Las corralejas de Sincelejo, de apellido las mejores del mundo, han sido la musa de compositores como Julio Fontalvo Caro y Rubén Darío Salcedo, quienes hacen alusión a esta gran fiesta en la letra de sus canciones El toro Balay y Fiesta en corraleja, respectivamente.
Pero más allá de esta tradición descrita con melodías y versos, a la fiesta brava la rodean grandes toros, tal vez más rejugados que los del legendario criador y ganadero, Arturo Cumplido Sierra.
La política, la codicia y la tradición son los 'nombres' de los astados que se han jugado durante años en la plaza Toro Bravo, y que poco a poco han logrado que el tiempo de gloria de esta manifestación cultural quede solo en el recuerdo.
¿Receso o sepultura?
El lunes 25 de noviembre en una rueda de prensa efectuada en el Teatro Municipal de Sincelejo el alcalde Jairo Fernández Quessep anunció que las condiciones de seguridad no están dadas para la celebración de las corralejas, y por ello se había abstenido de otorgar el permiso para el magno evento: 'Debo ser responsable con mi municipio'.
Y aunque le han llovido las críticas, tan fuertes e hirientes como las mismas banderillas clavadas en el cuero de las bestias, su decisión, una semana después, está en firme.
Cuando el mandatario consideró que la situación de seguridad no era la mejor, nunca habló de cifras, y aunque este medio quiso conocerlas, ninguna dependencia de su administración las suministró. Lo mismo ocurrió cuando acudimos a la Policía Nacional en Sucre. Para nadie es un secreto, sin embargo, en especial para los sincelejanos, que cuando las fiestas del 20 de Enero o Dulce Nombre de Jesús están en su furor, los hurtos en todas las modalidades se disparan, la movilidad colapsa y se incrementan los accidentes de tránsito; y en algunos casos, se registran uno o más homicidios con arma blanca o de fuego.
Tampoco es desconocido que mientras se celebran los desfiles de carrozas y comparsas en las calles y avenidas céntricas de Sincelejo, en los barrios la delincuencia aprovecha para saquear las casas de algunos que con gran entusiasmo salen a apreciar estos espectáculos públicos.
Los ganaderos y amantes de la fiesta brava sostienen que la celebración más segura son las corralejas, y esto lo confirma Inis Amador Paternina, gerente de la empresa Fiesta Brava (Fibra), que organiza este evento.
'Muestra de ello es la inversión que se hace en seguridad. El servicio policial les cuesta a los organizadores 30 millones de pesos que son empleados en combustible, refrigerio y almuerzos. Durante los seis días se utilizan unos 60 uniformados', resume el empresario.
Para el concejal Juan Torres Rico, la decisión del alcalde fue acertada porque la seguridad está ante todo, mientras que para el docente universitario Enver Morales, es una forma de sepultar las corralejas, porque esta es la segunda vez, en 20 años, que las suspenden. La primera fue en 1980 por la caída de los palcos de la zona sur, que causó cerca de 300 muertos y alrededor de 500 heridos. Veinte años después, es decir, en el 2000, las reanudaron.
Una programación que quedó en el papel
Los organizadores de la fiesta taurina para el 2014 querían estar a tono con el mundial de fútbol que se jugará en Brasil.
Amador, que también es abogado e historiador, recordó que hace 25 días se habían reunido en un restaurante de Sincelejo cerca de 25 ganaderos de toros bravos de Córdoba, Sucre y Bolívar, quienes manifestaron su alegría de participar en las corralejas más grandes del mundo. Eso era lo único que faltaba, porque el empresario de maderas, Laureano Severiche, de Sahagún (Córdoba), desde hace varios meses ya había confirmado su vinculación al evento.
Aseguró que en la reunión había surgido una gran apuesta: 'meter cuatro ganaderías por tarde, es decir, 10 toros por ganadero, lo que suponía un gran espectáculo porque habría una mejor selección de toros y se le daría la oportunidad a los ganaderos que no son tan conocidos y que siempre habían querido dar animales en las fiestas. Sería una especie de mundial de toro bravo, pero por la decisión del alcalde Jairo Fernández, que respetamos y acatamos, no se pudo dar'.
Recalcó que este gran evento, que deja cerca de 10 mil millones de pesos de ganancias, es muy organizado, para que los animados asistentes se sientan seguros y agradados. 'Este año una tarde de toros tuvo un valor de 45 millones de pesos, pero los gastos son mucho más. Por ejemplo, a la gente se le olvida que Sincelejo no tiene un escenario fijo, sino temporal-artesanal que hay que construir y que cuesta unos 70 millones de pesos', y agregó que 'la inversión es proporcional a la magnitud de la corraleja'.
Este año se jugarían por primera vez toros de una mujer, la criadora Silvina Cumplido, de la dinastía Cumplido. Uno de ellos, el ganadero Martín Cumplido Esmoris, asesinado en una finca en San Marcos en mayo de 2009, sería el gran homenajeado del 20 de Enero.
'Un golpe mortal'
Gabriel Garrido Navarro, uno de los ganaderos más representativos de Sucre y protagonista de las corralejas, consideró que la suspensión de estas fiestas es un 'golpe mortal' que acabó con la vitrina taurina más representativa del país. El empresario llevaba más de un año preparándose para mostrar lo mejor de sus ganaderías: El Raicero y Rio de Oro, que pastan en Sincé, el municipio de donde es oriundo.
'Tenía escogidos 12 toros limpios y ocho de dos plazas para llevarlos a Sincelejo. Uno de estos era el 450, de quien esperaba que fuera el mejor de la temporada' agregó.
Garrido sostuvo que la decisión del alcalde no solo perjudica a los ganaderos, sino también a los miles rebuscadores dentro y fuera de las corralejas.
El predio en el que se erigiría la monumental estructura de las corralejas, provistas de un entramado de más de 70 toneladas de madera y 360 metros lineales, es hoy un desolado y enmotado lote que esconde historias públicas y desconocidas que solo se viven en una corraleja.




















