Luego de venir de un mes como diciembre, que combina fiesta, correos de “última hora”, compras de pánico y un calendario social que parece no tener piedad, es necesario retomar la cal en los primeros meses del año. En medio de esa avalancha, el cuerpo intenta mantener estabilidad emocional gracias a dos aliados silenciosos: la serotonina y las endorfinas.
Ambas cumplen funciones claves en el bienestar emocional, la energía, el sueño y la tolerancia al estrés. La buena noticia: podemos estimular su producción de manera natural con hábitos sencillos y accesibles.
Un análisis reciente del programa de Medicina de Areandina, sede Valledupar, señala que es posible aumentar estos compuestos de manera natural, sin medicamentos ni intervenciones complejas.
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La serotonina (producida principalmente en el intestino y en ciertas regiones del cerebro) depende del triptófano dietario y se modula con la luz solar, la actividad física y las experiencias gratificantes. Diversos estudios demuestran que la exposición matutina a la luz y el ejercicio regular estimulan su síntesis y mejoran el ánimo.
Las endorfinas, por su parte, actúan como analgésicos naturales que se liberan cuando reímos, bailamos, hacemos ejercicio o vivimos momentos placenteros. Su efecto es real: reducen la percepción de dolor y generan una sensación profunda de bienestar.
Diciembre, con su mezcla de encuentros familiares, festividades y espacios de descanso, se convierte en una oportunidad para activar estas vías biológicas de forma sencilla.
Cinco recomendaciones para potenciar serotonina y endorfinas
1. Ritual de mañana: luz + movimiento ligero: La combinación de luz solar en las primeras horas del día con actividad suave (estiramientos, una caminata corta o yoga) mejora la síntesis de serotonina y estabiliza los ritmos circadianos. Este “ancla matutina” es especialmente útil en épocas de trasnocho.
2. Priorice el sueño como si fuera una cita médica: El sueño insuficiente reduce significativamente la liberación de serotonina y altera la sensibilidad de los receptores opioides relacionados con las endorfinas. Dormir no es un lujo: es un regulador neuroquímico.
Acciones simples: Evitar pantallas 60 minutos antes de acostarse, elegir cenas ligeras, mantener horarios consistentes (incluso en diciembre).
3. Alimentos que suben el ánimo y funcionan: Estudios recientes resaltan que los alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 (salmón, atún, chía, nueces) mejoran la señalización serotoninérgica y apoyan el bienestar emocional. Puedes usar diciembre para innovar en tus platos: una ensalada con nueces o semillas, un desayuno con yogur y chía, o chocolatito oscuro real (mínimo 70%).
4. Actividades que te hacen reír y sudar: El ejercicio aeróbico eleva endorfinas, pero no es la única forma. La risa genuina y los encuentros sociales agradables producen un aumento significativo de endorfinas y disminuyen cortisol.
5. Actividades de foco y calma: Artes, música o respiración consciente: Las actividades que requieren atención plena (pintar, tocar un instrumento, cocinar, decorar, meditar o incluso armar el pesebre con detalle) activan circuitos de recompensa asociados al bienestar.
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Ajustar la rutina antes de terminar el año (aunque sean cambios modestos) puede marcar la diferencia entre vivir diciembre en modo supervivencia o disfrutarlo con mayor equilibrio emocional.
Recuerde, el último mes del año es intenso, pero también es una oportunidad para reconectar con prácticas simples que elevan tu bienestar desde adentro. Luz, movimiento, sueño, nutrición y conexión social: una fórmula fisiológica que ayuda a cerrar el año en equilibrio y comenzar el próximo con mejor ánimo.




















