Compartir:

La limpieza de la cocina no es solo una cuestión estética, sino un protocolo de seguridad alimentaria y mantenimiento preventivo. La grasa que se libera durante la cocción se dispersa en forma de micropartículas que, al enfriarse, se polimerizan sobre las superficies, creando una capa pegajosa y difícil de remover.

Lea también: FNA permitirá financiar el 100 % de la vivienda: así funcionará el nuevo beneficio

Para combatir esta acumulación de grasas de manera eficiente, es necesario aplicar principios químicos básicos utilizando ingredientes que la mayoría tiene en su despensa.

Para eliminar la grasa, necesitamos sustancias que rompan las moléculas de aceite o que actúen como agentes abrasivos suaves. Los ácidos (como el vinagre o el limón) y las bases (como el bicarbonato de sodio) son los aliados principales en este proceso de higiene doméstica.

Bicarbonato de sodio y vinagre blanco, binomio infalible

El bicarbonato de sodio y vinagre blanco es la solución técnica por excelencia para superficies con grasa incrustada (hornos y quemadores).

Lea también: ¿Bruce Willis murió? Esto dijo su esposa Emma Heming

  • Procedimiento: cree una pasta espesa mezclando 3 partes de bicarbonato con 1 de agua. Aplíquela sobre la superficie y deja actuar por 20 minutos.
  • Reacción: rocíe vinagre blanco sobre la pasta. La reacción efervescente libera dióxido de carbono, lo que ayuda a desprender físicamente la suciedad mecánicamente adherida.
  • Finalización: retire con un paño húmedo. El bicarbonato actúa como un abrasivo suave que no raya el acero inoxidable.

El poder del limón

El ácido cítrico es un solvente natural que descompone los aceites vegetales y animales.

  • Uso en microondas: coloque un recipiente con agua y rodajas de limón dentro del aparato. Caliéntelo durante 5 minutos para que el vapor sature las paredes.
  • Efecto: el vapor ácido ablanda los restos de comida y grasa, permitiendo que se limpien simplemente pasando una bayeta, sin necesidad de frotar con fuerza.

Aceite contra aceite, un principio que no falla

En química, existe el principio de que “lo semejante disuelve a lo semejante”. La grasa vieja y endurecida sobre la campana extractora a menudo se resiste al jabón, pero se disuelve ante otra grasa fresca.

Lea también: ‘La casa de los famosos’ 2026: estos son los participantes confirmados y la fecha de estreno

  • El truco: aplique unas gotas de aceite de cocina (girasol o maíz) en una servilleta de papel y frota la superficie pegajosa.
  • Resultado: el aceite fresco actúa como solvente de la grasa endurecida. Una vez que la mancha se ha “ablandado”, limpia con agua tibia y jabón para platos para eliminar el residuo oleoso restante.

Amoníaco: el recurso para casos extremos

Para filtros de campana o rejillas con años de acumulación, el amoníaco es el agente alcalino más potente.

  • Protocolo de seguridad: utilice siempre guantes y mantén el área ventilada. Nunca lo mezcles con lejía (cloro), ya que produce gases tóxicos.
  • Aplicación: introduzca las piezas en una bolsa sellada con un chorro de amoníaco. Deja que los vapores actúen durante la noche. Al día siguiente, la grasa se habrá saponificado (convertido en jabón) y se desprenderá fácilmente con agua caliente.