La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los pacientes con asma hacen parte de la población vulnerable en caso de contraer COVID-19.
El Estudio de Control de Asma en América Latina y la guía de atención integral de asma, avalada por el Ministerio de Salud, registró que en 2019 el 10% de la población colombiana estaba afectada por esta enfermedad.
Mairym Pedraza, de 19 años, hace parte de ese porcentaje de colombianos diagnosticados. Es consciente que está incluida en la población vulnerable ante la COVID-19, pero no tiene miedo de contagiarse porque 'en su hogar se toman las medidas necesarias' para que eso no suceda.
Recuerda que en su infancia no podía correr bien porque sentía que le faltaba el aire. En el colegio quería jugar con sus compañeros y no hacía caso a las recomendaciones de no ponerse a la par con ellos, a pesar de que se agitaba.
Un día, cuando tenía nueve años, registró un fuerte dolor en el pecho por lo que su mamá la llevó de urgencias a la Clínica Murillo. 'Me dolía mucho y tenía tos, no me faltaba el aire ni nada, pero sentía pesado cuando respiraba'.
Esa fue la primera vez que presentó una crisis, después de ese episodio la llevaron a alergólogos para ser sometida a tratamiento. Duró un año y dos meses para lograr controlar la enfermedad. Los medicamentos que le recetaron durante ese tiempo fueron beclometasona y salbutamol, este último es un adrenérgico de efecto rápido para el alivio del broncoespasmo.
Los asmáticos conocen de sobra lo que es vivir una crisis respiratoria. Por ello en estos tiempos han extremado sus medidas de prevención para evitar el contagio por el nuevo coronavirus.
En el caso de Pedraza, que desde hace más de un mes está realizando teletrabajo, ha evitado todo contacto con el exterior. Vive con su familia y uno de sus hermanos tiene que salir a laborar, cuando cumple su jornada, cuenta, llega a la casa y debe quitarse la ropa.
'Los primeros días de cuarentena no tuvimos mucho cuidado con eso, cuando salían a la calle y regresaban no se quitaban lo que llevaban puesto, eso provocó que por una semana me apretara mucho'.
Con el paso de los días Mairym ha adoptado otras medidas como limpiar las rejas y las puertas diariamente. Dice que no sale de su casa porque al ponerse tapabocas y retirárselo se le genera una alergia.
El neumólogo Federico Niño explica que, al igual que Mairym, son muchos los pacientes asmáticos cuyo componente es alérgico. El especialista reconoce que la COVID-19 comparte algunos síntomas con el asma, como lo son: la dificultad para respirar y en algunos casos la fiebre.
El galeno indica que ante la situación actual lo más recomendable para los pacientes con asma es seguir estrictamente sus tratamientos. 'Este no es tiempo para desordenarse con eso'.
Ante el hecho de que sean pacientes considerados como vulnerables, el neumólogo advierte que es fundamental seguir al pie de la letra las indicaciones de los especialistas para que en caso de que lleguen a ser contagiados con la COVID-19 'tengan una forma más adecuada de defenderse'.
Hoy, como cada primer martes de mayo, desde 1998, se celebra el Día Mundial del Asma, una iniciativa auspiciada por la Global Initiative for Asthma (Gina) que este año lleva por lema 'basta ya de muertes por asma'. Debido a la pandemia, Gina pospuso el lanzamiento de una campaña global.




















