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El Carnaval es la expresión de toda la vida tanto barranquillera como colombiana. Parte de esa realidad incluye el conflicto armado y algunos de los disfraces que desfilan en Batalla de Flores y Gran Parada así lo reflejan. Por ello, desde hace 20 años se han instaurado los personajes de la guerra con las Farc como Tirofijo, Raúl Reyes, el Mono Jojoy y Sonia, entre otros.

Personas como Juan Jiménez, Wilmar Rodríguez, Edgar Estrada y Carlos Sarmiento se hallan entre estos que gozan mostrando la cara diferente de Colombia en una fiesta que se identifica con el disfrute de la gente.

'Nos gritan de todo, bueno y malo. Muchas veces chiflan pero al final se toman fotos con nosotros', dice Edgar, quien se viste del Mono Jojoy desde hace más de 10 años.

'La idea es llevar un mensaje de paz, especialmente ahora con lo de la firma. No nos disfrazamos porque apoyamos a las Farc, al contrario, queremos que la gente tome conciencia de las cosas que suceden en el país', cuenta Carlos.

Fotos archivo EL HERALDO

Wilmar Rodríguez estudió seis semestres de ciencias sociales en la Universidad del Atlántico. Hoy en día tiene 12 hijos y se dedica a reparar motos en un taller. Dice que se comenzó a disfrazar de Raúl Reyes porque notó su parecido al ver una foto del difunto.

Sin embargo, no fue sino hasta que se puso un traje camuflado cuando corroboró este hecho: 'Antes de ponerme el disfraz yo vendía chance. Me atracaban a cada rato unos pelaos. Un día dije, me voy a poner el disfraz de guerrillero a ver qué pasa. Caminé por ahí y cuando me vieron salieron corriendo como si hubieran visto un fantasma. Yo llevaba el arma y las balas que hice con madera y dije, listo, este es mi disfraz', anota Rodríguez, quien lleva 18 años vistiéndose para el Carnaval.

Cuenta que su jefe le da permisos para salir cada vez que se presenta un evento del Carnaval. 'Llevo como un mes que no voy porque he estado cuidando a mi nieto que nació de seis meses. Ya tiene nueve meses pero sufre de convulsiones entonces toca estar pendiente de él', continúa el Raúl Reyes caribeño.

Está acostumbrado al abucheo y a los insultos, así como a los saludos y las peticiones del público para tomarse una foto cada vez que participa en algún evento de Carnaval.

Eduardo Watts era el ‘Tirofijo’ del grupo hasta el año pasado, cuando lastimosamente falleció a causa de problemas cardiovasculares. 'Él estuvo en un homenaje que le hicimos al maestro de letanías Mingo Pérez. De la emoción no podía hablar y ahí nos dimos cuenta que estaba mal. Dos semanas después se murió', cuenta Carlos Sarmiento, dueño del restaurante en donde se congregan los integrantes de este frente carnavalero.

Aún cuando podría existir alguna rivalidad por cuestión de sus disfraces, los hombres desestiman esto. 'Entre más somos, mejor', dice Wilmar mientras anota el número de Juan para reunirse y hacer una caravana más grande para el Carnaval próximo.

Cuentan que se seguirán presentando, pese a que ya se haya firmado la paz. 'Pero sin armas', aclara Carlos, con su característico tono de voz grave, consecuencia de una afectación pulmonar que casi lo mantiene afuera del Carnaval el año anterior.

'Hay que seguir apoyando este disfraz porque lleva muchos mensajes, desde que estamos saliendo siempre hemos llevado el mensaje de paz', dice Sarmiento quien lleva ocho años al frente del restaurante La Esquina del Cabrito. Antes del restaurante trabajaba en una empresa que hacia venenos para protección de cultivos. Sus dos hijos lo apoyan porque saben del amor que tiene por el Carnaval.

La primera vez que se disfrazó del ‘Mono Jojoy’fue un día hace 14 años en que vendía en su jeep camuflado cervezas. Uno de los clientes al pedirle una cerveza le dice, 'Hey Mono Jojoy, véndeme una fría. Yo me quedé pensando por qué me habrá dicho así'. Ese día cuando llegó a su casa buscó en internet la vestimenta del guerrillero y comenzó a hacer las prendas a mano parte por parte.

Su disfraz lo ha personalizado a su gusto. Lleva un arma de plástico y en su hombro derecho una bandera de Colombia con un símbolo de paz blanco.

En tres de sus dientes inferiores lleva la bandera del país. Este cambio en sus dientes lo hizo a causa de un accidente que sufrió mientras jugaba con su perro de raza pitbull. 'Un odontólogo me dijo, vamos a hacerte una cosa diferente ahí. En vez de ponerte una chapa cualquiera, vamos a ponerte una bandera de Colombia', explica el Mono Jojoy carnavalero. Cuenta que a las personas les llama mucho la atención este detalle y que muchos se le acercan para pedirle fotos.

En la actualidad ya no lleva el característico bigote del cabecilla de las Farc porque quiere llevar un disfraz nuevo a los desfiles este año. 'Como las negociaciones fueron en Cuba, quiero el otro año salir como Raúl o Fidel Castro. Depende de cuánto me crezca la barba', dice jocosamente Sarmiento mientras se toca la barba color ceniza que invade la mayor parte de su cara.

Juan Jiménez se declara apolítico. 'Yo lo que hago es una parodia carnavalesca, lo mío no es la política', dice Jiménez con un hablar pausado. La barba no la lleva siempre, solo se la deja crecer cuando se acerca el momento del desfile.

'Me enteré que mataron a Reyes cuando estaba en una discoteca, yo me acuerdo que la gente celebraba', cuenta con su fusil de madera en sus piernas.

Jiménez, a sus 65, es un hombre de pocas palabras. Este año, con la firma de la paz, quiere hacer algo diferente. 'Ya por fin se acabó el conflicto, entonces el otro año voy a desfilar con la paz en la cabeza'. Trabaja en una empresa de transportes, está casado y tiene 4 hijos mayores de edad que lo apoyan en todos sus desfiles.

Edgar Estrada es profesor de matemáticas del colegio San Luis. Tiene dos hijos, uno es médico y el otro veterinario. Ellos se ríen del disfraz y comentan al respecto, 'te van a meter preso y como te metan no te saco de ahí', cuenta entre carcajadas.

Su disfraz lo ha llevado a desfilar en Bogotá, Medellín, Cartagena y Cúcuta.

El desmovilizado. Armando Ibañez desmovilizó este año su disfraz de Raúl Reyes a causa del proceso de paz. Ibañez es egresado de la escuela de Bellas Artes y hoy en día pinta cuadros.

Su disfraz lo ha llevado a diferentes partes del mundo, e incluso llegó a conocer a Iván Márquez.

Cuenta que está guardando su disfraz porque está esperando el llamado de una productora que le había propuesto hacer una película.

Una vez la filme, dice 'tengo propuestas para vender el disfraz. Varia gente lo quiere comprar. Yo mismo lo hice a mano, hice las balas, hasta hice cuatro granadas que van colgadas en el pecho', dice Ibañez que aún cuando no usó su disfraz, se nota a leguas el parecido que tiene con el difunto cabecilla de las Farc.