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Comer en un restaurante es una acción diaria para cientos de personas, ya sea un almuerzo durante la jornada laboral o una celebración con familiares o amigos. Lo que pocas veces pasa por la cabeza del comensal es que, detrás de cada plato, hay una cadena de acciones de higiene que pueden hacer la diferencia.

Este 7 de junio, en el marco del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, impulsado por la OMS y la FAO, Ecolab, líder global en soluciones de agua, higiene y prevención de infecciones que protege el 36% de los alimentos que se consumen en el mundo, comparte las cinco señales clave que toda persona puede observar antes de ordenar su próxima comida.

Las intoxicaciones por comida no son un simple dolor de estómago: en el mundo, 1 de cada 10 personas se enferma al año por comida contaminada. Esto causa casi medio millón de muertes anuales y nos roba millones de años de vida sana, ya sea por personas que mueren jóvenes o por secuelas graves que les impiden volver a trabajar o estudiar con normalidad según la OMS.

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En las Américas, la carga es especialmente pesada, 77 millones de personas se enferman anualmente y las pérdidas económicas por productividad superan los US$7.400 millones, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La mayor parte de estos casos son prevenibles, ya que muchos ocurren por falta de inocuidad en establecimientos de comida.

La buena noticia es que hay señales visibles, y Ecolab comparte cinco puntos que todo comensal debe evaluar.

  1. Observe las manos de quienes manipulan alimentos: son el principal medio de transmisión de bacterias como Salmonella o E. coli. Un restaurante seguro tendrá personal con manos limpias, sin joyas ni uñas largas, y usando guantes cuando sea necesario. Si alguien toca dinero y luego su comida sin lavarse las manos, es una señal de alerta.
  2. Evalúe el estado de superficies y utensilios: la contaminación cruzada ocurre cuando se usan los mismos utensilios para alimentos crudos y cocidos sin limpiarlos. Mesas, cubiertos y vasos deben llegar limpios, y el personal debe manipular los utensilios por el mango. Estos detalles reflejan el nivel de higiene del restaurante.
  3. Revise el manejo de la temperatura: entre 5 °C y 57 °C las bacterias se multiplican rápidamente, por eso los alimentos no deben permanecer mucho tiempo en ese rango. Los platos calientes deben servirse calientes y los fríos realmente fríos. Sopas tibias o ensaladas a temperatura ambiente pueden indicar fallas en la conservación.
  4. Fíjese en la limpieza general del lugar: baños, comedor y cocina reflejan las prácticas de higiene del restaurante. La presencia de insectos o roedores es una señal crítica, y detalles como que haya jabón y elementos para secarse las manos indican qué tan estrictos son sus protocolos de limpieza.
  5. Pregunte por el manejo y origen de los productos: un restaurante seguro conoce la procedencia de sus ingredientes y cómo fueron almacenados. Señales como personal que puede informar sobre ingredientes, alérgenos o fechas de vencimiento reflejan una cocina organizada y bien entrenada.

“La inocuidad alimentaria es una responsabilidad compartida. Cuando un restaurante aplica protocolos de higiene, control de temperatura y capacitación constante, pone en práctica lo que la OMS y la FAO promueven bajo el lema “La ciencia en acción”.

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Desde Ecolab trabajamos para que esto sea una realidad en cada cocina, pero el consumidor también debe exigir estándares y elegir lugares que se tomen en serio la seguridad alimentaria”. Manifiesta, Diego Varrá Líder de División Food & Beverage de Ecolab para Latinoamérica Sur, Centroamérica y Caribe

Este 7 de junio, el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos es también una oportunidad para que la industria de la restauración refuerce su compromiso con la salud pública. La ciencia existe, las soluciones están disponibles. La pregunta es si se están aplicando en cada cocina, cada turno, cada plato. El comensal no puede ver el interior de la cocina, pero sí puede leer las señales.