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OpenAI anunció modificaciones en su reciente convenio con el Departamento de Defensa de Estados Unidos con el objetivo de impedir que su tecnología de inteligencia artificial sea empleada para la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses.

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El anuncio fue realizado por el director ejecutivo de la compañía, Sam Altman, quien explicó que el nuevo marco incluye compromisos explícitos para proteger las libertades civiles y evitar que las herramientas de inteligencia artificial sean utilizadas por servicios de inteligencia con fines de espionaje interno.

Días antes, la empresa había informado que permitiría al Pentágono usar sus sistemas de IA para cualquier propósito que estuviera dentro del marco legal. El acuerdo, valorado en 200 millones de dólares, generó críticas tanto externas como internas, ante el temor de que la tecnología pudiera emplearse en el desarrollo de armamento autónomo o sistemas avanzados de monitoreo.

Altman reconoció que la comunicación inicial no fue clara y admitió que la compañía debió explicar mejor los alcances del convenio desde el principio, dado lo sensible del tema.

Shutterstock/ShutterstockAltman reconoció que la comunicación inicial no fue clara y admitió que la compañía debió explicar mejor los alcances del convenio desde el principio, dado lo sensible del tema.

La discusión se intensificó luego de que el Departamento de Defensa señalara a Anthropic como una “amenaza para la seguridad nacional”, tras la negativa de esa empresa a permitir que su tecnología fuera utilizada para vigilancia o fabricación de armas con autonomía operativa.

Sin embargo, en el nuevo pronunciamiento de OpenAI no se mencionan cambios específicos que prohíban el uso de su tecnología en el desarrollo de armamento autónomo, lo que mantiene abierto el debate sobre los límites éticos de la inteligencia artificial en el ámbito militar.