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El auge de la inteligencia artificial generativa ha llevado a que muchas empresas tecnológicas busquen incorporar estas capacidades dentro de sus propias plataformas digitales.

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Una de las herramientas más utilizadas para lograrlo es la API de ChatGPT, un sistema que permite conectar aplicaciones externas con los modelos de lenguaje creados por OpenAI.

Gracias a esta tecnología, programas, sitios web o servicios digitales pueden enviar solicitudes a un modelo de inteligencia artificial y recibir respuestas generadas automáticamente. Esto permite integrar funciones como generación de texto, análisis de información o asistentes virtuales sin necesidad de crear un sistema de IA desde cero.

Shutterstock/ShutterstockGracias a esta tecnología, programas, sitios web o servicios digitales pueden enviar solicitudes a un modelo de inteligencia artificial y recibir respuestas generadas automáticamente.

En el mundo del desarrollo de software, una API funciona como un intermediario que facilita la comunicación entre distintos programas. En el caso de ChatGPT, la API permite que una aplicación externa envíe una pregunta o instrucción al modelo y obtenga una respuesta procesada por la inteligencia artificial.

Mientras los usuarios comunes interactúan con ChatGPT a través de una interfaz de chat, los desarrolladores utilizan esta conexión técnica para integrar el mismo motor de inteligencia artificial dentro de sus propias plataformas.

Este sistema resulta especialmente útil porque los modelos avanzados de IA requieren grandes recursos informáticos para operar. En lugar de instalarlos localmente, las aplicaciones envían sus solicitudes a los servidores de OpenAI, donde se realiza el procesamiento y se devuelve la respuesta.

La integración mediante API ha abierto la puerta a múltiples desarrollos tecnológicos. Entre los usos más comunes se encuentran:

  • Sistemas de atención automatizada mediante chatbots
  • Asistentes virtuales para aplicaciones o páginas web
  • Plataformas que analizan textos o grandes volúmenes de información
  • Herramientas de transcripción y generación de contenido
  • Soluciones que ayudan a programar o escribir código

El acceso a la API no tiene costo inicial para crear una cuenta, pero su uso funciona mediante un sistema de consumo basado en tokens, que representan fragmentos de texto procesados por el modelo.

Existen tres categorías principales:

  • Tokens de entrada: corresponden al contenido que se envía al sistema.
  • Tokens de salida: representan el texto que la inteligencia artificial genera como respuesta.
  • Tokens de caché: reutilizan información de una conversación previa para disminuir el procesamiento.

El precio final depende del modelo elegido, ya que los sistemas más avanzados utilizan mayor capacidad de cálculo y, por lo tanto, implican un costo más alto.