan la ceiba blanca (Hura crepitans), el mangle plateado (Conocarpus erectus), el roble morado (Tabebuia impetiginosa), el almendro (Terminalia cattapa) y la imponente ceiba bonga (Ceiba pentandra).

JHONY OLIVARES/Jhony Olivares RodriguezLa ciudad de Barranquilla se encuentra arborizada, gracias a la apuesta del Distrito de convertirla en ciudad parque

“Los bosques urbanos no son simplemente áreas verdes decorativas. Son infraestructura viva que trabaja las 24 horas del día regulando el clima, purificando el aire y protegiendo el recurso hídrico de Barranquilla. Son, en su esencia, una inversión en la salud y el bienestar de todos los barranquilleros”, indicó Richard Fernández, gerente de Siembra Más.

Asimismo, el Distrito ha impulsado una política pública que permite el mantenimiento permanente del arbolado urbano, garantizando su crecimiento, salud y sostenibilidad en el tiempo.

De acuerdo con estudios realizados por las autoridades ambientales, cada árbol adulto es capaz de capturar entre 30 y 50 kilogramos de CO2 al año, retener entre 100 y 500 litros de agua lluvia —reduciendo el riesgo de inundaciones— y generar entre 20 y 100 metros cuadrados de sombra que disminuyen la sensación térmica hasta en 20 grados centígrados en su entorno inmediato. De esta manera, a nivel general, la cobertura arbórea puede reducir entre 3 y 8 grados la temperatura urbana percibida.

Exalcalde Pumarejo arremete contra Petro por críticas a la ciudad

El exalcalde Jaime Pumarejo salió en defensa del proceso ambiental que se ha dado en la ciudad, que se ha refrendado con varios galardones.

“Hoy Barranquilla recupera más de 700 hectáreas de ciénaga y manglar, 30 de bosque seco tropical, tiene 5 bosques urbanos y un modelo de arbolado urbano reconocido mundialmente. Ciudad Árbol del Mundo 6 años seguidos. Eso es biodiversidad real — no de discurso”, destacó.

Le recordó, además, que dichas palmeras fueron sembradas por sus “amigos”, puesto que esta gestión se llevó a cabo durante la alcaldía de Bernardo Hoyos. “Esas palmeras son el único legado verde de esa era. El odio lo lleva a echarle la culpa a la administración actual por árboles que sembraron sus propios aliados hace décadas”, agregó.

A su turno, Alberto Salah, exgerente de la ADI, destacó que “esta ciudad lleva años recuperando espacio público, sembrando árboles, construyendo parques, reverdeciendo zonas duras y apostándole a un urbanismo más humano y ambientalmente responsable y sostenible”.