Cristina Felfle Fernández de Castro decretó, mandó y ordenó anoche en la Plaza de la Paz, que todos los barranquilleros, atlanticenses, colombianos y extranjeros disfruten al máximo el Carnaval 2015.
La soberana de las carnestolendas recibió ayer, de manos del secretario de Cultura del Distrito, Afif Simán, las llaves de la ciudad que le dan la autoridad para mandar a todo el pueblo a gozar.
Desde hoy hasta el Miércoles de Ceniza, y con repechaje eterno, declaro a la Puerta de Oro, a Curramba la Bella, fortín del Junior y casa de mi Selección, como la sede oficial del jolgorio y la fanfarria, donde se sabe cuándo se empieza pero no cuándo se acaba.
La Reina del Carnaval, heredera de una dinastía que este año corona a su tercera soberana, estuvo acompañada del Rey Momo Carlos Cervantes Muñoz –conocido por el pueblo carnavalero como el Mohicano Dorado–, y los Reyes del Carnaval de los Niños, Fabiana Calderón González y Juan Diego González Escorcia.
Considerando, que en el Mundial 2014 Colombia se fajó contra Brasil, todos fuimos testigos de la única verdad de verdad y nadie nos come de cuento, resuelvo, que quien las hace las paga, y bajo mi mandato y reinado certifico que ¡sí fue gol de Yepes!
Los gritos del público en la Plaza de la Paz acompañaron cada decreto del Bando en el que Cristina, barranquillera de pura cepa, desterró al temido virus que azota la ciudad para dar paso al goce carnavalero hasta el entierro de Joselito.
Para todo extranjero que llegue a Curramba, venga de Holanda o Cachacolandia, y se contagie del chikunguña, notifico, que en la Vía 40 les aplicaré la vacuna de mi sabrosura, pa’ que se curen por siempre y bailen con soltura, porque mientras yo sea Reina, chikunguña: el tormento tuyo ¡soy yo!
La eterna pasión del currambero también hizo parte del mandato de la soberana: el Junior de Barranquilla, a quien Cristina le auguró su octava estrella en medio del entusiasmo de todos los asistentes y también de quienes disfrutaron del espectáculo desde sus casas a través de la transmisión por Telecaribe y de las páginas web de Carnaval S.A. y EL HERALDO.
El Junior viene con corazón valiente porque la octava este siempre latente, en el Metro armemos el relajo porque este año la sacamos del estadio. Todos juntos gritemos con pasión: ¡oh lele, oh lala, Junior tu papá, los demás no valen na!
Más de 1.200 uniformados de la Policía se encargaron de mantener el orden y la paz durante la Lectura del Bando, que comenzó poco después de las 9 de la noche con el espectáculo Tres generaciones, y que culminó con las presentaciones del soledeño Checo Acosta, el Príncipe del Carnaval, y los cartageneros de Bazurto All Stars con todo su son champetúo.
Como decía Sammy Tcherassi: ¡Sacúdete zapato viejo! Armemos el berroche, vacílatela sin despelote y pórtate bacano ¡que hay bando hoy!
Cristy finalizó su Bando, escrito por Carlos De la Rosa Manotas, invitando a todos los carnavaleros de corazón a moverse y pegarse a la fiesta del dios Momo en cada barrio y cada esquina.
Mis curramberos carnavaleros, todos a mover el esqueleto hasta que el cuerpo aguante. Que se armen las verbenas, que se prendan los picós, que retumben los parlantes, y se arme el bololó. ¡Que viva el Carnaval de Barranquilla!
A las 9:05 de la noche, Cristina Felfle Fernández De Castro hizo su arribo desde la parte posterior de la Plaza de la Paz en un camino real rodeada de uniformados de la Escuela Naval de Suboficiales.
La soberana de estas fiestas, el rey Momo Carlos Cervantes y los reyes del Carnaval de los Niños, Fabiana Calderón y Juan Diego González, tomaron el escenario pocos minutos después para recibir las llaves de la ciudad.
Cristina lució una creación de Alfredo Barraza en colores blanco y dorado para el acto solemne.
El espectáculo. ‘Tres generaciones’ comenzó con un viaje en el tiempo desde 1955, en el Carnaval de su abuela, Lucía Ruiz Armenta.
El primer ritmo fue la salsa, continuando con el elegante cha cha chá, para luego dar paso al sabroso mambo. Cristina se unió a ellos en el merecumbé.
El sabor de antaño impregnó la Plaza de la Paz con el porro de salón y las imágenes de los desfiles de Carnaval en la década del 50, proyectadas en la pantalla gigante al fondo del escenario
La cumbia, insignia de Colombia en el mundo, fue el siguiente ritmo con el que Cristina bailó, ataviada en una pollera colorá, siguió con los Los amores de Petrona.
Al son de merengue, y con la ayuda del rey Momo, el público fue transportado hasta 1987, al Carnaval de Maribel Fernández de Castro, madre de la actual reina, quien se lució 'tirando pase' con Rebelión, de Joe Arroyo.
Hicieron su arribo Fabiana y Juan Diego con ritmos tropicales representando a la juventud, para dar paso a la tercera edad, que demostró con Cundé cundé cundé, que se goza el Carnaval con el sabor de la experiencia.
los años 80. Cristy volvió al escenario con otro ritmo insignia del Carnaval de su mamá: soca. Y así llegó el espectáculo a la tercera generación, al son de terapia, música africana y su evolución cartagenera, la champeta, con una mezcla de los grandes éxitos del recordado Sayayín y Mr. Black.
Cristina azotó el escenario del Bando y el público aplaudió cada uno de sus movimientos mientras hizo la transición al reguetón y a la salsa choke Ras tas tas, recordando el excelente papel de la Selección Colombia en el Mundial Brasil 2014.
La Danza del Congo, de las más tradicionales del Carnaval, hizo la transición hacia las expresiones propias de la fiesta del dios Momo: marimondas, garabato, negritas puloy, y por supuesto cumbia para que Cristina hiciera su arribo final al escenario.
En un vestido blanco con flores fucsia y naranja y abundantes cristales, el octavo y último traje de la noche, la soberana del 2015 leyó el Bando que puso a toda Barranquilla a gozar.






















