Algunos pasajeros, cuyos vuelos fueron redirigidos ante la imposibilidad de aterrizar en Moscú, pudieron usar los trenes rápidos para llegar a la capital rusa.
El escenario fue la ciudad de Mansfield, Texas.
Los hechos no dejaron personas lesionadas, pero sí incertidumbre y temor en la población.
Los ataques, en la madrugada de este miércoles, causaron daños en instalaciones energéticas y otras infraestructuras civiles de la región.
Mark Rutte, secretario general de la organización, indicó que la actividad implicará una gama de activos de países aliados como Dinamarca, Francia, Reino Unido, Alemania y “otros”.